El fuego da una tregua a Álava con cuarenta hectáreas quemadas menos que en 2016

Un total de 732 hectáreas forestales ardieron en el territorio alavés durante 2009, el peor año del decenio.
Un total de 732 hectáreas forestales ardieron en el territorio alavés durante 2009, el peor año del decenio. / Iosu Onandia

A falta de un mes para el fin del verano, los bomberos forales resaltan el beneficio de las temperaturas frías en el periodo de cosecha

Judith Romero
JUDITH ROMERO

El tiempo de reacción es una ventaja fundamental para los bomberos en su lucha contra los incendios, y la mayor presencia de retenes en los cinco parques forales del territorio alavés podría haber contribuido a reducir enormemente su expansión. Los cerca de 200 bomberos dependientes de la Diputación han atendido un total de 878 incidencias desde principios de año. El 12,3% correspondieron a incendios forestales en zonas de cultivo, cunetas, barrancos, restos de poda y otros tipos de arbolado, pero las hectáreas quemadas hasta agosto apenas ascienden a 8,5.

«Estos incendios no llegaron a causar grandes daños debido a que pudieron sofocarse cuando aún eran conatos», explica Iñaki Guillerna, director de Equilibrio Territorial del organismo foral. Desde el departamento de Agricultura afirman que han aumentado las salidas, pero lo atribuyen a los nuevos horarios de los parques de Laguardia y Espejo. La primera Unidad Comarcal de Extinción de Incendios y Salvamento (UCEIS) se sumó al horario continuo a principios de 2017. Por su parte, la de Espejo comenzó a ofrecer este servicio el pasado 1 de julio con la incorporación de una docena de bomberos de las antiguas bolsas de Llodio y Vitoria.

«La cosecha es uno de los momentos más propicios para los incendios, pero este año se adelantó a principios de julio y el tiempo fue fresco», señala Guillerna. Por el contrario, el verano de 2016 se saldó con 48,37 hectáreas quemadas en zonas como Monasterioguren, Labastida, Lantarón y Valdegovía, más que en el conjunto de los tres años anteriores. No obstante, los bomberos son conscientes de que no deben bajar la guardia, por lo que concentrarán su atención y un mayor número de retenes en la zona de Ayala a partir de otoño. «Sus características climáticas y geográficas la hacen propensa a sufrir incendios en esas fechas», indica el responsable. En lo que va de año el parque de Bomberos de Llodio ha llevado a cabo un total de 367 actuaciones, el 41,8% del total.

Formar para prevenir

Más allá de atender emergencias a lo largo del territorio y entrenarse en los momentos de calma, los Bomberos dependientes de la Diputación foral han desarrollado 82 acciones de prevención y divulgación desde enero. «Estas charlas ayudan a saber cómo comportarse en caso de emergencia y a desarrollar tareas como las quemas de matojos correctamente, por lo que cada vez son más demandadas», indica Guillerna. Además de atajar los seis incendios intencionados en Monasterioguren desde el pasado mes de julio, los bomberos han dedicado el periodo estival a identificar los hidrantes y balsas del territorio para controlarlos a través de geocalizadores con el objetivo de que «hasta el bombero más novato» pueda encontrarlos en el menor tiempo posible.

Y aunque el futuro parque de Iruña de Oca todavía se encuentra en construcción en un polígono de Nanclares, este lunes terminó el plazo de licitación de la compra de dos camiones de autobomba destinados a equipar las nuevas instalaciones, que acogerán un total de 48 bomberos. Cada vehículo tiene un coste de 250.000 euros y, si se cumplen los plazos, operarán desde el nuevo parque a partir del 1 de enero de 2018. Además, se espera que Salvatierra y Campezo abandonen el funcionamiento de 12 horas a lo largo del próximo año.

Fotos

Vídeos