Enfado en la Avenida: «Los clientes no han podido ver nuestros escaparates durante tres semanas»

Los viandantes esquivan las vallas y zanjas en fila india para atravesar la calle. / Jesús Andrade

Comerciantes y vecinos soportan con indignación las obras de reforma de tuberías en la Avenida, una arteria por la que «no se puede ni pasar»

JUDITH ROMERO

Un gran socavón recibe a quienes circulan entre las calles Teodoro Dublang y Portal de Castilla. La renovación de la red de distribución de agua potable del barrio de San Martín ha provocado el levantamiento de numerosas aceras en distintas calles de la zona, pero su llegada hace ya dos meses a la Avenida de Gasteiz, la principal arteria comercial y de ocio del barrio, ha colmado la paciencia de los habitantes. Y, sobre todo, de quienes tienen negocios a pie de calle.

La acera situada frente a los Juzgados no ha sido levantada, pero el tramo de la Avenida ubicado entre Pintor Díaz de Olano y Adriano VI aún soporta la peor parte de las reparaciones. Las vallas únicamente desaparecen ante la presencia de puertas de garaje y en puntos muy concretos. En el resto, apenas dejan un metro para salir de los portales o comercios y transitar. «El polvo afecta a los productos y cada vez viene menos gente», lamenta Javier, propietario de la frutería del mismo nombre, en la zona exterior del Mercado Gasteiz. Manuel, responsable de carnicerías Eizaguirre, sostiene que lo más complicado es reponer el género. «Los del vacuno trasladan piezas muy grandes a través de un paso muy estrecho; es muy incómodo», explica. Pero una de las cuestiones que más preocupa a vecinos y comerciantes es la posibilidad de que ocurra un accidente. Los trabajadores de la Farmacia Ochoa de Retana afirman haber sido testigos de varias caídas frente a la plataforma amarilla que permite acceder a la plaza de Gerardo Armesto.

Sin espacio para la bici

‘Espacio temporalmente de prioridad peatonal’, recuerda un letrero colgado frente a la botica. Obreros como Mudassan se afanan en preparar cemento y completar la reforma, pero no avanzan tan rápido como los comerciantes desearían. «Vinieron a limpiar el escaparate a principios de septiembre y les dijimos que no merecía la pena», se resignan Maite Abella y Gabriela Ochoa de Aspuru, de la tienda de mobiliario Interni Home. La obra complica el acceso a sus clientes y hace que cambiar los muebles expuestos sea una misión imposible. «Lo peor es llegar al trabajo en bici, llevo un mes dando vueltas a la manzana para poder aparcarla en algún sitio», reconoce Ochoa de Aspuru. «La obra es necesaria, pero todos perdemos con ella», afirma José Mari, vecino, que defiende a los trabajadores por encima de los inconvenientes. «Son chapó, te ayudan a salir del garaje y a lo que pueden, pero falla la dirección y el ritmo de trabajo», valora.

Las obras en la red de saneamiento adjudicadas en 2015 cambiaron de responsables el pasado 24 de marzo después de que la anterior empresa se declarase en concurso de acreedores. Bycam Servicios debe completar el 40% restante del proyecto y, aunque se espera que la intervención en la Avenida de Gasteiz termine pronto, otras calles aún pueden verse afectadas. «Los clientes no han podido mirar nuestro escaparate en tres semanas», señalaba Erika Lago, de accesorios Pajarita, mientras tres trabajadores se afanaban en colocar baldosas y provocaban una gran polvareda en el exterior del local.

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