Foronda también crece como aeropuerto sanitario

Traslado de órganos en un avión ambulancia/Celedonio
Traslado de órganos en un avión ambulancia / Celedonio

Refuerza su posición de terminal auxiliar en el norte con 106 vuelos ambulancia, la mitad vinculados al trasplante de órganos

SALVADOR ARROYO

Tienen prioridad absoluta, operan con el criterio de máxima urgencia médica y disponen de carta libre para rodar por la pista incluso con el aeropuerto cerrado. Foronda se consolida como una de las terminales auxiliares de referencia en el norte del país para los conocidos como vuelos ambulancia. El pasado año se registraron 106, el dato más alto de la última década. Puesto en contexto, la progresión se cifra en un 8% respecto al periodo anterior; pero si se considera el guarismo que aportó la infraestructura alavesa en 2008 (apenas 33 operaciones), la actividad, de largo, se ha triplicado.

Traslados de enfermos, de equipamiento de emergencia y de órganos humanos para transplantes con los consiguientes profesionales médicos que supervisan todo el protocolo. Esos son los rasgos que se pueden encontrar en este abanico de operaciones especiales que no responden a restricciones horarias. Las más llamativas son las gestionadas a través de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT). Supusieron la mitad (54) de ese total de 106 aterrizajes y despegues de aparatos sanitarios que se registraron en la infraestructura de la Llanada.

De los tres aeropuertos vascos, el de Foronda es el segundo con mayor número de vuelos de estas características. Loiu arroja un valor estadístico muy superior, por encima de 700 operaciones, según la información aportada por Aena. Pero tienen una particularidad. Allí tiene base un helicóptero medicalizado de Osakidetza, que se moviliza continuamente para el traslado de pacientes con patologías muy graves entre hospitales, la intervención en accidentes en un amplio radio de acción y cualquier hecho que requiera una asistencia inmediata.

Pequeñas aeronaves

Una auténtica ambulancia aérea que confiere mayor regularidad a este tipo de movimientos. En Vitoria, por contra, se impone la máxima discrecionalidad; operan pequeñas aeronaves fletadas expresamente para cada operación. «Al final se trata de situaciones excepcionales», refuerzan desde la sociedad gestora. Si se gira el foco hacia Hondarribia (con un perfil similar), la evolución de Foronda resalta todavía más: el aeródromo guipuzcoano mueve una media anual de cuarenta vuelos con ese rango.

Y todo apunta a que la línea ascendente seguirá. Vitoria cuenta, en este sentido, con un factor a su favor: el H-24 que sí rige en control aéreo (la 'torre blanca' opera de forma ininterrumpida con una plantilla de 14 controladores) permite mantener el guiado con asistencia de un profesional hasta el último momento, tanto en la entrada como en la salida de los aviones, lo que agiliza el procedimiento y confiere una mayor confianza, un extra de seguridad. Esta situación ya no se dará en otras infraestructuras.

Porque un Real Decreto aprobado el pasado año, que comenzaría a aplicarse a partir del próximo noviembre, va a reducir el retén de asistencia a estos aviones ambulancia cuando quieran utilizar un aeropuerto fuera de su horario operativo. La medida se orienta hacia los aeródromos de Bilbao, Donostia, Pamplona, Logroño, Asturias, Menorca, Santander, Tenerife Norte, Granada-Jaén y Reus.

Dejarán de contar con servicio de tránsito aéreo, lo que significa que los pilotos aterrizarán a ciegas, sin apoyo de controlador, y confiando en los instrumentos automatizados de navegación de la propia aeronave. El piloto tendrá que apoyarse en ese guiado remoto y en lo que en el argot aeronáutico se conoce como reglas de vuelo instrumental, que en cierta medida restringe sus opciones para tomar decisiones sobre la marcha. La fórmula, defiende Aena, se aplica en Córdoba «desde hace muchos años» y este aeropuerto es «referencia de la ONT en transplantes».

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