La colina alavesa donde murió William Felton

Las estribaciones de Inglesmendi, con Vitoria al fondo. /F. Góngora
Las estribaciones de Inglesmendi, con Vitoria al fondo. / F. Góngora
Historias perdidas de Álava

En 1367, en la loma de Inglesmendi, en Júndiz, tuvo lugar la primera derrota del temido ejército inglés del Príncipe Negro. Sus tropas mercenarias fueron derrotadas por un destacamento de fuerzas castellanas, aragonesas y francesas

FRANCISCO GÓNGORA

El nombre de William Felton no dice mucho en estos pagos. Para los ingleses, sin embargo, este caballero es una leyenda, uno más entre aquellos fieros guerreros que lucharon heroicamente en la Guerra de los Cien años, y a los que los poetas cantaron en numerosas ocasiones sus hazañas. Había tomado parte en las principales victorias inglesas frente a los escoceses y los franceses, Hallidon Hill, Crecy, Poitiers, entre otras. Fue nombrado señor de justicia de todas las tierras del rey en Escocia en 1348. Se le conocía como Felleton Guilliam «corazón de león» por los juglares.

Contendientes en la Batalla de Inglesmendi o Ariñez (1367)

A favor de Enrique II de Trastámara:
Don Tello (hermano pequeño de Enrique), caballeros aragoneses y franceses dirigidos por el mariscal de Francia Arnould d’Audrehem, Pierre de Villaines y Juan Ramírez de Arellano (fuerzas mercenarias). Y caballería ligera castellana. Número: Desconocido, pero superior a los pedristas
Partidarios de Pedro I El Cruel
Thomas Felton (caballero inglés a las órdenes del Príncipe Negro), arqueros ingleses, caballería pesada anglo-gascona (fuerzas mercenarias). Número: unos 200, más la compañía de arqueros.
Muertes y capturas
Muere William Felton. Capturados: Thomas Felton, Richard Taunton, Hugh de Hastings, Aghoises, el mercenario gascón Gaillard Vighier.

A principios de 1367, en el contexto de la guerra civil castellana entre Pedro I El Cruel y Enrique II de Trastámara que se disputaban el trono, un ejército de 8.000 hombres dirigido por Eduardo de Woodstock, hijo de Eduardo III, Príncipe de Gales, conocido después como el Principe Negro, entraba en España por Roncesvalles con el beneplácito de Carlos II ‘el Malo’ de Navarra, que jugaba a dos barajas para reforzar su reino frente a Castilla.

Cabalgaban junto al heredero inglés el propio Pedro I, Jaime de Mallorca, el Duque de Lancaster, los condes de Foix y Armagnac y un nutrido grupo de caballeros ingleses y gascones, reforzados con tropas navarras y castellanas.

Arcos largos para reponer al rey

De todos los combatientes, sin duda, los más efectivos eran los temidos arqueros ingleses, vencedores en mil batallas, que llevaban su ‘long bow’ o arco largo de madera de tejo (1,95 metros) capaz de atravesar con sus flechas una armadura. Toda esa milicia mercenaria que había arrasado Francia tenía la intención de hacer lo mismo con Castilla. El botín era su objetivo y de paso reponían al rey que consideraban legítimo.

Camino de Burgos, principal objetivo militar de Pedro El Cruel, una avanzadilla de unos 200 soldados alcanzó Ariñez y acampó en torno a ese pueblo, situado a unos 7 kilómetros de Vitoria de forma muy estratégica, como también se comprobó 500 años después en la Batalla de Vitoria. La dirigía el experimentado William Felton, que advirtió al Príncipe Negro que las tropas de Enrique de Trastámara seguían sus pasos por los Montes de Vitoria.

Estas fuerzas, dirigidas por don Tello, hermano de Enrique, habían decidido actuar en plan guerrilla con ataques de desgaste, tal y como hacían los franceses con los ingleses en su tierra. Contaban con una caballería más ligera y movible que la inglesa. Con ese fin, un contingente superior en número y con caballeros como el Marqués de Villena, Pedro González de Mendoza, Juan Ramírez de Arellano y los francobretones al mando de Arnould D’ Audrehen y René de Villaines, contactó con las fuerzas de Felton.

El combate

El guerrero inglés, a sabiendas de que estaba en inferioridad se atrincheró en la colina este de Júndiz, que luego llevará el nombre de Inglesmendi. Allí por vez primera en Castilla se vio a los arqueros ingleses mostrar su eficacia salvando una y otra vez los ataques de las fuerzas del Trastámara.

En un momento determinado los castellanos, aragoneses y francobretones decidieron también bajarse de sus cabalgaduras y subir la colina a pie, aprovechando la superioridad numérica. Fue un acierto. Lograron aplastar a los ingleses que era una de las primeras veces en que perdían una batalla.

El jefe inglés, que tenía también el extraño título de senescal de Poitou, murió junto a muchos de sus soldados y otros fueron hechos prisioneros.

La leyenda de Felton

La heroica resistencia del puñado de ingleses y la bravucona valentía de Felton cautivaron la imaginación de los juglares ingleses, que hicieron del caballero una leyenda con el recuerdo de esta hazaña de armas. El montículo en el que los ingleses lucharon ese día todavía se conoce como Inglesmendi. El 21 de junio de 1813 las fuerzas aliadas españolas, portuguesas y británicas y las francesas enfrente, en Zuazo de Vitoria, protagonizaron el mayor duelo artillero de la Guerra de Independencia. La colina es un promontorio perfecto para observar Vitoria y el polígono de Júndiz

Tal vez fue una premonición. En la siguiente batalla, en Nájera, un mes después, los vencedores fueron los ejércitos de Pedro el Cruel y el Príncipe Negro. Pero la batalla personal, en Montiel acabó Pedro acuchillado por su hermano que se quedó el reino de Castilla.

Hay varios acontecimientos que ligan este momento histórico con Vitoria y Álava. Los hombres de Enrique llevaban como estandarte la bandera de la Orden de la Banda, creada en Vitoria por Alfonso XI. La crónica en castellano es escrita por el Canciller Ayala.

Manuscrito de las Crónicas de Jean Froissart, del siglo XV, en el que se ilustra la Batalla de Nájera.
Manuscrito de las Crónicas de Jean Froissart, del siglo XV, en el que se ilustra la Batalla de Nájera.

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