Francia, capital Pekín

Dicen vecinos y dueños de tiendas instalados en la vía que rinde tributo a Francia que lo local empezó a caer con la demolición de la vieja terminal de autobuses

Ángel Resa
ÁNGEL RESA

Vitoria carece de un Little Italy o pequeño distrito de locales concentrados en torno a la gastronomía del país de la bota, pero no puede quejarse de faltarle Chinatown. Allá, en Nueva York, la activa comunidad asiática ha ido mordiendo terreno a sus vecinos europeos a base de tomar una lonja, después otra y concluir por comerse un edificio entero. Aquí, y nos remontamos a décadas, empezaron con la apertura de restaurantes y bazares, después acotaron parcelas de la ciudad para servir vinos y cañas en unos cuantos bares a la redonda, regentaron ‘coviranes’ de DO granadina y tendencia oriental y también han puesto su atención en el sector textil. De los colonizadores de Coronación y Sancho el Sabio llega la superproducción rodada entre el Artium y el hospital de Santiago. Francia, capital Pekín.

El Gobierno vasco regula los horarios por ley, pero en los chinos cabe la posibilidad de comprar casi entre el alba y el ocaso

Siempre me han sorprendido tres circunstancias que viajan en el código genético del dinámico colectivo chino. En primer lugar, la velocidad inaudita a la que acondicionan bajeras para inaugurar sus cartas de arroz tres delicias y ternera con bambú en un abrir y cerrar de sus ojos rasgados. Nada había y de pronto ahí estaban las mesas dispuestas. También me asombra el tamaño descomunal de sus tiendas donde cabe encontrar prácticamente de todo. Entra uno con el mentón rasurado y para cuando alcanza el fondo oye su propio eco mientras se rasca la barba. Y por último, que no menos importante, la maestría de la comunidad oriental para dilatar el tiempo. El Gobierno vasco regula los horarios por ley, pero en los chinos cabe la posibilidad de comprar casi entre el alba y el ocaso.

Dicen vecinos y dueños de tiendas instalados en la vía que rinde tributo a Francia que lo local empezó a caer con la demolición de la vieja terminal de autobuses y el traslado de abundantes consultas externas al moderno HUA. Ahora, también habrá que reconocer a los orientales residentes en Vitoria energía y capacidad de emprender. No saben ni quieren quedarse quietos. Deben de salir movidos en todas las fotos.

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