La Ertzaintza vigila los movimientos en el exterior de la discoteca de la calle Dato

Agentes identifican a un joven por desórdenes./Jesús Andrade
Agentes identifican a un joven por desórdenes. / Jesús Andrade

Los agentes, que desplegaron un amplísimo dispositivo una semana después de la batalla campal que se registró en ese mismo lugar, identificaron a varios jóvenes en la plaza de la Estación por desórdenes durante la madrugada del domingo

SARA LÓPEZ DE PARIZA

Justo una semana después de que el tramo final de la calle Dato se convirtiera en un auténtico campo de batalla durante la madrugada del domingo, una aparente tranquilidad reinaba ayer en la misma zona. A ello contribuyó el amplísimo dispositivo policial -integrado por cinco furgonetas de la Ertzaintza y varios coches patrulla- que permaneció en la plaza de la Estación para evitar que se volvieran a repetir escenas de violencia como las de hace siete días. Vigilaban los movimientos en el exterior de la discoteca ubicada en los soportales y de la que salieron el grueso de los implicados en aquella multitudinaria pelea que se saldó con siete detenidos.

Con la plazuela frente a la estación de tren tomada por los agentes y con un constante ir y venir también de coches de la Policía Local desde que la sala de fiestas abrió sus puertas pasada la medianoche, se registraron algunos altercados durante la madrugada. Mientras dentro se celebraba un encuentro salsero con DJ Julio & Alonso a los platos, varias personas fueron identificadas en el exterior por comportamientos incívicos. Entre las cuatro y las cinco y media de la madrugada algunos jóvenes fueron interceptados por romper el espejo retrovisor de un vehículo aparcado, iniciar un alboroto a la salida de la discoteca y golpear la persiana de un local en repetidas ocasiones.

La sala, en la que está prohibida la entrada a menores de edad, anunciaba la fiesta de este sábado con un cartel en el que se podía leer «orgullosos de ser latinos» y ofertas de 2x1 hasta las 2.30 horas. La programación, similar a la de otros fines de semana, atrajo a un público mayoritariamente latino que minutos antes de las seis de la mañana empezaba a abandonar el espacio. La lluvia que comenzaba a caer a esas horas y la bajada de temperaturas propició que la salida del público fuera fluida y sin incidentes. Tras una madrugada con algún percance, pero nada parecido a lo de hace una semana, la tranquilidad reinaba en la plaza de la Estación y alrededores ya pasadas las 6.30 horas.

Continuas peleas en la zona

La zona es históricamente además un punto habitual de botellones, en concreto la calle José Erbina. Aunque allí la concentración de jóvenes, menores de edad en su mayoría, para beber alcohol se produce a primera hora de la noche y en los últimos años los grupos se han ido trasladando a la otra parte de las vías del tren, junto a las universidades. Lo que más preocupa a los vecinos, sin embargo, son las continuas peleas e intervenciones policiales que tienen que soportar cada fin de semana.

El tramo final de Dato se convierte muchas veces a altas horas en un festival de gritos y peleas. Los residentes coinciden en afirmar que el foco del problema se encuentra en la discoteca ya que son sus clientes los que, siempre según su versión, orinan en los portales, vomitan en la calle, se drogan, gritan y utilizan con frecuencia la violencia.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos