¿Y si todo lo que creemos saber del origen de Vitoria estuviera equivocado?

El doctor en Historia Medieval Ismael García-Gómez frente a las maquetas de Santa María sobre los orígenes de Vitoria. /Rafa Gutiérrez
El doctor en Historia Medieval Ismael García-Gómez frente a las maquetas de Santa María sobre los orígenes de Vitoria. / Rafa Gutiérrez

Ismael García-Gómez publica su tesis doctoral sobre una nueva visión del origen de la ciudad

FRANCISCO GÓNGORA

Que Vitoria es 400 años más antigua de lo que se creía; que su lugar de origen está en San Vicente y no en Santa María ni en San Miguel; que su muralla se levantó al menos un siglo antes de lo que estaba escrito; que ya desde el siglo VIII era un importante centro comercial y de comunicaciones; que antes de su fuero navarro (1181) existió otro pacto; que se formó juntando burgos o barrios diferentes, son algunas de las novedades en el relato histórico de Vitoria que hemos conocido desde que en 1997 en las excavaciones de la catedral de Santa María se aplicó el método innovador de la arqueología de la arquitectura, bajo la batuta de Agustín Azkarate. En ese mismo momento, hace ya veinte años, arrancaba su tesis doctoral el licenciado en Historia y arqueólogo Ismael García-Gómez.

La defendió ante un jurado internacional en 2012 y obtuvo un sobresaliente ‘cum laude’. Su título ‘Vitoria-Gasteiz y su hinterland. Evolución de un sistema urbano entre los siglos XI y XV’ despista un poco. Es eso y mucho más. «Es una revisión muy concienzuda de los orígenes medievales que aúna todo lo que se había escrito para la historiografía hasta ahora con los datos nuevos de la arqueología».

Sostiene el director de la tesis Agustín Azkarate, que la publicación se convertirá «en una referencia obligada durante muchos años porque estamos ante una muestra casi paradigmática de conocimiento científico nacido del compromiso colectivo de un proceso que ha cumplido ya veinte años».

Igualmente, el catedrático de Historia Medieval José Ramón Díaz de Durana califica la tesis como «espectacular, rupturista e innovadora, especialmente lo que tiene de visión de conjunto. Rompe la mirada del pasado y aporta el conocimiento de la arqueología», dice.

Como es imposible reducir las 575 páginas, hemos seleccionado algunas de las conclusiones fundamentales de la tesis y sus nuevas aportaciones.

El origen

«Ninguna de las fechas conocidas es cierta»

El fuero otorgado por Sancho el Sabio de Navarra a la ciudad en 1181 se ha dado siempre como el ‘big-bang’ vitoriano, la partida de nacimiento. También se ha hablado de las ampliaciones al Este y al Oeste de reyes castellanos de 1202 y de 1256. «Vitoria es fruto de un proceso que empieza a finales del siglo VII cuando ya entonces es un núcleo importante. Poner una fecha de origen eclipsa lo anterior y lo posterior».

El edificio más antiguo

«La actual capilla de Los Dolores en San Vicente»

Una de las aportaciones más importantes del libro son las descripciones de la evolución de las parroquias más antiguas. San Vicente guarda todos los secretos del origen de Vitoria porque no se ha excavado. El templo de la aldea de Gasteiz se parecería a la parroquia de Miñano Mayor. Aquí estuvo también la fortaleza inicial.

El sistema amurallado

«Había cinco sectores diferenciados»

Vitoria tenía su muralla, o al menos unas cercas o empalizadas defensivas, desde la época de Alfonso I el Batallador, rey de Aragón y Navarra (1104-1134) y su constructor fue un don Vela, antecesor de los Ayala. El documento que así lo testimonia fue escrito por Fernán Pérez de Ayala, quien al reconstruir la historia de su estirpe en el ‘Libro del linaje de los Señores de Ayala’ dice que «D. Vela Jaun Belaco hizo las cercas de Vitoria en Álava». El texto fue divulgado por el profesor Ernesto García Fernández. El sistema defensivo es otra de las aportaciones del libro. Hubo cinco espacios amurallados en distintos momentos. Y en 1839 se construyó otra muralla para defenderse de los carlistas.

Los conventos

«La piedra de Santa Clara se usó en el Parlamento»

El resultado del análisis urbanístico y arquitectónico que realiza el autor sobre los conventos desaparecidos de San Francisco, Santo Domingo y Santa Clara es otra de las grandes aportaciones del libro. Nunca se había hecho una investigación tan completa para conocer estas edificaciones y sus historias. Las infografías y dibujos ayudan a entender la evolución. «Tras seis siglos en pie, Santa Clara fue derribado (1853) y sus piedras se usaron para el instituto, luego Parlamento vasco».

El relato

«Los políticos han escrito la historia de Vitoria»

La historiografía tradicional de Vitoria ha sido siempre muy interesada. En su búsqueda permanente de crónicas, Ismael García-Gómez ha llegado a la conclusión de que antes que historiadores los que narraron los hechos de la ciudad habían sido políticos. Unas veces alcaldes o diputados generales o miembros del concejo como Ladislao Velasco, Landázuri, el propio Serdán, Alfaro. «Yo me ciño al pasado por el pasado porque muchos lo hacen pensando en el presente».

La Cripta de Santa María

«Vitoria aspira desde siempre a sede episcopal»

Ismael García-Gómez compara y lee documentos de la época y mira el trazado físico de la catedral vieja, con su cripta y su girola, «propias de una iglesia que aspira a ser sede episcopal desde el inicio. Incluso en la lectura del Fuero de 1181 hay detalles que revelan la tensión entre la corona navarra y el episcopado de Calahorra, en manos castellanas. Sancho el Sabio sólo reconoce el poder episcopal sobre Armentia».

San Ildefonso

«Hubo resistencia vecinal contra el derribo»

Es otra de las sorpresas del libro. El desaparecido templo aparece reconstruido en imágenes y textos hasta el punto que reproduce la polémica entre «el arquitecto Saracibar, promotor principal del derribo y los vecinos y parroquianos que presentaron resistencia para que no desapareciera», según García-Gómez.

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