Los jubilados alaveses prometen echarse a la calle «hasta que nos escuchen»

La marcha ha recorrido las principales calles de Vitoria. / Rafa Gutiérrez

Miles de pensionistas han protagonizado este jueves una gran manifestación en la capital alavesa para protestar contra la subida anual del 0,25%

Judith Romero
JUDITH ROMERO

La plaza situada frente al museo Artium no parecía terminar de llenarse. Miles de jubilados se han reunido este jueves en la capital alavesa para protestar por la pírrica subida del 0,25% en sus pensiones. Casi ninguno ha llevado consigo la famosa carta en la que la ministra Fátima Báñez les informaba de su revalorización. «¡Dónde estará esa carta! La rompí nada más verla», señalaban algunos como Alejandro Guinea, prejubilado de 61 años. «¿Cómo vamos a entrar en la calle Francia? No se cabe», preguntaba otro grupo de amigos.

A pesar de estar encabezada por los grupos Por una vida digna (Bizitza duinaren alde) y Arabako Pentsionistak Lanean, la marcha se desvinculó de cualquier tipo de movimiento político y acogió a personas de todos los signos. Les unía un único objetivo: el de reclamar unas pensiones públicas dignas. Viudas y jubilados, algunos acompañados de sus hijos, lucieron pancartas con expresiones como «Estos ladrones nos roban las pensiones» y vistieron petos blancos o amarillos fluorescentes. La cuestión era hacerse oír y llevar sus reivindicaciones a la puerta de la Subdelegación del Gobierno en Álava, en la calle Olaguíbel.

«Estamos sorprendidos con la convocatoria, hemos conseguido que en Bilbao, Madrid y San Sebastián salga a la calle mucha más gente que otros años y esto nos está sobrepasando», celebraba Enrique Garbayo, portavoz de Arabako Pentsionistak Lanean. Este jueves las protestas se repitieron en 70 ciudades. También en Bilbao y San Sebastián, que congregaron a 35.000 y 5.000 manifestantes, respectivamente. La cita de este jueves se planteó como una oportunidad para los cientos de jubilados que no recibieron las notificaciones para acudir a la Plaza de España durante los lunes de enero en sus teléfonos móviles. «No teníamos ni idea de que se estaban celebrando estas reuniones, pero pensamos apuntarnos a todo a partir de ahora», prometía Lourdes Mendiguren.

Como Lourdes y su pareja Salvador Fernández, la mayoría de quienes soportaron el frío del anochecer tenían varias preocupaciones en mente. «Si a los jóvenes no dejan de hacerles contratos precarios con pocas horas aseguradas, ¿cómo vamos a salir todos adelante?», planteaba Salvador. El clamor por las pensiones era también un grito contra la corrupción. «¿Qué ha pasado con la hucha de las pensiones?, ¿dónde está el dinero?», insistía el matrimonio.

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Representantes de Por una vida digna (Bizitza duinaren alde) y Arabako Pentsionistak Lanean promovieron la devolución de cientos de cartas en la plaza Celedones de Oro el pasado 31 de enero, cuando aún no habían llegado a muchos hogares. No obstante, este jueves han sido miles los pensionistas que se manifestaron a título personal. «Les ha tenido que costar más mandarnos la carta de lo que nos van a subir la pensión», lamentaba otro.

«Es importante seguir»

La indignación de las 16.600 viudas alavesas y otras personas como María Jesús, prejubilada de 63 años, se ha extendido por todo el país. Hasta 170.000 personas en Euskadi, la mayoría mujeres, «malviven» con menos de 700 euros. «Cobro una incapacidad y apenas me han subido 100 euros en 15 años, y eso que soy de las que menos se puede quejar», explica esta antigua empleada de banca. Agustín Plaza considera que el mínimo para vivir con dignidad son 1.100 euros netos, una cifra muy similar a los 1.080 que reclaman las asociaciones. «Es sangrante que haya viudas cobrando 400 euros mensuales, no se entiende que Báñez sea capaz de decir que no se ha perdido poder adquisitivo», protestaba este jubilado de 63 años.

«No podemos tolerar una subida del 0,25% para uno de los colectivos más amplios de la sociedad y que se nos amenace con seguir así al menos hasta 2022», afirmó Armando Aulestiarte, presidente de Arabako Pentsionistak Lanean, al término de la marcha. La próxima convocatoria tendrá lugar el próximo lunes de 5 marzo a las 12.00 horas en la plaza de la Virgen Blanca, y estas concentraciones seguirán el primer lunes de cada mes.

Los manifestantes apenas tardaron veinte minutos en desplazarse del museo Artium a la subdelegación del Gobierno. «Había que venir, ¡es algo lógico que teníamos que haber hecho hace mucho tiempo!», insistía Azundino Campo, quien no perdía la esperanza de ver una ligera subida antes de las elecciones. «Los pensionistas somos muchos y es posible que hagan algo, pero deberían empezar por recortarse el sueldo», reclamaba. Algunos asistentes corearon consignas como «Menos corrupción, más pensión» o «El 0,25% da vergüenza, amigo» durante todo el recorrido, pero al final de la manifestación las protestas se desplazaron de la subdelegación del Gobierno a la sede del Partido Popular, ubicada en la misma calle Olaguíbel. «¿Me he perdido mucho? Estaba cuidando de los nietos y no he podido llegar antes», preguntaba una última pensionista a sus compañeras.

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