Condenado a 8 años de prisión por abusar sexualmente de dos menores de 13 en Vitoria

Vista de la entrada al centro cívico de El Pilar, en Vitoria.
Vista de la entrada al centro cívico de El Pilar, en Vitoria. / Roberto Arnaiz

Un acuerdo entre Fiscalía y acusación rebaja su pena en 12 años a cambio de sendas indemnizaciones y una orden de alejamiento de diez años

Judith Romero
JUDITH ROMERO

El vitoriano que se enfrentaba a una posible condena de 20 años de prisión por abusar y agredir a dos niños en los baños del centro cívico de El Pilar, situado en la capital alavesa, ha visto su condena reducida a ocho años. Un acuerdo entre la Fiscalía y la acusación ha permitido rebajar los hechos a sendos delitos de abuso sexual, admitir dos atenuantes y dar por terminado el proceso judicial.

Los abusos habrían tenido lugar en las instalaciones dependientes del Ayuntamiento de Vitoria en diciembre de 2015. Según la calificación fiscal, el hombre, de 23 años, frecuentaba el local para entablar amistad con menores. Después, perpetraba los abusos tras ganarse su confianza. No obstante, la confesión de los hechos acontecidos hace casi dos años y la enajenación mental que sufría han actuado como atenuantes y han reducido cada una de las dos penas a un periodo de 4 años. El acusado, con una minusvalía psíquica reconocida, ya ingresó en prisión por otros cinco sucesos similares acontecidos en 2016.

La madre de una de las víctimas, parte de la acusación popular, conoció la propuesta de acuerdo minutos antes de acceder a la sala de la vista y no pudo contener las lágrimas. A pesar de que la pena de prisión de 20 años se ha reducido en 12, el joven tendrá prohibido aproximarse a los menores durante diez años y deberá hacer frente al pago de 48.000 euros en concepto de responsabilidad civil por daños morales.

La Fiscalía solicitaba 5.000 euros en el caso del niño de 8 años y 8.000 en el segundo, catalogado como agresión y acontecido cuando la víctima tenía 11 años. No obstante, el acuerdo elevó la primera cuantía a 40.000 euros y pasó a catalogar la segunda como abuso.

Juegos y gominolas

El condenado a ocho años de prisión proponía juegos sencillos o retos de preguntas y respuestas a los niños, y después les premiaba con gominolas. Los que llamaban su atención siempre eran varones, y cometía los abusos tras ganarse su confianza guiado por un «ánimo libidinoso» en los aseos de minusválidos y caballeros.

El joven de 23 años ya ingresó en prisión en febrero de 2016 después de que un trabajador del centro cívico de El Pilar diese la voz de alarma al sorprenderle en actitud sospechosa con dos menores. Las partes han dicho que no recurrirán la resolución y el presidente del tribunal la ha declarado firme.

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