«Me enteré de la muerte de Rosa cuando vino la Ertzaintza a por mí»

El acusado escoltado por dos ertzainas durante el juicio esta mañana./Jesús Andrade
El acusado escoltado por dos ertzainas durante el juicio esta mañana. / Jesús Andrade

El único acusado por el asesinato de la dueña del Bugatti se declara inocente y dice que «jamás nunca la maté, la quería muchísimo»

David González
DAVID GONZÁLEZ

La primera sesión del juicio contra Leo A., un venezolano de 48 años y al menos otras dos identidades diferentes, acusado del asesinado de su expareja, Rosa, ha dejado su tajante proclamación de inocencia. El encausado, que lleva «tres años y ocho días» en prisión preventiva, ha señalado a la sala que «me enteré de la muerte cuando vino la Ertzaintza a por mí».

Fue detenido a los pocos días de hallarse el cuerpo, en su domicilio ubicado en la calle Guayaquil. Sometido a un interrogatorio de tres horas, Leo ha agregado que «jamás nunca la maté, la quería muchísimo, como si fuera un familiar». Pese a no tener una relación sentimental constante, durante 22 años sí mantuvieron una «relación de contacto», de la que nació una hija.

La Fiscalía, que pide para este sujeto una pena de 20 años, ha incidido en sus movimientos en las horas previas al asesinato, cometido la madrugada del día 1 de noviembre en el domicilio de la calle Guayaquil. Leo ha comunicado que, pese a que habitualmente iba a buscarla a su casa para llevarla al Bugatti, aquella noche primero fue al local. Al ver que no estaba, cogió su coche y sí fue a la casa de Rosa. Llamó al timbre y como no contestó «volví al bar». En todo momento ha negado haberla matado.

Cuando agentes de la Ertzaintza fueron a por él, explicó que pensaba que se trataba de un asuntos de «drogas». Y es que, Leo ha asegurado que la fallecida «traficaba con droga». De hecho, este verano ambos fueron condenados por tráfico de sustancias estupefacientes, sentencia recurrida por su abogado. «Yo hacía de portero», insistió. Ella figuraba como propietaria. «Sólo pasaba sustancias inocuas a algunos clientes». ¿De qué vivía entonces? «Rosa me daba cerca de 100 o 60 euros por hacer de portero. Luego recibía la RGI (la Renta de Garantía de Ingresos de Lanbide)».

Golpe en la cabeza

En las próximas sesiones, la Fiscalía tratará de probar que este individuo le golpeó la cabeza «sobre una superficie dura o con un elemento contundente», lo que le causó un traumatismo que finalmente le provocó la muerte. El hombre, que dejó a la víctima tumbada boca abajo en la cama de su habitación, «limpió el domicilio» y se fue cerrando la puerta de acceso, llevándose consigo las llaves y dos móviles de la mujer.

La Fiscalía considera los hechos un delito de asesinato con el agravante de parentesco. Por ello, además de la pena de cárcel pide para el acusado que se le retire la patria potestad sobre la hija que tuvo con la víctima y que indemnice con un total de 420.000 euros a las cuatro hijas de la fallecida y a sus padres. La defensa, pide la absolución de su cliente al considerarlo inocente.

La defensa, por otra parte, pedirá la libre absolución de su cliente al entender que no existen pruebas concluyentes. Este juicio con jurado (seis hombres y tres mujeres) se alargará durante los próximos días. Los alegatos finales serán la próxima semana.

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