«Había un fortísimo olor a gas»

Los bomberos han inyectado agua en la tubería para extraer el gas acumulado
Los bomberos han inyectado agua en la tubería para extraer el gas acumulado / D.G

Una de las máquinas que trabaja en la reforma de la plaza de San Antón secciona una tubería y provoca un escape que obligó a cortar hora y media la calle Francia

DAVID GONZÁLEZ

«Nos ha llegado un olor fortísimo a gas. No sabíamos qué pasaba hasta que han empezado a llegar policías locales, que nos han pedido que no saliéramos de la tienda». Trabajadores y vecinos de la calle Francia, en el tramo comprendido entre la plaza de Bilbao y la calle Arana, asistieron ayer a una aparatosa e «importante» fuga de gas, provocada al romper una tubería una de las máquinas que trabajan en las obras de la plaza de San Antón. Durante algo más de hora y media, esta arteria principal de la ciudad se cerró para evitar sustos mayores.

A eso de las 12.40 horas, la maquina perforó el conducto, justo enfrente de las instalaciones de Jesús Obrero, con consecuencias nefastas. El olor a gas se apoderó del área.

Alguien alertó al 092 y, cumpliendo con el protocolo previsto para estos incidentes, efectivos de la Guardia urbana sellaron todos los accesos a la zona de la rotura. Prohibieron el tráfico rodado y de personas desde la plaza de Bilbao a la calle Arana. Monseñor Estenaga también quedó afectada. Se reclamó a vecinos y empleados de los comercios que bajaran las persianas, cerraran ventanas y no salieran a la calle para evitar cualquier intoxicación.

Los bomberos enviaron hasta tres dotaciones. Tras tomar posiciones y extender mangueras, se afanaron en arreglar lo antes posible el desaguisado. Primero inyectaron agua a la tubería afectada para extraer el gas y que éste se diluyera con el aire. Esta acción generó una llamativa cascada de agua –denominada "cortina"– que se convirtió en un espectáculo en sí misma. Probablemente fue lo más fotografiado y grabado del día en la capital del País Vasco. El corte de la vía también pilló a muchos por sorpresa, y generó puntuales problemas circulatorios en calles cercanas.

«La verdad es que olía fatal cuando volvía a casa. Me he asustado al ver a tantos policías y bomberos. Pensaba que había explotado alguna bombona o algo así», explicó a EL CORREO una vecina de la plaza mientras aguardó pacientemente a que le dejaran regresar a su domicilio. Otros exhibieron menos temple. Como una terca señora de avanzada edad que obligó a esmerarse a los uniformados para cortarle el paso.

«Todo ha quedado en susto»

Mientras los operarios se esforzaban en solucionar la avería, que no provocó ningún daño personal, la calle Francia, hasta el cruce con la Avenida de Santiago, ofrecía una imagen tan curiosa como inédita. Huérfana de vehículos a una hora en que suelen darse retenciones.

«Bueno, al menos hemos tenido show durante este mediodía con esa cascada de agua. Menos mal que todo ha quedado en un susto. Y ya que están aquí los bomberos podrían cortar los árboles de las calles Pedro Orbea y de Monseñor Estenaga, que están muy altos y nos llenan de bichos las terrazas», soltó con tono socarrón otra vecina del barrio, rodeada de curiosos hipnotizados ante la singular escena.

Sobre las dos de la tarde, por fin se restableció el tránsito de personas. El de vehículos costó un poco más, porque los bomberos y el personal de la empresa suministradora quisieron asegurarse de que todo estaba en orden. Otros veinte minutos más hasta la bandera verde. Y a las 14.20 horas, una jauría de turismos, furgonetas y autobuses urbanos tomó de nuevo una de las calles con mayor flujo circulatorio.

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