La sal se convierte en protagonista en la calle y en el escenario

Los actores voluntarios transportaron al público a la época romana e incluso a la Prehistoria.
Los actores voluntarios transportaron al público a la época romana e incluso a la Prehistoria. / Blanca Castillo

El espectáculo ‘La memoria del Valle Salado’ cierra la jornada de exaltación en Salinas

CECILIA ALBÉNIZ

No existe en Euskadi sal con más nombre que la de Salinas de Añana, pero todavía son muy pocos los que saben su historia. Para dar a conocer su patrimonio cultural, la localidad celebró el sábado la Feria de la Sal, un evento en el que un año más se volcaron todos los vecinos. Organizaron una notable cantidad de actividades para todos los públicos, en las que de una forma u otra el escamoso condimento era protagonista. Campeonato de bolos, barbacoa, concentración de ‘porsches 911’ y visitas teatralizadas que consiguieron atraer la atención de muchos turistas. La fanfarre Gesaltza puso banda sonora a la jornada, recorriendo el pueblo con canciones conocidas y que hicieron bailar a más de uno. Todo ello fue preámbulo para el plato fuerte del día, el espectáculo nocturno de luz y sonido ‘La memoria del valle’.

Un centenar de personas participó en la representación nocturna

Las visitas teatralizadas se representaron en dos pases y se integraron al programa festivo con la intención de dar a conocer la historia de Salinas, explicó Itziar Garayo, animadora sociocultural de la Cuadrilla de Añana. Tres actores interpretaban a varios personajes importantes de la historia del pueblo y guiaban al público por sus calles, dando detalles de los acontecimientos más relevantes. La visita transportaba al público a 1140, año en el que se otorgaron los fueros a Salinas -Fontes llamado en esa época-, y que fueron «los primeros que se concedieron en el País Vasco», insistía Maite Careaga, una de las actrices.

Un escribano, un pregonero, el maestro de obras y su aprendiz o don Diego Gómez de Sarmiento fueron algunos de los que narraron los altibajos de una villa que desde su creación ha tenido entre sus quehaceres la producción de la sal. El recorrido concluía en las salinas en el tiempo actual. Allí se explicaba el proceso de la creación del ‘oro blanco de la Antigüedad’, que se almacena en pozos de octubre a mayo y se cosecha de mayo a septiembre.

Un privilegio

La jornada concluyó con ‘La memoria del Valle Salado’, una representación cargada de luz y color y con las eras como escenario. En hora y media de espectáculo, se repasaron mile de años de la historia del pueblo, en los que participaron más de un centenar de vecinos voluntarios, todos ellos caracterizados de diferentes épocas como la Prehistoria, el Imperio Romano, la Edad Media o la invasión francesa.

Como cada edición, resultó un evento «único» para el que los habitantes se preparan durante todo el año y que para ellos tiene un significado muy especial. «Poder participar en algo así es un privilegio», aseguraba un voluntario que ultimaba los detalles de su caracterización de troglodita. Gran parte del público estuvo haciendo cola con una hora de antelación, y durante la función aplaudía con entusiasmo las actuaciones y muchos se asombraban por la cantidad de colores que iluminaban el paisaje. «No podía haber salido mejor», se alegraban los actores y actrices, satisfechos por haber dado a conocer un poco más la historia de su pueblo.

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