Los guardianes del euskera en Álava

Roberto González de Viñaspre./Euskaltzaindia
Roberto González de Viñaspre. / Euskaltzaindia

El investigador Roberto González de Viñaspre, que ha sido elegido este viernes por mayoría absoluta, sustituye a Patxi Uribarren; que pasa a ser académico emérito

NURIA NUÑO | ELENA SIERRA

El investigador y filólogo alavés Roberto González de Viñaspre se ha convertido este viernes en el nuevo académico de número - o 'euskaltzaina', como se les conoce- de Euskaltzaindia, tras la votación que se ha realizado en la sesión plenaria matinal, celebrada en el Ayuntamiento de Pamplona. En el mismo acto, se ha elegido también a la lingüista guipuzcoana Miriam Urkia. Ambos cubrirán las vacantes declaradas en noviembre de 2017, donde tanto Patxi Uribarren como Joan Mari Torrealdai fueron nombrados académicos eméritos.

Los dos nuevos miembros de número -aquéllos con derecho a voto junto a los eméritos, quienes aprueban las normas- acceden a su puesto por mayoría absoluta, tal y como establece el Reglamento de Euskaltzaindia. A partir de ahora, cuentan con un plazo de ocho meses para preparar sus discursos de ingreso en la Real Academia de la Lengua Vasca. Ese mismo plazo tendrán los académicos que responderán a este discurso de ingreso. Tras las distintas presentaciones, tendrá lugar el acto principal.

El representante alavés ocupará la silla que quedaba vacante por Álava tras el paso de Patxi Uribarren, de académico de número a emérito, al haber cumplido 75 años. Los dos candidatos que aspiraban a sustituirle en el cargo eran el propio Roberto González de Viñaspre -representante actual de la Academia en el territorio histórico alavés, vicepresidente de la sección de Onomástica y que trabaja en la sección de Normalización del Idioma del Gobierno vasco– y Karmele Jaio , escritora, periodista y directora de comunicación de Emakunde.

Como dato curioso, cabe destacar que con la incorporación de González de Viñaspre y de la guipuzcoana Miriam Urkia se da una circunstancia que no se había producido hasta ahora en los casi cien años de vida de Euskaltzaindia: por primera vez no habrá eclesiásticos entre los académicos de número, ya que el último era el carmelita Patxi Uribarren.

Roberto González de Viñaspre (1961) es bilbaíno de nacimiento, aunque ha vivido en Álava desde su juventud. Licenciado en Filología Vasca en la Universidad de Deusto y funcionario del Gobierno vasco, trabaja en la sección de Normalización del Idioma. Fue nombrado académico correspondiente en 2015 y representante de la Academia en el territorio alavés en 2017; además, es presidente de la sección de Onomástica de Euskaltzaindia desde enero de 2018. El ámbito que más ha investigado es el de la toponimia histórica alavesa, en especial la de Trebiñu, según informa Euskaltzaindia.

Tras los cambios registrados este viernes, Álava aporta a Euskaltzaindia cuatro académicos de número de un total de 24; para lo que no hay límite es para nombrar a los correspondientes y a los de honor. Esta es una de las normas de funcionamiento de Euskaltzaindia, una institución que está a punto de celebrar sus cien años de vida y que recibirá el 28 de abril –junto a Eusko Ikaskuntza-Sociedad de Estudios Vascos, también centenaria– la Medalla de Álava.

Euskaltzaindia está muy ligada desde su origen al territorio. Creada a iniciativa de las tres diputaciones vascas y la navarra, Raimundo de Olavide fue uno de los primeros académicos. «Aprendió euskera en su tiempo, fue euskaldunberri. Y llegó a ser el presidente de la primera Comisión de Toponimia», señala González de Viñaspre. Este campo es importante, y mucho, en un territorio en el que a partir del siglo XVIII el uso del euskera retrocedió hasta quedar limitado en el XX a los entornos de Aramaio, Legutio y Zigoitia; solo un 3 o 4% de la población alavesa en los momentos más «difíciles».

Académicos por Álava

Según la Encuesta Sociolingüística del Gobierno vasco de 2016, en 1991 los vascohablantes eran el 7 % del total, y en 2016 alcanzaban ya el 19,2 %. «La toponimia tiene un valor enorme porque en el caudal de documentos de que disponemos se puede rastrear su presencia en lugares donde ha llegado a desaparecer. En Álava este estudio es fundamental», explica, destacando la publicación de los tomos de toponimia histórica del municipio de Vitoria como uno de los logros del trabajo de la Academia, en convenio con 64 pueblos. En marzo verá la luz el sexto, y probablemente se alcanzará la decena.

En la actualidad, los académicos de distinto grado por Álava son 17, después de que en 2015 fueran nombrados miembros correspondientes seis a la vez. La mayoría son hombres, estudiaron Filología Vasca y se han dedicado o se dedican a la enseñanza. Ser nombrado por un territorio no está relacionado con haber nacido en él, puede deberse al desempeño profesional. Participan en las comisiones de trabajo personas de los ámbitos de estudio, «de manera altruista», y es a propuesta y votación de los académicos de número y eméritos que pueden pasar a ser ‘urgazleak’, es decir, miembros correspondientes que participan en las comisiones de estudio y elaboración de documentos. «Suele haber nombramientos cada dos años, pero depende de las necesidades».

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