José Luis Catón: «Construir Salburua y Zabalgana con el modelo de Lakua es un fracaso de ciudad»

José Luis Catón, ante el Archivo del Territorio Histórico de Álava, según él, su obra más completa./Rafa Gutiérrez
José Luis Catón, ante el Archivo del Territorio Histórico de Álava, según él, su obra más completa. / Rafa Gutiérrez
Jefe del Servicio de Arquitectura de la Diputación de Álava

El autor del Artium o del archivo provincial, crítico con la gestión urbanística de Vitoria, repasa a las puertas de su jubilación 46 intensos años dedicados al territorio

Francisco Góngora
FRANCISCO GÓNGORA

Considerado por el profesor norteamericano Kenneth Frampton como un arquitecto de obra racionalista «capaz de articular los microespacios con brillantez y con una alta cultura del detalle», José Luis Catón Santarén (Vitoria, 1948), se jubila. Este 31 de diciembre pone fin, con 69 años, a una dilatada vida profesional llena de éxitos y reconocimientos. Forma parte del pequeño club de los grandes profesionales de referencia en Álava, heredero de un título antiguo, Arquitecto de Provincia, que lo ha consagrado con nombres como Saracíbar, Íñiguez de Betolaza, Jesús Guinea o Julio Herrero.

- Si mira hacia atrás, ¿con qué aspecto de su trabajo se queda por encima de otras cosas?

- Con haber dado un servicio a la sociedad. Cuando decides ser arquitecto funcionario voluntariamente te quedas al margen del mercado. Nunca te enriquecerás, pero tienes las manos más libres para hacer una arquitectura más comprometida. Eso sí, asumes que si lo has hecho mal es sólo tu culpa. Jamás un solo político de los que he conocido con 40 años en la Diputación ha metido mano en lo que he proyectado. No todos pueden decir lo mismo.

«Ser funcionario me ha permitido hacer una arquitectura más comprometida»

- Artium, Biblioteca Central del Campus de Álava de la UPV, Archivo Histórico, oficinas de Hacienda, oficinas de la plaza de la Provincia, Conservatorio de Música, Parque de Bomberos, centros ocupacionales, el multiusos Buesa Arena, la rehabilitación del palacio de Lamuza en Llodio, son algunas de sus numerosas obras. De todas ellas, ¿cuál es su preferida?

- El Archivo del Territorio Histórico. Es a lo que siempre he aspirado en arquitectura, al control total de la obra: desde el principio y de la mano del usuario, organizar la distribución, la adaptación al urbanismo, la utilización de nuevos materiales, los aspectos tecnológicos. Es el edificio del que estoy más satisfecho.

- ¿Se arrepiente de alguno?

- No creo haber hecho ninguno que me avergüence. El Buesa Arena es un edificio muy importante, sobre todo de cara a la ciudad. En rehabilitación, Las Nieves fue tremendamente satisfactorio, porque pertenecía a la Diputación. El resultado está muy bien. En general, aunque alguno puede tener más imperfecciones, no diré nunca 'este edificio no es mío'. En contraposición al arquitecto estrella nosotros buscamos que el edificio cumpla una función y no hay que olvidar que estamos jugando con dinero público.

- ¿Se ha hecho buena arquitectura en Álava y en Vitoria en los últimos 30 años?

- Yo creo que sí. Algunos bloques de vivienda actuales son buena arquitectura. En los últimos años se ha hecho mejor.

Crítica al fachadismo

- Recuerdo su polémica con el Ayuntamiento a cuenta de las fachadas de las oficinas de la Diputación y del Parlamento. Tenían que mantenerlas, pero hubo una reconstrucción. Usted lo criticaba como fachadismo.

- El problema es que este edificio lo construyó Saracíbar para alquilar las viviendas. Lo compró la Diputación y había problemas por su mal estado. Una cocina económica había caído al piso de abajo porque la madera estaba podrida. Cuando el Ayuntamiento exigió la conservación de la fachada tuvimos que calcular el peso que soportaba y llevamos unos ladrillos al laboratorio. En contacto con el agua se deshicieron. Fue una pelea absurda. Yo tenía planos pormenorizados de todo. Podíamos hacer una reproducción perfecta como se ha hecho en Europa. Si quieres que el Ensanche tenga la pinta de ensanche del XIX permitamos hacer la fachada igual. Fue lo que se hizo al final por seguridad. Restaurar también es el ejercicio de recuperar las técnicas del pasado. Lo que se ha tenido como original, lo que se ha catalogado no es la fachada del siglo XIX sino la de los años 30.

«Hay que soterrar lo que hace barrera, frontera dentro de la ciudad, pero se puede hacer trinchera»

- Cuando seleccionaron a Vitoria como Green Capital, el jurado europeo ya dijo que la ocupación de suelo era excesiva. ¿Se han hecho bien Salburua y Zabalgana?

- Han seguido con un modelo de ocupación de suelo que quizá tuvo sentido en la primera mitad del siglo XX y sobre todo en el urbanismo de las posguerras basado en ideas revolucionarias como eran las propuestas higienistas que defendían que hubiese espacios abiertos. Hacer Zabalgana y Salburua tras la experiencia de Lakua con un modelo tan parecido me parece un retroceso. Y además, se ha gestionado el suelo muy mal con la aparición de bloques aislados tan lejos. ¿Cuándo se va a construir ahí en medio? Creo que el fracaso es total.

- Se dice en algunos círculos que Vitoria tiene un buen urbanismo pero malas casas. ¿Está de acuerdo?

- No. Las casas son consecuencia de un tipo de urbanismo. Quizás en Vitoria hay mucha diferencia entre los buenos y los malos pisos. En Pamplona hay un mejor nivel medio de la arquitectura que se desarrolla en los barrios. Pero este fenómeno no es único. En Zaragoza, por ejemplo, es peor. Hay polígonos con un bloque aquí y el otro a dos kilómetros. Me parece discutible la primera parte de la pregunta. Creo que se hace buena arquitectura. Me gusta el urbanismo dibujado. Esta idea de plan parcial y cada uno lo desarrolla por su cuenta no me gusta. Yo soy más partidario de lo que se hizo por ejemplo con el plan de ordenación de 1947 de los Apraiz. Había un control de cómo crecer.

La especulación manda

- Entiendo que también aquí ha dominado la especulación a la ordenación.

- Claro. El primer caso es ese extraño eje de la calle Dato, fruto de la presión de un propietario y concejal. El Ensanche de Vitoria es un mal ejemplo. No hay dos calles paralelas y las manzanas no son de patio sino de huerto y jardín. Calles estrechísimas y unos patios inmensos. Son los intereses privados los que prevalecen. El 'actur' de Lakua, paralizado durante muchos años por culpa de los constructores y propietarios de suelo fue otro momento especulativo.

- En cuanto al soterramiento hay quien cree que la inversión es una hipoteca y otros, un proyecto dinamizador de la ciudad. ¿Con qué se queda?

- Todo tiene matices. ¿Desde dónde y hasta dónde? La estación está bien donde está, es un lujazo. Habría que soterrar lo que signifique barrera, frontera dentro de la ciudad. Pero no todo tiene que ser enterrar. Se puede actuar en trinchera con buenas comunicaciones de un lado a otro. En cualquier caso, llegará.

«No podemos consultarlo todo. Una comunidad de vecinos no puede decidir si me opero del corazón»

- Usted es partidario del tranvía, ¿qué le parece la polémica sobre el trazado al campus?

- No entiendo que cada vez que Vitoria se enfrenta a un proyecto de importancia tengamos que descubrir el océano. Yo tuve que hacer cuatro proyectos para el Artium porque no había acuerdo. ¿Cuánto tiempo hizo falta para la estación de autobuses y en el siglo XIX para el Instituto? ¿Cuánto para construir las oficinas municipales en tan mal sitio? Creo que hace mucho tiempo que la sociedad dejó en manos de los expertos algunas cuestiones. No podemos consultarlo todo. Una comunidad de vecinos no puede debatir sobre si es conveniente que me operen del corazón.

- ¿Lo sostenible está ya completamente asumido en el diseño arquitectónico?

- Eso ni se discute. El último edificio construido por la Diputación, el Centro de Control de Carreteras, incluye calefacción geotérmica, iluminación con sensores, valores de aislamiento. Lo eficiente y sostenible está asumido en todos los proyectos.

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