Emakunde abre una investigación al txoko que se negó a admitir a una mujer

Olga Ocariz sólo fue apoyada por cinco socios del txoko al que perteneció su padre. /Iosu Onandia
Olga Ocariz sólo fue apoyada por cinco socios del txoko al que perteneció su padre. / Iosu Onandia

La Concordia, que votó en contra de la entrada de la hija de un miembro ya fallecido, se aferra a sus estatutos, donde se contempla el derecho de veto «a cualquier socio»

MARÍA REGO

Las próximas fiestas de San Prudencio llenarán las sociedades gastronómicas alavesas pero alrededor de sus mesas volverá a haber mayoría masculina. En alguna resultará incluso imposible encontrar presencia femenina alguna delante de sus manteles. Es el caso de La Concordia, el txoko más antiguo de Vitoria, que centra una investigación de Emakunde a raíz de la queja de una mujer a quien se negó la admisión en este txoko vitoriano con 84 años de recorrido. Olga Ocariz, que relató su pésima experiencia a EL CORREO, heredó la plaza de su padre cuando falleció en la primavera de 2016. Pero una votación -5 a favor frente a 18 en contra- impidió que ocupara su asiento, lo que le llevó a recurrir al Instituto Vasco de la Mujer en un último intento por reivindicar su espacio.

La decisión tomada en este organismo de iniciar diligencias previas de investigación por presunta discriminación por razón de sexo tras atender la queja es sólo «el primer paso» del proceso. La notificación oficial de que se había abierto el caso se produjo hace apenas un par de semanas a través del Boletín Oficial del País Vasco (BOPV) -se hace así al no haber sido posible su comunicación directa a la entidad señalada- y ahora deberá escucharse «la versión» de la sociedad gastronómica con 'sede' en la calle Francia. Sus palabras y el testimonio de la mujer que intentó incorporarse a sus filas se someterán a análisis y «dentro de la Defensoría se hará un informe que se enviará a las partes con unas recomendaciones», explican desde Emakunde.

Multa si no colabora

En La Concordia, conocida como La Globa, mantienen el discurso que defendieron cuando el pasado año acordaron en una asamblea extraordinaria que en caso de muerte de un socio tampoco se admitiera a descendientes mujeres. «No es una cuestión de sexos. Somos muy respetuosos con este asunto pero en nuestros estatutos se recoge que cualquier socio tiene derecho a veto», sostienen en su junta directiva. Si se atienen a su normativa interna, aprobada en el año 2000, basta un voto negativo para prohibir la entrada a un aspirante. «No hay ninguna animadversión hacia esta mujer ni hacia ninguna otra», recalcan desde el txoko.

En la investigación que desarrollará Emakunde reiterarán que no tienen «nada que ocultar» aunque si la sociedad gastronómica rechazara colaborar en este proceso podría recibir algo más que una serie de recomendaciones. Así ocurrió en 2009 cuando el mismo organismo impulsó un expediente sancionador contra Txoko Eder, en Puentelarrá, por «discriminación» -negó la incorporación de una vecina- ya que desatendió la petición de información, lo que se considera una infracción leve según la Ley de Igualdad que puede saldarse con una multa de hasta 900 euros. Casi una década después de aquel episodio, la queja de Ocariz pretende servir para «abrir camino» y «remover conciencias». Otro txoko de la capital alavesa, Burduntzi, le invitó a sentarse a su mesa tras conocer su caso. Pero ella, agradecida, rechazó la propuesta ya que su ilusión era relevar a su padre en La Concordia, donde era el socio número 20.

Las reacciones

Emakunde
Escuchará la versión del txoko antes de elaborar un informe con una serie de recomendaciones
Sociedad La Concordia
«No tenemos nada que ocultar ni ninguna animadversión hacia esta mujer ni hacia otra»

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