Las etiquetas más chulas de las cervezas artesanas alavesas

Las etiquetas más chulas de las cervezas artesanas alavesas

Nueve productores, reconocidos por su calidad, elaboran unos 320.000 litros al año. El talento y la creatividad de sus diseños no se puede cuantificar

Sergio Eguía
SERGIO EGUÍA

Confirmado que Vitoria es la capital española de la craft beer, toca reseñar que Álava es también una potencia en cuanto a producirla se refiere. Claro que hay otras provincias con más fabricantes y es muy difícil competir con la tradición y el recorrido que tienen las microcerveceras, por ejemplo, en Cataluña. No obstante, por habitantes -en territorio alavés somos 324.000 personas-, contar con nueve productores, la mitad de un tamaño medio, es un dato a tener muy en cuenta.

Por cierto, este viernes, 10 de noviembre, tienes la posibilidad de probar algunas de sus creaciones en la November Fest de la calle Correría. Desde las 19.00 horas se celebra su tradicional fiesta cervecera y este año estarán Garagart, como es habitual, Byra, Saltus y las chicas de Gastheiz.

En Álava, se han producido este 2017unos 320.000 litros de cerveza de calidad. El próximo año se espera un crecimiento estimado de un 50%. Las marcas alavesas mejoran cada curso y se reconoce su trabajo con numerosos premios. Garagart ha conseguido dos medallas en la última Fira del Poble Nou, en Barcelona. Allí se considera que se eligen los mejores birrotes del país. La Cellar Series Nº1, un barley wine envejecido en barricas de Rioja, por ejemplo, fue reconocida con un oro.

Baias también acumula premios en ese mismo certamen. Tanto su Ipa como la Kerala, una golosina de cerveza que lleva calabaza, obtuvieron medalla en 2016; este curso ha sido Beltza la premiada, su porter más clásica.

Pero si hay algo que realmente enamora es el talento y la creatividad detrás de las etiquetas de las cervezas con label alavés.

Urkabustaiz Baias, la decana

Baias es la decana de la craft beer en Álava -y posiblemente en Euskadi-. Desde su precioso caserío de Oiardo, en Urkabustaiz, entre las sierras de Orduña y el Gorbea, esta microcervecera creada en 2007 elabora unos 50.000 litros de cerveza viva cada año. Tiene clásicos como la Gari y la Beltza, que se encuentran de manera continuada en nuestros supermercados, y recetas más modernas como la IPA, la Kerala -un caramelo con calabaza muy de esta época- o la Chavela. Esta última es una delicia. India Pale Ale de 8 grados y bien lupulada. Ya se sabe que las amarguras no son amargas...

Vitoria Falken, el innovador

Falken es el talento puesto al servicio de un sueño. Acaba de abrir su propio bar en Vitoria, pero ya tiene una larga trayectoria como cervecero nómada 'cuckoo' o 'gipsy'. ¿Qué es eso? Maestros cerveceros que no cuentan con fábrica propia y que usan las instalaciones de terceros para cocinar sus recetas. Ojo. No se trata de darle un papel con los ingredientes al dueño de la fábrica y esperar a que llegue el pedido. Son maestros cerveceros formados que elaboran ellos mismos. Producen 30.000 litros al año. No es un pasatiempo.

En este caso, se elabora con la maquinaria de Sesma, en Navarra. Productores con los que también ha sacado algunas colaboraciones y que son especialistas en el uso de las levaduras; uno de los puntos más flojos de la elaboración artesana en España.

Las Falken son cervezas complejas, innovadoras que juegan con los límites de los estilos buscando un sabor personal y diferente. Inspiradas siempre en temáticas ochenteras y del mundo arcade, la Replicante, por ejemplo, es un russian imperial stout que ilustra muy bien la forma de trabajar de la marca.

Agurain Olbea, clasicismo y buen hacer

Olbea, en Salvatierra, conjuga la tradición con los nuevos gustos. Tienen puesto en el mercado de Santa Bárbara de Vitoria- no tienes excusa para no haber probado ya sus buenas cervezas- y es fácil encontrarlas en bares de toda la provincia. Por supuesto la fábrica de Agurain, en la que hacen 100.000 litros, es el centro de su actividad. La abrieron en 2014.

La Helles y la Bock, lo que fuera del mundillo cervecero sería una rubia y una tostada, son dos perfectos ejemplos de que de la cerveza industrial se sale. La primera es una lager de inspiración alemana -lo que beberías en un bar de Múnich- más vigorosa y menos amarga que las rubias de producción masiva. La bock tiene más cuerpo, con toques a caramelo y es casi un vicio en los días de lluvia.

Si quieres algo más complejo, la tripel, de inspiración belga eleva el listón e invita a repetir. Cuidado que son 9 grados. Por cierto, Olbea cuenta con una artesana sin alcohol, algo poco habitual.

Nanclares Byra, la fábrica más grande

Byra es junto a Olbea el mayor fabricante alavés. En Nanclares se han cocinado 100.000 litros este año y el próximo esperan andar sobre los 180.000. A las coloridas etiquetas de la Alphabet Collection (Alpha, Gamma, Omega, Sigma) se han unido este año dos angelitos: la Engel, una helles sin gluten, y la Teufel, el ángel caído, una märzen maltosa, equilibrada y fácil de digerir para los que gustan de beber en cantidad.

Vitoria Garagart, diseño y producto

Garagart es otro de los nómadas alaveses con merecida fama en el panorama nacional. Arrancaron en el 2014 y los vitorianos cuecen hasta 30.000 litros al año en la fábrica de Mateo y Bernabé de Logroño. Gautxori, su conocida Black IPA, regresa este otoño para el disfrute de los cerveceros. Aunque en 2017 les ha dado tiempo a preparar algunas pócimas de mucha calidad. Las Cellar Series, tiradas limitadas cuasi prototipos, son una idea a seguir muy de cerca. La premiada Nº1, un barley wine envejecido en barricas de Rioja, ha llamado la atención de muchos entendidos. No es para menos.

Entre su ramillete de preciosas etiquetas. Posiblemente las más llamativas junto a las de Falken, destacan la Gary and Esti (una honey wheat como su nombre indica) la lupulada Hopster Party y Hop Reef, uno de los labelings más cuidados.

Legutio Udabeer, la nueva generación

Udabeer es de los más nuevos. Pero ha llegado con fuerza. El primer año lo cierran con 2.500 litros vendidos y presencia en ferias importantes como el Beerbao Fest de la semana pasada en Bilbao. Los de Legutio fabrican en Bidassoa, en Irún, en Maiken (Balmaseda) y en Morlaco (Pamplona). Itzal, su porter, es un birrote más que correcto para disfrutar como un enano.

Murgia Saltus llega pegando fuerte

Saltus también se hace hueco con fuerza y merecimiento. La India pale ale de estos fabricantes de Murgia es como para tenerla muy en cuenta. Sin estridencias, sin prometer lo que no cumple. Con cimientos sólidos y trabajando la distribución desde la base, bar a bar, convenciendo al hostelero y al cliente por la calidad de la receta, Saltus ya tiene una producción de 15.000 litros.

Vitoria Gastheiz, cerveza con patata

Gastheiz llega para aportar una visión diferente a la craft beer. La cerveza artesana siempre es fresca y ligada al territorio. Así que utilizar patata alavesa para una birra vitoriana era una cuestión de tiempo. La chicas de Gastheiz se han lanzado a probar qué sucede si se hace una especie de dry hopping de tubérculo en la fermentación... Y el resultado es curioso. Merece la pena probarlo.

Amurrio Aiaragardo, ampliando horizontes

Aiaragardo es la última novedad en el mundillo birrero de la provincia. Aiala es tierra de txakoli y por lo que parece de cerveza. Desde Amurrio surge la propuesta con una american pale ale de color cobrizo y gisté generoso. Hasta el camino más largo se inicia con un primer paso y este parece firme.

La cerveza artesana goza de buena salud y futuro prometedor en Álava. A fin de cuentas, lo de la birra no tiene mucho secreto. Ingredientes de primera calidad -sobre todo el agua- un poco de talento, muchas ganas y toneladas de trabajo. Algo más de trabajo. Mimo. Trabajo. Y amor por un trabajo bien hecho.

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