La fragata Vitoria, un barco pirata en el Mediterráneo

La fragata Vitoria, en el puerto de Mahón en 1885. /Diego Monjo
La fragata Vitoria, en el puerto de Mahón en 1885. / Diego Monjo
Historias perdidas de Álava

Luchó junto a otros buques a favor de la revuelta cantonal de Cartagena y bombardeó la costa vasca

FRANCISCO GÓNGORA

Desde tiempos ancestrales, desde la más pequeña chalupa al más grande de los transatlánticos la gente de mar bautiza y nombra sus barcos. Esta es la historia de un buque más que se aproxima a nuestro territorio porque llevaba el nombre de Vitoria en recuerdo de la batalla de 1813 que tuvo lugar en la llanada alavesa.

En un inicio se le llamó Victoria porque fue encargada a los astilleros ingleses Thames Ironworks Shipbuilding and Engineering Company Ltd. La Vitoria fue única en su serie, y compartió gloria con la Numancia, construida en Francia por Forges et Chantiers de la Mediterran.

Fue botada el 4 de noviembre de 1.865 y se entregó a la Armada un año después. Entraba dentro del concepto de ‘Ironclads’ o buque blindado, movido a vapor y a vela que unos años antes comenzaron a desarrollar franceses e ingleses: tenía casco de hierro, desplazaba 7.250 toneladas, 90,17 metros de eslora, 17,34 de manga, 11,8 de puntal y 8 metros de calado. Alcanzaba 11 nudos de velocidad y tenía una potencia de 4.500 caballos. Su armamento era de 30 cañones lisos de 20 centímetros. Contaba con una dotación de 600 hombres. Su coraza de planchas de hierro alcanzaban un espesor de 16 centímetros. Comenzó a prestar servicio en 1.867. Su coste ascendió a 8.168.120,17 pesetas, siendo su primer comandante el capitán de navío D. José María de Beránger Ruiz de Apodaca, con segundo apellido alavés, un hombre que luego llegó a ser ministro de Marina.

(Arriba) Oficiales de la fragata Vitoria hacia 1880 en Barcelona. Los cañones que formaban la batería de la fragata y (abajo) fotografía de 1897 de José María de Beránger y Ruiz de Apodaca, Vice Almirante y Ministro de Marina.

El barco vivió los tiempos convulsos de la segunda mitad del siglo XIX. Así el 23 de septiembre de 1.868, haciendo causa común con la revolución iniciada en Cádiz días antes por Prim y Topete, detuvo y apresó al vapor Colón, en el que regresaba el almirante Pavia, capitán general del departamento del Ferrol, desembarcando a dicho almirante en La Coruña. Incorporada a la Escuadra del Mediterráneo, salió de Cartagena en noviembre de 1.870 junto con la Numancia y Villa de Madrid, rumbo a Italia, a fin de ofrecer la corona de España a Amadeo de Saboya. A su regreso el 30 de diciembre del mismo año se le cambió el nombre por el de Victoria en honor a la reina, volviendo a recuperar el primitivo cuando Amadeo renuncia al trono, aunque hay contradicciones a la hora de explicar estos datos.

La revuelta del Cantón de Cartagena

Tras la revuelta del Cantón de Cartagena –insurrección federalista que en el marco de la I República Española (1873-1874) acaeció en la provincia de Murcia con el objetivo de constituirla en un cantón federal, al estilo de Suiza– quedaron bajo mando de sus autoridades la mayoría y las mejores unidades de la Armada española, incluidas, entre otras, las fragatas blindadas Numancia y Vitoria. Esta flota fue utilizada por los revolucionarios del Cantón para atacar a otras ciudades y fue declarada «pirata» tanto por el Gobierno de Madrid como por otras potencias navales, que enviaron buques para proteger sus intereses nacionales.

Las fragatas Vitoria y Almansa se dirigieron a Almería para recaudar fondos para el Cantón y, al negarse la ciudad a pagar, la bombardearon el 30 de julio de 1873. Cuando se dirigían a Málaga para hacer lo mismo con esta ciudad, fueron apresadas por las fragatas blindadas HMS Swiftsure y SMS Friedrich Carl, británica y alemana, respectivamente, en virtud del decreto gubernamental que las declaraba piratas. Tras laboriosas gestiones, los dos buques fueron devueltos al gobierno legítimo en Gibraltar e incorporados a la escuadra del almirante Lobo.

La Vitoria pasa de pirata a convertirse en el buque insignia de la escuadra del almirante Lobo y junto a otras fragatas de hélice como Almansa, Navas de Tolosa y Carmen, los vapores Colón y Ciudad de Cádiz, la corbeta de hélice Diana y la goleta de hélice Prosperidad, zarpó de Gibraltar con rumbo a Cartagena el 5 de octubre. Las noticias del paso de esta escuadra por Almería llegaron al Cantón cuatro días después, tomándose la decisión de atacarla, para lo que se entregó el mando de la escuadra al general Contreras.

Bombardeo de puertos vascos

Tras el enfrentamiento de las dos escuadras, en el que hubo numerosos muertos, y un gran protagonismo de la fragata Vitoria cesó el levantamiento cantonal.

Se incorporó después a las fuerzas navales del Cantábrico y durante los meses de junio a septiembre de 1.875, bombardeó los puertos de Motrico, Bermeo, Ondárroa, Mundaca, Lequeitio, Elanchove y Zarauz que habían fortificado los Carlistas.

Por entonces se le cambio la artillería que quedó constituida por : 4 cañones Woolwich de 250 (22 centímetros), 3 Woolwich de 180 (20 centímetros) y 12 transformados Palliser de 160 milímetros.

En el año 1.896 fue enviada la Vitoria a Tolon para que en los astilleros de La Seyne se procediera a reformarla y modernizarla para convertirla en acorazado guardacostas, sustituyendo su arboladura por dos cortos mástiles, provistos de cofas y cambiando su artillería que quedó constituida por 4 cañones Hontoria de 20 centímetros, 12 Skoda de 15 centímetros, tiro rápido y 10 menores, dotándosele además de dos tubos lanzatorpedos.

Durante la Guerra de Cuba fue incorporada a la Escuadra de Reserva que mandaba el Contraalmirante Cámara, pero no llegó a salir de Cádiz. Formó parte después de la Escuadra de Instrucción, siguiendo en servicio activo hasta el año 1.907, en que paso a primera situación, dejando de figurar en el Estado General de la Armada de 1.912.

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