«Jamás debe volver a repetirse la vergüenza de que Euskadi esté al final del informe PISA»

El sacerdote amurriarra apuesta por un innovador sistema educativo.
El sacerdote amurriarra apuesta por un innovador sistema educativo. / Javier Ocaña

El sacerdote alavés Luis de Lezama propone aplicar en el País Vasco el exitoso sistema educativo que ha situado el colegio que dirige en Madrid entre los 50 más innovadores del mundo

Nerea Pérez de Nanclares
NEREA PÉREZ DE NANCLARES

Sacerdote, periodista y empresario hostelero, pero también Luis de Lezama (Amurrio, 1936) tiene una profunda vocación de maestro. Así lo ha demostrado al frente del colegio Santa María La Blanca, que fundó hace nueve años en Madrid con un innovador sistema educativo que ha obtenido el reconocimiento internacional en el congreso World Leadings Schools celebrado en Washington y altas calificaciones de la OCDE y PISA. Y quiere aplicarlo en Euskadi.

- Es promotor del Grupo Lezama, que engloba una fundación, tres escuelas de hostelería, dos hoteles y reputados restaurantes y servicios de catering en Madrid, Marbella, Sevilla o Washington. Pero dice que de lo que más orgulloso se siente es de poner en marcha el colegio Santa María La Blanca. ¿Por qué?

- Porque es consecuencia de toda una experiencia de vida que puede ayudar mucho al presente y al futuro.

«En las escuelas obsesionadas con cumplir el reglamento no habita la innovación»

- Allí nació el sistema educativo EBI, que ha convertido a este centro en uno de los 50 más innovadores del mundo y que recoge el libro ‘La escuela del futuro’ que acaba de publicar. ¿Cuál es la esencia del método?

- Cuando creamos el colegio hace nueve años, en un barrio de las afueras de Madrid, concertado, con una generación de familias jóvenes, con muchos niños, pensamos que deberíamos hacerlo de forma original y no repetir lo que hacían otros. Y después de dos años analizando colegios por todo el país, vimos que a un niño de la era digital no le puedes enseñar con métodos del siglo XIX. Así que creamos un sistema que propugna el uso de la tecnología como parte del proceso educativo, un modelo integrador con planes de estudio personalizados y con autoplanificación del trabajo por parte de cada alumno.

- Pero hay muchos colegios anclados en las clases magistrales y la rutina.

- Esta es la tristeza, porque en muchos centros lo que falta es capacidad de autocrítica. Es decir, porque tienen una marca, una institución de toda la vida detrás... son el mejor colegio. Y muchos de ellos no se acaban de dar cuenta de que el sentido de la innovación no es comprar pizarras electrónicas ni usar tablets, sino está en la mentalidad de los profesores y de las autoridades educativas. Y ahora, cuando la OCDE pone a Santa María La Blanca en parangón con Finlandia y Singapur, a algunos les duele el zapato. Y se preguntan cómo éste tío que ha empezado hace nueve años en la periferia de Madrid consigue esto.

- ¿Y cómo lo ha conseguido?

- Pues trabajando seriamente en un sistema, que no lo ha hecho un profesor ocurrente. Porque un sistema es algo que tienes que ejercerlo gradualmente y todos los días, en el que se implique toda la comunidad educativa.

- Defiende que las escuelas de hoy necesitan preparar a los estudiantes para trabajos que aún no se han creado y para solucionar problemas sociales que hoy no conocemos. ¿Cómo preparar estudiantes para estos retos imprevistos de mañana?

- Con aptitudes y valores que creen en los niños recursos para que puedan tomar decisiones. Hay que tener ideas y valores para reaccionar y gobernar el caos que se produce cada día en la mesa de un director, de un empresario, de un trabajador autónomo... A los alumnos hay que crearles criterios, para ello el niño tiene que hablar, expresarse, demostrar sus habilidades, que no siempre tienen que ser preconcebidas. Hay profesores que no llegan a conocer al niño después de un año porque no le han dado oportunidades de expresarse, le han reglamentado. En las escuelas obsesionadas con cumplir el reglamento no habita la innovación.

«No tenemos exámenes ni deberes, pero cuando PISA o la OCDE nos evalúan nos sitúan a nivel de Finlandia»

- La tecnología está en las aulas, pero una tablet en manos de un niño aún genera dudas entre los padres. ¿Usted no tiene ninguna?

- Aquí todos los niños tienen tablets u ordenadores. Se les ha creado el aliciente de hacerlos funcionar en las materias que los necesitan y no vemos distracciones. Lo más que puede ocurrir es que cuando uno estudia Matemáticas el otro estudie Ciencias, pero eso ocurre todos los días en nuestras clases, porque la diversificación del tiempo la planifica cada niño desde pequeños con profesores y tutores. Nosotros les acompañamos, pero ellos saben que en unas materias son más habilidosos que en otras. Tampoco existen los exámenes y los deberes se los ponen los propios alumnos.

Medios y buen profesorado

- El País Vasco sufrió un duro varapalo en el último informe PISA..

-... terrible, terrible.

-¿Algún consejo al Departamento de Educación para remontar los últimos resultados?

- Se lo he repetido muchas veces a la consejera Cristina Uriarte, que debería de pilotar un sistema distinto de actuar. Le he propuesto crear un piloto y una experimentación con el sistema EBI y he puesto la fundación Iruaritz Lezama a disposición del Gobierno vasco para esto, a coste cero. Y dada mi condición de euskaldun, soy el primero en llevar un modelo piloto en euskera donde me indiquen. Estamos en Galicia, Valencia, Murcia, Sudamérica, EE UU,... no somos aquella experiencia de hace nueve años indecisa, sino una experiencia consolidada que justifican los organismos internacionales.

- ¿Y no cogen el guante?

- Creo que lo están considerando, porque sería de tontos no considerar las variaciones que una enfermedad congénita puede tener cuando se demuestra la bondad del producto. La educación en el País Vasco tiene que introducir los sistemas correctores para que nunca jamás se vuelva a producir esa vergüenza de que Euskadi esté en el fondo del mar del informe PISA. Y es que no tiene por qué, porque tenemos medios, un profesorado estupendo, y Euskadi tenía que estar a la cabeza de la educación trilingüe e innovadora. Se lo he dicho a Cristina Uriarte, al lehendakari y al sursum corda. Pero claro, entiendo que ser profeta en tu tierra... Al fin y al cabo, soy un chico de Amurrio.

- Que convierte en éxito todo lo que emprende. ¿Cuál es el secreto?

- Trabajar y trabajar en equipos.

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