La Diputación pide colaboración a Policía y Fiscalía ante el aumento de los menores conflictivos

Jóvenes ajenos a la información pasan junto a la puerta del centro foral Bideberria. / BLANCA CASTILLO

En las últimas semanas se han multiplicado los incidentes protagonizados por un grupo de estos chavales bajo tutela foral

D. G. VITORIA.

Las últimas 48 horas en la Ertzaintza y la Policía Local dan una idea del alcance de la situación. El miércoles se produjo la agresión a dos educadores por parte de un menor de 11 años que luego escapó del centro foral donde reside. También hubo un identificado de madrugada por un robo con fuerza en una frutería. Por la tarde, agentes le sorprendieron de nuevo robando en una tienda de moda. Otro chaval se fugó al mediodía del centro foral de Bideberria nada más ser entregado por agentes que le sorprendieron en plena infracción. Es, en estos momentos, el complicado escenario al que se enfrenta la Diputación alavesa, tutor legal de estos chicos sin familia en el territorio.

La institución foral tiene en la actualidad a 62 menores extranjeros no acompañados a su cargo. Pero un pequeño grupo de ellos ha encendido todas las alarmas en la administración alavesa, hasta el punto de que ha reclamado la implicación de la Fiscalía de Menores y los cuerpos policiales para tratar de articular medidas eficaces que atajen los comportamientos delictivos de los chicos, sobre quienes las medidas educativas no parecen funcionar. Ayer mismo se produjo una reunión de urgencia entre altos cargos del Área del Menor y de la Policía Local ante el cariz de los últimos acontecimientos. También los agentes policiales se encuentran hastiados: «Semejante volumen delictivo no lo habíamos visto antes», aseguran.

«Preocupación»

Este encuentro es el preludio a otro que podría producirse en los próximos días con dos actores más. La idea del gabinete dirigido por Ramiro González pasa por agregar a la mesa a responsables de la Policía autonómica y de la Fiscalía de Menores para tratar de buscar «nuevas vías» de solución. También pretenden mejorar la coordinación entre todos los estamentos. «Somos conscientes de la situación y queremos buscar la mejor respuesta porque hay preocupación», enfatizan desde el equipo de gobierno foral.

A uno de estos chavales problemáticos, el Ministerio Público acaba de darle un ultimátum. Una indisciplina más e irá directo a un correccional, ahora llamado centro cerrado. Hasta el momento, señalan fuentes conocedoras del caso, «ha cambiado su actitud». Ésta será una de las alternativas que probablemente se trate en ese inminente cónclave, la conveniencia de articular medidas más allá de las puramente educativas.

El programa de 'menas', con muchos años a cuestas, ha servido para dar una oportunidad a muchos menores sin recursos ni soporte familiar. Algunos ya adultos ejercen ahora de monitores para dar ejemplo. Otros llevan vidas normales y anónimas. Sin embargo, este grupo ahora señalado va en la dirección opuesta. «Ha habido días en que hemos hecho hasta seis traslados de estos chavales. Pero escapan en cuanto pueden. Y vuelta a empezar», comparten agentes policiales. El juego del gato y el ratón.

Robos y tirones

Semejantes episodios constatan aquello de que la realidad supera la ficción. El pasado fin de semana, uniformados pillaron a uno de estos chicos acusado de robar el bolso a una adolescente de 16 años en las piscinas de Mendizorroza. Había acudido en compañía de cuidadores y de otros menores de su centro. Unos días antes, en Gamarra, echaron dos veces seguidas a otros por colarse a robar.

La semana pasada, efectivos de la Policía Local estuvieron casi todas las tardes en el parque de Molinuevo y calles adyacentes ante las llamadas ciudadanas por hurtos y tirones. Uno de los supuestos autores, al parecer dirigido por compañeros más mayores, era el chaval de 11 años que el miércoles agredió a dos cuidadores. «Al no haber alcanzado los catorce años es inimputable. ¿Qué hacemos con estos casos?», se preguntan en voz alta los agentes sondeados.

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