«Las dudas de los jóvenes respecto al sexo son las mismas que hace 20 años»

Ana Ramírez de Ocáriz, en el centro cívico El Campillo./Igor Azipuru
Ana Ramírez de Ocáriz, en el centro cívico El Campillo. / Igor Azipuru

Ana Ramírez de Ocáriz, sexóloga en la Asexoría municipal de Vitoria, que cumple ahora 20 años, cree que en ese tiempo no han cambiado los temas de las consultas ni el modelo erótico

Laura Alzola
LAURA ALZOLA

La Asexoría, el servicio municipal gratuito atendido por profesionales de la sexología, cumple veinte años en Vitoria. A la consulta situada en el centro cívico El Campillo sólo el año pasado se dirigieron 1.032 jóvenes en busca de información y apoyo. Ana Ramírez de Ocáriz (Vitoria, 1967), codirectora del centro sexológico Emaize, trabaja allí desde su inicio.

- ¿En qué consiste el asesoramiento sexual?

- Existe la idea equivocada de que nos centramos en hablar de lo genital, del coito y de los problemas que pueden traer las conductas eróticas. Cuando, en realidad, la sexualidad y la atención a la misma es muy diversa. Está dirigida a hombres y mujeres entre 14 y 30 años, con preocupaciones, vivencias y situaciones muy distintas. Atendemos consultas relacionadas con la identidad sexual, la orientación del deseo, los conflictos y las dificultades en las relaciones de pareja, y también, pero como un tema más, en la prevención de las conductas de riesgo. Nuestra labor es muchísimo más amplia que dar condones.

- ¿Cómo han evolucionado los temas de las consultas?

- No han cambiado tanto, en mi opinión. Lo que es diferente es la forma en la que nos llegan. Hace veinte años el anonimato era más complicado. Ahora atendemos también por correo electrónico, y es más fácil llamar desde un móvil con número oculto que desde el fijo de la casa familiar. La mejor atención es la que se da cara a cara, pero si por timidez, pudor o falta de habilidades sociales hay personas que prefieren el anonimato, hay nuevas vías.

- ¿Y las dudas? ¿Son las mismas?

- Hace veinte años teníamos un modelo erótico centrado en la penetración y ahora seguimos en lo mismo. Antes teníamos una idea fija de cómo debían ser y comportarse un hombre y una mujer, y eso tampoco ha cambiado demasiado.

- ¿Ayuda internet en la educación sexual?

- La clave está en la calidad frente a la cantidad. Tenemos acceso a cantidad de información pero no dejan de surgir dudas acerca de si es la adecuada o no. A veces leo cosas en la red que dan miedo de lo regresivas que son. La gente joven no tiene criterios para saber si es algo verdadero o no.

- ¿Qué contenidos son contraproducentes ?

- El acceso al porno ‘mainstream’, el mayoritario, heterosexual, en el que la mujer juega un papel completamente secundario, es cada vez más fácil. Lo que antes estaba escondido en el quiosco en revistas, ahora lo tienes en el bolsillo. Muchos padres y madres no son conscientes de las implicaciones de regalar un móvil a los adolescentes sin enseñarles antes pautas para usarlo adecuadamente. Los jóvenes necesitan preparación para enfrentarse a la información con criterio.

- ¿Hablan hoy los padres y madres sobre sexo con sus hijos?

- Vemos que muchas familias quieren dar una educación diferente a la que recibieron. Muchas mujeres no quieren transmitir a sus hijas ese ‘ten cuidado que los chicos van a lo que van y tú tienes que protegerte’. Pero también vemos que si no se trabaja este tema, la comunicación y la confianza desde la infancia, es muy difícil abrir puertas en la adolescencia. La gente joven a menudo transmite que los padres no quieren escuchar. Sin embargo, cuando hacemos formaciones con padres, éstos dicen que es al revés. La sexualidad es una patata caliente. Pero sí hay familias con muchas ganas de aprender, que se preocupan por formarse, hacer cursos, cambiar las cosas.

«Aún hay presión social»

- Siempre ha habido tabúes en esa conversación. ¿Cuáles son los de ahora?

- Se nos vende un modelo de erótica centrado en lo que tengo que hacer. Como alguien tenga veinte años y no haya practicado el coito es el rarito o la rarita. ¿Quizá hoy el límite está en los dieciocho y antes en los veinticinco? Puede ser. Pero aún hay una gran presión social. Nos llegan también muchas consultas de hombres jóvenes preocupados por el tamaño o la forma de su pene. Al mismo tiempo, la fisiología femenina es una completa desconocida.

- ¿Han perdido los jóvenes el miedo a las enfermedades de transmisión sexual?

- Nosotros lo llamamos infecciones de transmisión genital. Sí percibimos que, como el miedo al embarazo no planificado ha disminuido gracias a la píldora postcoital, la prevención frente a las infecciones se ha dejado en un segundo plano. Y en las relaciones entre dos hombres, por ejemplo, seguimos viendo que los jóvenes siguen dejando de lado el preservativo, sin pensar en las consecuencias.

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