Un familiar de la mujer agredida en Sansomendi presenta denuncia

La agresión se produjo en el barrio de Sansomendi la madrugada del sábado. /Igor Aizpuru
La agresión se produjo en el barrio de Sansomendi la madrugada del sábado. / Igor Aizpuru

Hallada con la mandíbula y la nariz rotas, la víctima, de 53 años, «evoluciona favorablemente» en el hospital Santiago

IOSU CUETO y DAVID GONZÁLEZ

A la denuncia de oficio registrada por la Ertzaintza se ha añadido ahora una segunda. Según ha sabido este periódico, ha sido presentada por un familiar de la mujer brutalmente agredida la madrugada del sábado en su piso, ubicado en el barrio de Sansomendi. El presunto autor, su hijo de 25 años, fue detenido por patrulleros de la Policía autonómica. Pocas horas después, al mediodía, volvió a la calle en libertad con cargos.

Mientras, su madre, una vitoriana de 53 años, continúa postrada en una habitación del hospital Santiago Apóstol. Según portavoces autorizados de Osakidetza «permanece ingresada y evoluciona favorablemente» de sus múltiples lesiones. La madrugada del sábado, una ambulancia la trasladó con un cuadro preocupante. Tenía la mandíbula y la nariz rotas y había perdido algunas piezas dentales. También le habían fracturado las «paredes» que protegen los ojos. Sobre todo, en el izquierdo. A su vez, presentaba contusiones por todo el cuerpo y un cuadro de ansiedad por la paliza recibida. Su vida, al menos, no corrió peligro.

El Juzgado de Instrucción número 4, que dejó en libertad con cargos al supuesto autor, mantiene abiertas diligencias por este grave incidente que, con probabilidad, acabará en la celebración del juicio. «Aunque la madre no quiera testificar contra su hijo, la Justicia actuará de oficio. Y la denuncia presentada por familiares de la víctima no hace sino reforzar esa vía», deslizan medios judiciales y policiales consultados por EL CORREO.

En este punto, coinciden estas fuentes, el tiempo de estancia de la víctima en el centro médico determinará la evolución del caso, así como la hipotética puesta en marcha de alguna medida de protección para la mujer, que por ahora no ha denunciado los hechos. En la comisaría de Portal de Foronda se temen que no sea la primera vez que sufre esta clase de ataques, presuntamente a manos de su vástago.

«Parecía muerta»

En la otra punta de la ciudad, en Sansomendi, todavía no se explican qué pudo ocurrir entre la noche del viernes y la madrugada del sábado. En la comunidad donde se sucedieron los hechos, se declaran «impactados». Vecinos comentaron ayer a este periódico que, «pasada la medianoche», descubrieron a la mujer sentada en el suelo del portal. Estaba semiinconsciente. Con la cara llena de contusiones, sangre, el pelo alborotado y descalza.

Dada la crudeza de la imagen pensaron que «estaba muerta o había sido violada». Cuando trataron de auxiliarla y le preguntaron qué había sucedido, supuestamente respondió que se había «caído», probablemente para evitar que sus llamativas lesiones fueron vinculadas con una agresión.

En esos primeros instantes de confusión, y para tranquilizarla, estos ciudadanos solidarios le advirtieron de que una ambulancia estaba en camino. «Ella decía que no con el dedo», explican. Decidió dejarles, se montó en el ascensor y subió sola a su domicilio.

Allí la localizaron los patrulleros de la Ertzaintza que respondieron al aviso del 112. Según ha sabido este periódico, en el domicilio había manchas de sangre por varias estancias. Encontraron cajones por los suelos. Los investigadores creen que el presunto atacante pudo valerse de alguno para lanzárselo o para golpearla. La mujer fue trasladada a Santiago con pronóstico «grave». Las pesquisas de la Policía autonómica enseguida se centraron en su hijo de 25 años, quien acabó detenido.

Este brutal episodio sigue en boca de la mayoría en el barrio. Dos sentimientos se mezclan entre los residentes. El «miedo» ante la posibilidad de que la mujer «vuelva a sufrir otra paliza». Y por otro, la «sorpresa» ante la rápida puesta en libertad, aunque con cargos, del único sospechoso.

El supuesto agresor, su hijo de 25 años, fue puesto en libertad con cargos a las pocas horas de su arresto

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