La Fiscalía de Álava pide el cierre del principal ‘bar de la droga’ de Zaramaga

Droga incautada por la Policía. / Rafa Gutiérrez

Es el local del barrio vitoriano con más expedientes abiertos por venta de hachís, el último hace cuatro días y saldado con el arresto de un camarero

David González
DAVID GONZÁLEZ

La tarde del lunes, los uniformes azulones de la Policía Local regresaron a su interior. Al establecimiento hostelero de Zaramaga considerado entre la plantilla de la Policía Local y de la Ertzaintza como «el mayor bar de venta de droga del barrio». Los agentes salieron con un detenido acusado de vender hachís a pie de barra. Al día siguiente, un juzgado le dejó en libertad con cargos. Se las verá con la Justicia antes de lo previsto ya que la próxima semana, este mismo individuo, más otro compañero, tendrán juicio. Les aguarda un duro lance.

Hace ahora año y medio, la Guardia urbana también les pilló en plena transacción de esta sustancia estupefaciente en este mismo bar. Según ha sabido este periódico, la Fiscalía de Álava reclamará para ambos sendas penas de cuatro años de prisión. Lo habitual en los procesos por venta de drogas. Sin embargo, este procedimiento puede ir más allá.

Cansados de recibir expedientes sobre este enclave, el Ministerio Público solicitará «la clausura del establecimiento». De prosperar su instancia, podría cerrar por un máximo de cinco años. El caso se dirimirá en el Juzgado de lo Penal número 2 en siete días.

Aunque ninguno de los procesados, ambos de origen magrebí, sean los responsables oficiales del negocio -figuran otros compatriotas-, la Fiscalía entiende que, a tenor de las fichas abiertas durante los últimos años, en este establecimiento han dejado de lado los cafés, vinos y refrescos por el comercio de sustancias estupefacientes. «Hachís y, en menor medida, marihuana y cocaína», aducen medios policiales.

A Vitoria desde Alcorcón

Este inmueble, con salidas a dos calles diferentes, suele contar además con un férreo sistema de vigilancia. Jamás se han aprehendido grandes cantidades de droga. «Tienen lo justo para vender a un puñado de clientes, luego uno de ellos sale en bicicleta a reponer. Si sienten que les seguimos dan mil vueltas para librarse de nuestro marcaje», continúan los agentes sondeados. Y un dato que hace pensar en Aguirrelanda en una organización perfectamente engrasada; todos los detenidos en este bar eran magrebíes que llegaron a Vitoria desde Alcorcón.

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