«Si nos echan, ¿adónde vamos a ir?», se preguntan los vecinos de la calle Santo Domingo

Las familias pidieron ayuda ante los bloques./Igor Aizpuru
Las familias pidieron ayuda ante los bloques. / Igor Aizpuru

Los residentes de dos portales del Casco Viejo, algunos con bebés, se quejan de la falta de un plan de realojo

Sara López de Pariza
SARA LÓPEZ DE PARIZA

M. B. vive junto a su madre y su hija de un año en el número 42 de la calle Santo Domingo. Ellas son tres de las casi treinta personas afectadas por el desalojo de los números 40 y 42 ordenado por el Ayuntamiento de Vitoria y su piso se convirtió durante la tarde de ayer en una improvisada sala de reuniones en busca de soluciones a una situación extrema. «Nos han dicho que nos tenemos que ir antes del domingo pero no nos ofrecen ninguna alternativa, ayer me pasé todo el día en estado de shock», lamenta esta joven.

«Estamos pagando la hipoteca de este piso y aún nos quedan diez años…¿Adónde vamos a ir? Con la niña no puedo ir a un albergue, que además nos dicen que están llenos; ni podemos estar moviéndonos de casa en casa», comparte con una profunda preocupación.

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«Esta mañana -por ayer- nos hemos plantado en las oficinas del Ayuntamiento para pedir una solución y lo único que nos han dicho es que esto es muy lento, sin ninguna concreción. La falta de sensibilidad a la hora de tratarnos ha sido enorme, igual que cuando acudimos a los servicios sociales de El Campillo. Cuando preguntamos qué iba a pasar con nuestras cosas nos dijeron que para eso se alquilaban naves», denuncia.

Pero su situación no es exclusiva. En ambos bloques residen niños y personas mayores, y la mayoría de las familias atraviesan graves dificultades económicas. «Una vecina está recién operada de la rodilla, otro vive con sus cinco hijos menores y otros están ahora mismo en Marruecos enterrando a uno de los hijos y no saben nada, se van a encontrar con todo este problema cuando vuelvan», retrata Meriem.

Incertidumbre y enfado

Iker Tapia, administrador del portal 42, critica además que los vecinos afectados no hayan recibido más detalles sobre el desalojo. «No sabemos si vamos a tener que sacar todo de nuestras casas o vamos a poder volver después del domingo a llevarnos más. Yo he empezado a empaquetar mis cosas y no tengo ni idea de lo que me tengo que llevar», comparte con indignación durante el encuentro vecinal improvisado. «A nosotras nos dijeron que no podíamos sacar los objetos pesados como frigoríficos o sofás porque eso aumentaba el riesgo de derrumbe», añade otra vecina entre la confusión generalizada.

Los afectados están llamados durante el día de hoy a una reunión en los servicios sociales de urgencia, en la que se les ha prometido se les dará una respuesta a su demanda de realojo tras estudiar cada caso de manera individual. Sin embargo, la incertidumbre y la indignación se palpan en el ambiente.

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