La Corporación de Llodio dice que un informe avaló en verano la solidez del muro de Isasi

Parte de los desperfectos ocasionados en las traseras de las casas de Landaluze./Sandra Espinosa
Parte de los desperfectos ocasionados en las traseras de las casas de Landaluze. / Sandra Espinosa

Los vecinos creen que es «grave» que los expertos no detectaran nada pese a que la pared estaba inclinada desde su construcción

MARTA PECIÑA

El Ayuntamiento de Llodio sigue trabajando en la retirada de los materiales que se desprendieron del muro del colegio Gregorio Marañón hasta la calle superior de la urbanización Isasi. La responsable de Obras, Amets Meatza, reconoció que «la urbanización está recibida y corresponde al Ayuntamiento su mantenimiento y limpieza», pero eludió aclarar si exigirán responsabilidades al perito que revisó el muro «hace tres meses». Fue «en una inspección técnica tras la que nos transmitió que la situación del muro no era grave y que no había riesgo inminente» de derrumbe.

Pero a tenor del derrumbe del jueves, Meatza aseguró que el Ayuntamiento «ya se ha puesto en contacto» con la persona encargada de hacer esa valoración. Los vecinos apuntan, sin embargo, que «la visita del experto se hizo en septiembre, en plena sequía». «Nos parece un error grave que no se detectara nada». A pesar de las condiciones de la visita, creen que «deberían haber visto cómo estaba el muro porque era evidente que se estaba desplazando». La edil de Obras avanzó ayer que el próximo 3 de enero celebrarán una reunión con los vecinos afectados a las diez y media de la mañana «para explicar la situación».

Durante la jornada de ayer, la maquinaria siguió trabajando para retirar una porción de tierra del colegio que había quedado en un equilibrio precario para evitar que se desprendiese. Según explicaron los vecinos, «nos han dicho que la retirada de cascotes podría estar terminada esta noche», por ayer.

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También se han demolido otros 15 metros del muro derrumbado para evitar nuevos accidentes. Como ya denunciaron los vecinos el jueves, «apenas tiene hierro. Es solo un muro de cemento recubierto de piedras». Ese puede ser, en opinión de los residentes, uno de los motivos del derrumbe, que habían advertido ya hace cinco años. Entonces, el Ayuntamiento estimó que «el muro está desplomado desde su construcción». Meatza añadió en ese sentido que «no se hizo en condiciones óptimas. Iba a ser de cuatro metros y luego fue de ocho. Además, las lluvias de estos días no han ayudado». Pese a no recibir advertencias técnicas, Meatza aseguró ayer que «estábamos valorando cómo mejorar las condiciones de ese muro y habíamos empezado a hacer una estimación económica de lo que suponía su arreglo».

Interés humano

Meatza también señaló que «no ha habido daños personales de consideración». En ese sentido, los residentes lamentaron que pese a que tanto el alcalde como la propia edil visitaron el lugar el jueves, «no se interesaron por el estado de salud de la mujer que resultó herida» y que ayer seguía tan afectada que «ni quería asomarme a esa parte de la casa».

En lo que respecta a los daños materiales, los vecinos han empezado ya a contactar con sus seguros para reclamar los daños ocasionados a los cuatro vehículos aparcados en la calle, de los que tres quedaron totalmente sepultados bajo las piedras. La edil de Obras añadió en ese sentido que esperarán al 8 de enero para empezar a tramitar estos detalles.

En esa fecha también deberá estar resuelto el uso del terreno del colegio Gregorio Marañón que volverá a abrir sus puertas a la vuelta de las vacaciones. Para eso, Meatza señaló que «nos hemos puesto en contacto con el Gobierno vasco», aunque no ofreció detalles acerca de si se ha revisado el interior del edificio para comprobar su estado.

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