El fiscal pide hasta 13 años de cárcel para Antón Iráculis, su mujer y sus hijas por saquear Urvasco

Iráculis, ante el Puerta de América, uno de sus hoteles más lujosos. /
Iráculis, ante el Puerta de América, uno de sus hoteles más lujosos.

Acusa a la familia y al hombre de confianza del empresario de desviar 34,7 millones en plena crisis del emporio

David González
DAVID GONZÁLEZ

Antón Iráculis, el magnate discreto que levantó un emporio ligado a la construcción de viviendas y hoteles –llegó a impulsar una treintena, entre ellos el emblemático Puerta de América (Madrid), el Gran Domine (Bilbao) o el Ciudad de Vitoria– podría sentarse, junto a su esposa, sus dos hijas y su mano derecha, Pablo Couto, en el banquillo de la Audiencia Provincial de Álava, el máximo órgano judicial del territorio. La Fiscalía alavesa les acusa de tres delitos tras desviar presuntamente 34,7 millones de euros durante la caída de su imperio, que llegó a tener «una carga financiera de 1.834 millones».

Para la oficina liderada por Josu Izaguirre, tras estallar la burbuja inmobiliaria y desplomarse su holding a causa de las deudas, Iráculis, sus familiares directos y su hombre de confianza realizaron «manipulaciones contables» en sus dos grandes sociedades: Grupo Urvasco y Grupo Hotelero Urvasco. Estas maniobras responderían a un supuesto plan para recibir «un beneficio patrimonial indebido en claro perjuicio de sus acreedores».

Por todo ello, el septuagenario empresario alavés se enfrentará a una petición fiscal que, en principio, irá de los 8 años y nueve meses hasta los 13 años y medio de cárcel. La horquilla se debe a que las conclusiones fiscales aún son provisionales y podrían variar.

Iráculis, a juicio del Ministerio Público, habría cometido hasta tres delitos diferentes. Le considera presunto responsable de un delito societario de falsedad, de apropiación indebida y de otro continuado de insolvencia punible. Sus dos hijas y Couto deberán responder por idénticas acusaciones. Su mujer, siempre según el escrito de acusación, tuvo un papel menor. De ahí que para ella, la petición vaya de los cinco a los ocho años y medio.

Hay que remontarse a la primavera de 2008 para entender este vuelco en la vida del que fuera uno de los principales constructores del país. Tras una ruinosa inversión en apartamentos de lujo en Londres, que conllevó un préstamo de unos 120 millones de euros, el grupo Urvasco empezó a agonizar. De poco sirvió la venta de hasta seis parques eólicos de su propiedad para aligerar cargas. Según la Fiscalía, los investigados, todos altos cargos, crearon una sociedad, Numerus Clausus, con el único cometido de «evitar pagos» a sus acreedores y «desviar» todo el líquido posible.

Según los cálculos de la oficina fiscal, este supuesto fraude alcanzó los 34,7 millones de euros, cantidad que también les reclama para un juicio aún sin fecha en la Audiencia Provincial de Álava. El jueves de la próxima semana se resolverá lo que en el argot judicial se conoce como cuestiones previas. Los abogados de Iráculis buscarán, con toda probabilidad, la anulación de cualquier vista oral, así como la inadmisión de las acusaciones fiscales.

«Enriquecimiento ilícito»

La investigación abierta considera que Numerus Clausus tenía pleno control sobre las dos grandes sociedades de los Iráculis. «Idearon un plan tendente a proporcionarles un beneficio patrimonial indebido en claro perjuicio de sus acreedores», abunda la acusación pública.

«Conscientes de la situación económica del Grupo Urvasco que desde el ejercicio de 2007 se encontraba comprometida, con incertidumbre sobre la continuidad de la misma y con una clara tendencia negativa, movidos por la intención de obtener un enriquecimiento patrimonial ilícito, realizaron manipulaciones contables», continúa el texto. Habla de la «activación de créditos fiscales» con objeto de cambiar el signo de sus cuentas. También, de una «omisión de provisión de cartera por importe de 28 millones de euros, lo cual hubiera implicado el registro contable de una pérdida por este valor». El ejercicio de 2008 se cerró con «pérdidas consolidadas de 136,5 millones de euros».

La Fiscalía estima que «mediante una alteración contable, que impedía reflejar la imagen financiera fiel de la empresa en las cuentas sociales, pretendían dotar de cobertura aparente a las dos operaciones que desarrollaron en pos de su propio beneficio y que supusieron la descapitalización social».

Entre las diez promotoras más importantes

La división inmobiliaria de Urvasco, buque insignia del imperio levantado por Antón Iráculis, estuvo considerada durante muchos años como «una de las diez promotoras inmobiliarias más importantes del país entre las situadas fuera del mercado bursátil». Su actividad, ya extinta por su desintegración a raíz de la crisis económica, se desarrolló en buena parte de la geografía española. En Vitoria, por ejemplo, un buen número de promociones en Salburua y en Zabalgana portan su firma.

Apunta a que el 9 de junio de 2008, Iráculis, «movido por la intención de un enriquecimiento propio, simuló bajo la figura de un préstamo de cuenta corriente, una mera salida de fondos de la sociedad a su favor». Es decir, presuntamente validó el trasvase de 17,2 millones desde Urvasco a Numerus Clausus.

Hay un segundo desvío, según la Fiscalía. Se refiere a un presunto reparto entre los investigados de «un dividendo a cuenta de posibles beneficios por importe de 17,5 millones de euros» a través de Numerus Clausus, el 2 de julio de 2008. Realizaron esta operación «pese a que por sus cargos conocían que con ello acrecentaban los problemas financieros» de Urvasco y a que desde el 30 de junio ya se sabía que no podían satisfacer las deudas. Tres meses más tarde solicitaron «un aplazamiento de su deuda con la Hacienda Pública».

«Fruto de este comportamiento, la situación económica de sus empresas devino insostenible y dio lugar a la demanda mercantil» por parte de su principal acreedor, el fondo financiero Carey. Apartir de ahí, el proceso concursal y la liquidación del grupo.

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