El evaluador de la FAO califica el Valle Salado como «único y extraordinario»

Mauro Agnoletti recibe explicaciones de Txema Villanueva, jefe del servicio de Patrimonio arquitectónico de la Diputación./Rafa Gutiérrez
Mauro Agnoletti recibe explicaciones de Txema Villanueva, jefe del servicio de Patrimonio arquitectónico de la Diputación. / Rafa Gutiérrez

El examinador, que recorrió las salinas para valorar la candidatura a SIPAM, resaltó que «no sólo es producción de sal, todo el entorno está relacionado»

María José Pérez
MARÍA JOSÉ PÉREZ

El Valle Salado de Añana se ha sometido durante este fin de semana a una importante prueba de cara a su reconocimiento internacional como Sistema Ingenioso de Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM) que concede la FAO, la organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. Al documento presentado en Roma en julio por la Diputación alavesa, el Gobierno vasco, el Ayuntamiento de Salinas y la sociedad Gatzagak, y mejorado tras recibir algunas sugerencias al respecto, se ha sumado ahora la ‘inspección’ de la zona y de los sistemas de producción comprobados ‘in situ’.

Mauro Agnoletti, profesor de la Universidad de Florencia, acumuló información durante dos intensas jornadas en el Valle. En la primera, el sábado, recorrió el entorno y conoció aspectos relacionados con la biodiversidad y su conexión con la actividad agrícola y ganadera o cómo la zona es «fuente de aprovisionamiento de los materiales utilizados en el Valle como roca, piedra, maderas y arcillas», explicó el diputado foral de Agricultura, Eduardo Aguinaco, uno de los integrantes de la ‘expedición’ que acompañó al italiano en su recorrido, en el que «ha prestado mucha atención a la parte más patrimonial y arquitectónica».

Ayer, Agnoletti y el resto del grupo -entre los que se encontraban el director gerente del Valle, Andoni Erkiaga; el jefe de Patrimonio arquitectónico de la Diputación, Txema Villanueva; el profesor de la cátedra de hidrogeología de la UPV Iñaki Antigüedad; o la subdirectora de relaciones externas del Ministerio de Agricultura, Marta Limas- conoció de primera mano el sistema hidrogeológico del Valle, las salinas y la fórmula de producción de sal, que le explicó directamente el salinero Edorta Loma. Incluso le animó -y Agnoletti aceptó- a sacar agua con el trabuquete.

El evaluador, que a ratos tomaba notas, en otros momentos preguntaba para resolver sus dudas y en ocasiones se llevaba escamas de sal a la boca-, sacó una «impresión general positiva», según afirmó como única referencia a la elaboración del informe que trasladará al comité científico que analizará finalmente si el Valle Salado cumple los requisitos para ser declarado SIPAM.

«Por el buen camino»

Aunque no pudo referirse con más profundidad al futuro informe, Agnoletti afirmó, sin rodeos, que «el Valle es extraordinario, único» tanto por su «valor histórico y cultural» como porque se elabora «un producto de alta calidad que mantiene una multiplicidad de valores». Además de la producción de sal de forma histórica, «está la relación con la población». De hecho, resaltó en varias ocasiones que «la producción de la sal está relacionada con todo el entorno. Propone un tipo de sistema que no se centra sólo en el producto, conjuga todo, la cultura, su historia, su biodiversidad».

Agnoletti, que recordó que «he visitado 75 países donde hay producción de sal, pero no he visto en ninguno algo así. Diré que para mí es único», añadió el examinador, que admitió que «la visita ha sido muy importante porque inicialmente no lo tenía muy claro». Sin embargo, allí vio que «la sal se produce naturalmente», cumpliendo con los intereses que propone la FAO. Las reacciones del profesor italiano y las impresiones que llegan a la Diputación desde el Ministerio «nos hace creer que vamos por el buen camino», afirmó con prudencia Aguinaco.

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