«El centro se muere», alerta la asociación Erdialde tras su refundación

Iratxe Oquillas, presidenta de Erdialde, y Nagore Ruiz, secretaria de la asociación. / BLANCA CASTILLO
Iratxe Oquillas, presidenta de Erdialde, y Nagore Ruiz, secretaria de la asociación. / BLANCA CASTILLO

Vecinos, comerciantes y hosteleros renuevan el colectivo en busca de soluciones «urgentes» para el barrio en materias como ruidos, limpieza, seguridad o iluminación

J. C. BERDONCES / M. REGO VITORIA.

El movimiento vecinal de Vitoria vuelve a contar en sus filas con la asociación Erdialde que, recientemente refundada con la colaboración de residentes, comerciantes y hosteleros del centro, regresa a la actividad cargada de demandas y, sobre todo, movida por la «situación límite» que soporta el 'corazón' de la ciudad. «Nuestro barrio se muere», advierten. El colectivo hace un pesimista diagnóstico de la zona donde, consideran, deben adoptarse medidas «urgentes» en materias tan variadas como iluminación, limpieza, seguridad o vía pública. «Aunque hace unas semanas se enumeraron una serie de anuncios -en referencia al 'Masterplan' esbozado por el alcalde Urtaran-, quienes vivimos aquí vemos que pasan los días y seguimos con nuestros mismos problemas sin resolver», lamentó ayer Iratxe Oquillas, presidenta de la agrupación en su nueva puesta de largo.

En Erdialde creen que el centro ha perdido atractivo como punto de encuentro de los vitorianos a la hora de ir de compras, comer o salir por la noche en favor de otros barrios, «también los más nuevos, donde ven que tienen más opciones». «Ya no es lugar de referencia, no tiene 'tirón' y queremos pedir a las instituciones que de verdad hagan algo», recalcan desde el colectivo vecinal.

En concreto, residentes -en el Ensanche hay unos 8.000 empadronados- y trabajadores de la zona marcan nueve asuntos que requieren una actuación inmediata con el cambio de imagen del distrito como una de las cuestiones prioritarias. Hoy, aseguran, presenta «mal aspecto» con calles «mal asfaltadas» como San Antonio, mobiliario obsoleto, locales vacíos o «catenarias del tranvía destrozadas».

«No hay planes»

La lista de problemas continúa con «la falta de iluminación por la noche» o de limpieza pues «es común ver a diario basuras junto a contenedores que no se han vaciado». «Las calles, en general, están sucias», denuncian. El malestar por la situación del centro deriva también del «ruido del ocio nocturno» que se genera en ciertas zonas -por ejemplo, en torno a la estación de tren por ser un punto de 'botellón'-, de la «escasa» presencia policial, de las vías donde las reformas resultan «urgentes» -apuntan a Manuel Iradier o Florida entre los deberes- o de los desencuentros «diarios» entre peatones y ciclistas. Pero al barrio, critican, le faltan asimismo servicios como escuelas infantiles o espacios de juego para atraer a las familias más jóvenes y dispone de infraestructuras «deficientes» como el centro de salud de Olaguíbel.

«Tampoco hay una oferta de actividades y planes para conseguir dinamizar el centro», sostienen en la asociación, que se ha reactivado con una docena de socios. Oquillas asumió que el 'Masterplan' municipal es una buena idea en ese sentido aunque reiteró que se deben buscar soluciones antes. «No hay que esperar seis años, cuando dicen que va a llegar el soterramiento», alegan.

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