Críticas en Llodio por el sacrificio de la vaca desorientada por las calles

Un ertzaina se dispone a abatir al animal en plena calle. / E. C.

La Ertzaintza abatió al animal ante el peligro que entrañaba y por la tardanza en disponer de un dardo tranquilizante reclamado a los Miñones

MARTA PECIÑA

El sacrificio de una vaca descontrolada por las calles de Llodio el lunes ha generado dudas entre los vecinos, algunos de los cuales se cuestionan sobre la conveniencia o no de abatir al animal. Otros, en cambio, justifican la decisión por el peligro que representaba que corriera por zonas ocupadas por viandantes.

La respuesta la ofreció la Ertzaintza de la Comisaría de Llodio. «Solicitamos que nos trajeran dardos tranquilizantes porque nosotros no tenemos, pero como no llegaron y ante el peligro que implicaba el animal suelto, se decidió proceder de esta manera». El dardo se guarda en la armería de los Miñones en Vitoria, pero cuando fue llevado a Llodio ya era tarde. Los ganaderos consultados por este periódico también justificaron la decisión por el peligro que suponía un vacuno de su tamaño corriendo por las calles. Se trata de una vaca mestiza, con mezcla de raza limousin, que pesó 460 kilos en el matadero, donde los veterinarios la examinaron para comprobar si era apta para el consumo.

Rebajar el consumo

Por su parte, la Asociación para un Trato Ético con los Animales (ATEA) mostró ayer su «disgusto». No cuestiona el protocolo policial, pero invita a reflexionar sobre el comportamiento con los animales destinados a la alimentación humana. Dice que afecta a muchos de ellos a lo largo de su vida y pide que «disminuya el consumo de productos animales todo lo posible».

Llodio vivió en octubre de 2012 un episodio parecido, cuando un novillo se escapó del matadero a través de dos puertas y recorrió un kilómetro por los Caminos Viejos y la antigua carretera A-625. El animal también terminó sacrificado por un disparo de la Ertzaintza en una zona verde situada entre la estación de transferencias y la curva de la fábrica de harinas. Su peso era menor, apenas 300 kilos. En su huida arrolló a dos operarios del matadero y provocó daños en varios vehículos estacionados.

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