La FAVA pide a los policías de Vitoria «calma» con las multas tras constatar la indignación vecinal

Dos agentes locales colocan una multa a un vehículo mal aparcado. /Iosu Onandia
Dos agentes locales colocan una multa a un vehículo mal aparcado. / Iosu Onandia

La jefatura de la Guardia urbana y los sindicatos se reúnen hoy para abordar la ‘huelga de celo’, mientras el Gobierno local guarda silencio

DAVID GONZÁLEZ

La ‘huelga de celo’ de buena parte de la plantilla de la Policía Local, iniciada el martes de la semana pasada, se siente en toda la ciudad. A la Federación de Asociaciones de Vecinos de Álava (FAVA) han llegado quejas de ciudadanos multados por todo tipode infracciones de tráfico, ya fueran en coche, sobre dos ruedas o a pie. Algunas de las sanciones recibidas -por comportamientos que en otros casos no se suelen sancionar, como cruzar mal a pie por un paso de cebra- alcanzan los 200 euros. La indignación ciudadana se palpaba ayer en Vitoria.

Conocedor por la exclusiva de ayer de EL CORREO de las razones de esta sangría sancionadora -los guardias protestan así por el «inaceptable abandono» del Gabinete Urtaran a sus demandas de «más efectivos» y «mejores condiciones laborales»-, la plataforma vecinal reclama a ambas partes «que se sienten a dialogar y a negociar».

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El presidente de este organismo vecinal, Ángel Lamelas, solicitó ayer «calma» a los agentes a la hora de multar a ciudadanos. Incluso se permitió sugerir que tomen el camino contrario para focalizar su protesta. Dicho de otro modo, hacer la vista gorda. «Una buena opción sería que hicieran huelga de bolis caídos, porque el perjudicado siempre es el ciudadano. Ya ha ocurrido este año con las huelgas de los empleados de limpieza y de los monitores de las piscinas», opinó. Esta propuesta, advierten desde la comisaría de Aguirrelanda, «ya se sopesó» hace semanas, aunque fue descartada porque «infringiríamos la ley». Ahora la aplican a rajatabla.

Para no vulnerar la normativa, de hecho, los sindicatos se han echado a un lado. Lo mismo el comité municipal. La iniciativa, por tanto, ha partido de los propios patrulleros. Sin siglas y sin nombres propios para evitar futuras represalias, lo que dificulta también la resolución del conflicto. Esta ‘huelga de celo’, la primera en el cuerpo desde 1986, arrancó el martes 31 de octubre y, siempre según la versión de los guardias, no parará hasta que el Ayuntamiento atienda sus demandas. Es más, el siguiente paso en la estrategia, coinciden todas las fuentes consultadas, «será ir a por las dobles filas en los colegios».

Sin constancia oficial

En este clima de aumento de la tensión, esta mañana tendrá lugar una reunión -ya fijada con anterioridad- entre la jefatura y las centrales sindicales en Aguirrelanda. Aunque esta ‘huelga de celo’ no figura en el orden del día, fuentes de ambas partes sondeadas reconocen que será uno de los temas a tratar.

Mientras tanto, el Gabinete Urtaran guarda sin embargo un mutismo absoluto. Ayer, ni Alcaldía ni el departamento de Seguridad Ciudadana, la primera en manos del PNV, el segundo del PSE, quisieron realizar valoración alguna acerca de este problema. La respuesta oficial es que al no recibir convocatoria o anuncio de movilización alguna, como sí sucedió con los empleados de FCC o los monitores de Mendizorroza y Gamarra, el equipo de gobierno municipal no se da por enterado. Mientras tanto, ayer hubo otra oleada de sanciones por la práctica totalidad de Vitoria. Y en especial en la zona de Ciudad Jardín, San Cristóbal, Centro, Avenida y Ali Gobeo. También los trabajadores de Mercedes se encontraron con una desagradable sorpresa anoche al acabar el turno de tarde.

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