La Ertzaintza investiga a dos menores de 13 y 15 años por robar a una quincena de mujeres en Vitoria

Despliegue de la Ertzaintza en el Casco Viejo la noche del domingo para localizar a las menores./E. C.
Despliegue de la Ertzaintza en el Casco Viejo la noche del domingo para localizar a las menores. / E. C.

Pertenecientes al clan de los ‘bartolos’, una escapó por un caño de la calle Pintorería cuando los agentes acudieron a su casa y sus familiares se les enfrentaron

David González
DAVID GONZÁLEZ

Las denuncias de mujeres, algunas adolescentes, asaltadas por un par de violentas muchachas se habían acumulado en la comisaría de la Ertzaintza en la última semana. Casi una quincena de víctimas -ninguna mayor de veinte años- referían el mismo relato a los agentes. El joven dúo las abordaba con inusitada violencia para arrebatarles pertenencias como el bolso o el móvil. A la mínima resistencia, las desconocidas no dubaban en usar la fuerza, según las atracadas.

Este domingo, cerca del campus universitario, esta pareja -ambas «jovencísimas», a tenor de las declaraciones de sus víctimas- abordaron a otra chica. Otra vez los golpes y los insultos para huir con un bolso... que únicamente contenía apuntes. Su descripción, unida a la investigación en marcha desde el lunes 15, puso rostro, nombre y apellidos a las presuntas agresoras.

Una de las sospechosas es una menor de tan sólo 13 años y tercera generación del famoso clan de los ‘bartolos’. La otra es una pariente directa. Cuenta con 15 años. Hace tres fue el detonante del acoso sistemático a cargo de varios de sus familiares adultos sobre una joven vitoriana. ¿La razón? Se atrevió a denunciarla por robarle el móvil. Aquel caso, que acabó en la Audiencia Provincial de Álava, derivó en la condena a dos de los tres procesados. Ambos ya están en libertad.

El caso es que la Ertzaintza desplegó un discreto dispositivo de vigilancia alrededor de la actual residencia de los padres de una de las menores, un bloque ‘okupado’ en la calle Pintorería. A última hora de la tarde del domingo, según ha podido saber este periódico, efectivos de paisano detectaron a la menor de 15 años. La abordaron. Y ella supuestamente les respondió con patadas y puñetazos, tras lo que se refugió en la casa. En apenas unos segundos, una veintena de ‘bartolos’ de todas las edades salieron del edificio, y de otros colindantes, y se les enfrentaron.

El padre, a prisión

La rápida llegada de refuerzos salvó a los agentes. Aún así continuaron los enfrentamientos. Tanto subió la temperatura ambiental que hasta se desplegó la PRI (acrónimo de la Patrulla de Respuesta Inmediata, que define a una unidad que sólo actúa en situaciones de alto riesgo).

Los incidentes se sucedieron hasta las 22.30 horas, explican testigos. Al final, los padres de una de las chicas acabaron detenidos. Un par de ertzainas tuvieron que ser atendidos a causa de los golpes recibidos. La menor de 13 años fue identificada, pero saldrá indemne al ser inimputable por su juventud. La de 15 está «desaparecida». Huyó por un caño interior. En la mañana de ayer, el Juzgado de Instrucción número 1 decretó prisión preventiva para su progenitor.

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