Solo 5 vuelos desviados a Foronda en un año

Un avión de Vueling desviado por la noche a Foronda al estar cerrado Loiu./forondanews24H
Un avión de Vueling desviado por la noche a Foronda al estar cerrado Loiu. / forondanews24H

La terminal alavesa apenas recibe el 4% de los 112 vuelos que no pudieron aterrizar en los aeropuertos de Loiu y Hondarribia en 2017

ALBERTO CANTO

Las compañías aéreas ya no cuentan con Foronda a la hora de planificar los desvíos de sus aviones en el supuesto de que no puedan tomar tierra en el aeropuerto de destino, principalmente por inclemencias meteorológicas, ya sea del País Vasco o de zonas limítrofes como Cantabria. Los pilotos siempre tienen, por indicación de su compañía, un plan alternativo cuando despegan desde la terminal de origen para dar respuesta a cualquier eventualidad que les impida aterrizar en el aeródromo previsto, y en este plan apenas aparece Foronda.

Los datos así lo corroboran. En 2017, Loiu y Hondarribia vieron cómo se desviaban 112 vuelos -47 en el caso vizcaíno y 65 en el guipuzcoano- y tan sólo cinco aviones recalaron en la capital alavesa -dos tenían destino Bilbao y tres, San Sebastián-. Son unas estadísticas que ha hecho públicas Aena como respuesta a la pregunta formulada en el Senado por Jon Inarritu, representante de EH-Bildu.

¿Por qué se ignora a la terminal alavesa? La respuesta es sencilla y, al mismo tiempo, dolorosa para los intereses de Vitoria. Una compañía sólo desvía sus aviones a aeropuertos en los que cuenta con el soporte necesario para atender a las aeronaves y pasajeros. Es lo que se llama ‘handling’, el servicio de asistencia en tierra. En caso contrario, es necesario contratarlo a otra firma, con el consiguiente aumento del coste de la operación. Y Foronda, en este apartado, tiene poco que aportar. Además, las aerolíneas prefieren volver a origen o enlazar con otros aeropuertos desde los que van a volar en las siguientes horas.

La desidia de las instituciones, de un color u otro, que sumió durante muchos años al aeródromo vitoriano en el más profundo ostracismo -la llegada de Ryanair puede contribuir a que se recupere terreno en este sentido, aunque costará mucho tiempo-, supuso el escalonado éxodo de las compañías, salvo Iberia. Por eso, es impensable que un avión de Air France recale en Foronda, ya que tiene su base en Biarritz, por ejemplo, o que lo haga otro de Vueling, cuyo ‘handling’ se encuentra en Bilbao. De ahí, que buena parte de los aviones desviados de esta compañía cuando vuelan a Loiu regresen a Barcelona, en donde tiene su base de operaciones. Lufthansa también suele optar por regresar o, simplemente, no despegar en origen si la climatología no juega a su favor.

Por si fuera poco, la falta todavía del H-24, además de un horario de apertura casi diferente para cada día de la semana, no juega precisamente a favor de Foronda, por mucho que los representantes institucionales se empeñen en reiterar que el aeropuerto alavés no necesita recuperar el H-24, algo que desmienten los propios trabajadores y las compañías, que miran con recelo recalar en la capital alavesa a la vista de que existe un horario limitado.

En Hondarribia, que sólo tiene enlaces con Madrid (Iberia) y Barcelona (Vueling), los vuelos desviados por condiciones meteorológicas adversas (casi todos de los 65 contabilizados) procedentes de la capital catalana tuvieron como destino alternativo Bilbao en la mayoría de las ocasiones -cuenta con una base de Vueling-, mientras que en el caso de las operaciones procedentes de Madrid, el aeropuerto elegido fue Pamplona, en donde opera Iberia. Por lo que respecta a Loiu, el año pasado vivió muchos problemas por el viento, como suele ser muy habitual, lo que obligó a múltiples desvíos y cancelaciones. Bilbao sufrió dos episodios complicados, en febrero y diciembre, meses en los que se contabilizaron la mayoría de los 47 desvíos.

Cargueros desviados

Cabe destacar también que Pamplona contabilizó en 2017 doce incidencias de este tipo, siendo Bilbao, Santander o Logroño los principales aeropuertos de destino. Vitoria tampoco se quedó al margen y sufrió diecinueve desvíos, muchos de ellos por la nieve y el hielo, afectando a sus operaciones nocturnas cargueras con origen en Leipzig o Lisboa, principalmente. En estos casos, DHL, la compañía carguera líder de Foronda, optó por enviar sus aviones a centros como el de Sevilla.

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