Un familiar de la mujer agredida en Sansomendi presenta una denuncia

Los hechos ocurrieron en un edificio de la calle Paula Montal./Igor Aizpuru
Los hechos ocurrieron en un edificio de la calle Paula Montal. / Igor Aizpuru

La Ertzaintza detuvo el sábado a su hijo de 25 años como presunto autor de la agresión y ya actuó «de oficio»

IOSU CUETO | DAVID GONZÁLEZ

Un familiar de la mujer brutalmente atacada entre la noche del viernes y la madrugada del sábado en su domicilio ubicado en el barrio vitoriano de Sansomendi ha presentado denuncia por la brutal agresión. El sábado, la Ertzaintza ya detuvo a un hijo de la víctima, de 25 años. En ese momento, y siguiendo los protocolos establecidos, la Policía autonómica actuó «de oficio». Elaboró un atestado con la denuncia y cargos. El mismo sábado lo tramitó al juzgado de guardia.

Esta nueva denuncia se añadirá al expediente abierto por el Juzgado de Instrucción número 4, que se ha hecho cargo del asunto. El joven fue puesto en libertad con cargos el mediodía del sábado.

La revisión del parte médico, así como la declaración de la madre, que ingresó en el hospital Santiago con la mandíbula y la nariz rotas, podrían traer novedades al caso, como la imposición de alguna orden de alejamiento.

La mujer que acabó ingresada el sábado en el centro hospitalario vitoriano con heridas de gravedad, que la Ertzaintza vinculó de inmediato con una brutal paliza, dijo «que se había caído por las escaleras» cuando fue encontrada en el portal de su vivienda de Sansomendi. La mujer dio esa versión a una testigo, según ha podido saber EL CORREO, con la intención de evitar que las graves heridas que presentaba -que incluían la fractura de la mandíbula y del tabique nasal- fueran vinculadas con una posible agresión. Además, sangraba abundamentemente «pero no quería avisar a una ambulancia ni a la policía», algo que todavía extrañaba ayer a los vecinos. No obstante, una llamada alertó de los hechos a los servicios sanitarios y a la Ertzaintza. Los agentes detuvieron poco después a un hijo de la víctima de 25 años, que estaba en el domicilio y que horas después fue puesto en libertad con cargos por el Juzgado de Instrucción Número 4 de Vitoria.

Los hechos conmocionaron ayer al barrio de Sansomendi, donde el caso acaparó todas las conversaciones e incluso la condena del párroco en la misa celebrada en la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores. Dos sentimientos se mezclaron entre los residentes. Por un lado, el «miedo» ante la posibilidad de que la mujer haya recibido una paliza «y vuelva a sufrir otra». Y por otro, la «sorpresa» ante la rápida puesta en libertad del arrestado.

Cara amoratada

Como avanzó este periódico, los hechos ocurrieron entre la noche del viernes y la madrugada del sábado en la calle Paula Montal. Vecinos de la zona revelaron que una mujer descubrió a la víctima, de 53 años, malherida en su portal. Estaba «desorientada y sangrando», así que el servicio de emergencias 112 fue alertado de los hechos.

Los sanitarios y los agentes descubieron a la mujer en su casa, rodeada «de un charco de sangre» y con la cara amoratada. Allí mismo recibió los primeros auxilios. Presentaba fortísimos golpes en la cabeza, hasta el punto que había perdido algunas piezas dentales y tenía la mandíbula y la nariz rotas. Ya en el hospital de Santiago, donde fue ingresada, el diagnóstico se amplió al globo ocular izquierdo, que al parecer también estaba seriamente dañado. Su vida, eso sí, no llegó a correr peligro en ningún momento.

La Ertzaintza detuvo poco después a un hijo de la mujer como presunto autor de los hechos, dado que consideró que una agresión tan salvaje no podía haber sido fruto de una caída por las escaleras. De hecho, no solo había sangre por la casa sino también «cajones» que habían sido extraídos y que podían haber sido utilizados como arma arrojadiza. Para aclarar lo sucedido, el joven fue trasladado a los calabozos de la comisaría de Portal de Foronda. Pero tras pasar a disposición del juzgado de guardia, que el sábado era el de Instrucción Número 4, la jueza decidió dejarle en libertad con cargos.

«Increíble»

El suceso corrió ayer de boca en boca por el barrio de Sansomendi, donde algunos vecinos dieron por hecho que el testimonio de la madre «era increíble» teniendo en cuenta que las heridas que presentaba parecían fruto de una paliza. «La Ertzaintza hizo su trabajo, pero da la sensación de que esa mujer esconde algo y que jamás denunciará a su hijo. Si es así, cualquier día lo puede pagar caro», alertaba una vecina del bloque que prefería no ser identificada por «miedo». Otra aseguró que otro de los hijos de la víctima abandonó en su día el domicilio porque «no aguantaba más» en casa.

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