Diario visual de dos mujeres enamoradas

La autora con la fotografía que cierra la exposición./Jesús Andrade
La autora con la fotografía que cierra la exposición. / Jesús Andrade

Mar Sáez estrena en la Sala Amárica de Vitoria la muestra ‘Vera y Victoria’, el retrato de una relación de pareja en la que una de las chicas es transexual

Laura Alzola
LAURA ALZOLA

«Es una historia de amor más». El retrato de la intimidad de dos mujeres enamoradas, «con un ingrediente sin demasiada importancia, la transexualidad de una de ellas». En la Sala Amárica de Vitoria se inauguró el pasado jueves la exposición ‘Vera y Victoria’, un trabajo de la joven fotógrafa Mar Sáez, (Murcia, 1983), que entre 2012 y 2016 atrapó con su cámara y «desde muy cerca» a una pareja, tratando de hacer un trabajo «íntimo, poético», que reflejara y reivindicara «la libertad de amar» mediante la creación de imágenes bellas.

Mar Sáez quería «normalizar el amor» de quienes, con el tiempo, se convertirían en amigas suyas. La autora de la muestra admiró la belleza de la conexión entre Vera y Victoria acompañándolas en la cotidianidad de sus vidas. De hecho, la exposición, que podrá disfrutarse en Vitoria hasta el próximo 11 de marzo, recoge tres años de trabajo en los que las tres mujeres, Mar, Vera y Victoria, terminaron haciéndose «grandes amigas».

«Fue muy bonito pasar tiempo con ellas», afirmaba la autora de las fotografías. Una vez tomadas suficientes imágenes, Sáez dedicó un año entero a editar el resultado. «El archivo es enorme, con miles de fotografías, pero he intentado no ser redundante, decir el máximo con las menos posibles». Un minimalismo reflejado también en su elección del blanco y negro para las escogidas, con el fin de «eliminar toda la información innecesaria, y poner el foco en el vínculo entre ellas».

Una de las imágenes de la muestra ‘Vera y Victoria
Una de las imágenes de la muestra ‘Vera y Victoria / Mar Sáez

La de Vitoria es la primera sala en la que, según la autora, se aprecia el resultado del trabajo en todo su esplendor. «Por las características de este espacio, he podido exponer los diferentes instantes recogidos tal y como me gusta que el espectador las viese». Porque aunque las fotografías no reflejan un orden cronológico, sí que existe un recorrido pensado y señalado para contemplarlas.

‘Victoria y Vera’ es también el título de un fotolibro cuidado al detalle. Con un texto escrito en hojas de color salmón que pretenden «ser lo más parecidas a la piel, al cuerpo humano». Y con una imagen central que, para Sáez, resume el concepto, la esencia de este trabajo. «Es una imagen de ellas en la playa, en la que una ayuda a la otra a ponerse el calzado, en un gesto de ayuda mutua, de complicidad, de apoyo». En 2018, las protagonistas de la historia ya no son pareja, aunque sí amigas. Al final de la exposición puede verse una imagen de ambas mirando hacia la misma dirección. «Al futuro, a los sueños, a la esperanza».

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