Un centenar de médicos y enfermeras vigilan la salud de la Álava rural

Luis Laborda coge su maletín de médico con instrumental y medicamentos básicos y se dirige a visitar a un paciente. Cada día recorre decenas de kilómetros. /Jesús Andrade
Luis Laborda coge su maletín de médico con instrumental y medicamentos básicos y se dirige a visitar a un paciente. Cada día recorre decenas de kilómetros. / Jesús Andrade

Un día monta en un tractor para sortear una ventisca de nieve, otro cura a un niño que se ha estampado contra un muro con su bici o vigila la tensión de un vecino exfumador. La rutina de un médico de pueblo

ROSA CANCHO

Un día monta en un tractor y sortea una ventisca de nieve para acudir a un aviso en Roitegui, otro cura el brazo de un niño que se ha estampado contra un muro con su bici, vigila la tensión de un vecino exfumador o ayuda a unos hijos a convencer a su testaruda madre anciana para que acepte ir a un centro de día. Así es la rutina de un médico de pueblo. O por lo menos lo es para Luis Laborda, el galeno de Maeztu y de otros 17 pueblos de la zona y al que conocen también en Campezo y Salvatierra, porque además de coordinar a todos los médicos y enfermeras de las unidades de atención primaria de Montaña y Llanada Alavesa, hace guardias y cubre las bajas de sus compañeros.

Laborda conoce a todos sus pacientes por el nombre. Le toca estrechar el cerco a la salud de 800 vecinos de Arraia-Maeztu. Es muy poca presión asistencial si se compara con la que tiene cualquier médico de cabecera de un centro de salud de ciudad, pero es que en los pueblos el tiempo transcurre de otra manera. «Si me llaman para una urgencia y tengo que salir a Cicujano, por ejemplo, salgo a la sala de espera y se lo cuento a mis pacientes. Mínimo tengo para una hora, pero la gente se lo toma muy bien. Tienen asumidas estas cosas y yo dejo la consulta abierta para que se queden allí si quieren y no tengan que mojarse o pasar frío». Pasa en el coche -en el suyo propio, porque Osakidetza no le pone vehículos 'de empresa'- mucho tiempo cada día. Y luego están las guardias, esas que se hacen de 15.00 a 8.00 de la mañana, para luego incorporarse a la jornada normal.

En su contexto

35
médicos de familia y 28 profesionales de enfermería trabajan en las siete unidades de atención primaria rurales que dependen de la OSI Araba, o sea, de Vitoria. Se les suman los de Rioja Alavesa, con un centro de salud y nueve consultorios, y Ayala, dependientes de la OSI de Galdakao. En total, unos 50 doctores.24 horas
24 horas.
Los centros de salud de cabecera de cada comarca son los mejor ubicados para atender las urgencias. Cuentan con habitaciones para que los médicos y enfermeras de guardia puedan descansar cuando no haya avisos. Se organizan para que haya siempre alguien en el centro de salud o dispuesto a salir en coche las 24 horas, incluidos fines de semana y festivos.

Porque cuando se vive en un pueblo se asumen este tipo de cosas, igual que la de esperar a que llegue el panadero con su furgoneta para tener la hogaza fresca del día. A cambio, se pide más tiempo para estar con el médico o la enfermera, para contarle males y penas.

Cercanía. Laborda charla con Teresa y Alberto en el pueblo.
Cercanía. Laborda charla con Teresa y Alberto en el pueblo. / J. Andrade

Han pasado ya lustros desde esos tiempos en los que el doctor del pueblo vivía en una casa, en la que tenía su despacho, cuatro utensilios, algunas boticas y un teléfono para avisos y además era como 'dios'. Ahora, en los tiempos de la telefonía móvil e internet, han cambiado las cosas. «Ya no estamos aislados», indica Laborda. Y el paciente es activo e informado. Existen centros de salud como el de Campezo, dotados con salas de médicos de familia, pediatra (pasa consulta una vez a la semana), enfermería, aparatos para electrocardigramas, espirometrías, doppler, videoconferencias, material para cirugía menor, habitaciones para las guardias y una ambulancia cerca. Y luego están los consultorios, propiedad de los ayuntamientos, en su mayoría reformados y con conexión a internet, lo que permite el acceso al historial digital.

Viajes a 18 aldeas

En Montaña Alavesa trabajan tres médicos de familia y tres profesionales de la enfermería. Pasan consulta a diario en Campezo, Bernedo y Maeztu de ocho a tres de la mañana y durante días salteados también se desplazan a consultorios de pueblos más pequeños. A Laborda, por ejemplo, le tocan Apellániz y Antoñana y dedica otro 5% de su jornada a atender a domicilio a vecinos de 18 pueblos. «Hay pacientes crónicos que no pueden desplazarse en coche hasta el consultorio y somos nosotros los que vamos una vez a la semana o al mes a su casa y luego están las urgencias del día», explica.

El envejecimiento de la población marca su agenda. Montaña Alavesa presume de ser una de las zonas de Euskadi con la mayor esperanza de vida, con mujeres que viven de media 87,7 años y hombres que superan los 81,1. Esto significa que el 30% de sus pacientes tiene más de 65 años y de ellos un número muy importante son octogenarios.

No es extraño que digan que se sienten mal para pasar un rato a hablar con su médico. «Hay que entender que se encuentran en una fase de la vida en la que tienen miedo a morir y hay que saber atender esas emociones». «Los hijos vienen el fin de semana, pero luego se van y ellos necesitan hablar, desahogarse», relata el doctor. Además de curar, se encarga de los asuntos del alma.

En consulta. Fernando López de la Calle atiende a un chico en Campezo.
En consulta. Fernando López de la Calle atiende a un chico en Campezo. / J. Andrade

Eso es lo que hace que la relación entre el médico de pueblo y sus pacientes sea especial. Laborda dice que para él lo que hace cada día «es vocacional» y no le llama para nada el trabajo en un gran hospital, por ejemplo. Pero a los nuevos médicos de familia no les tira tanto lo rural. Son las guardias y la distancia lo que, al parecer, les desaniman. Y es que la red sanitaria rural que en Álava está integrada por medio centenar de médicos de familia y pediatras y otros tantos profesionales de enfermería se organiza de manera que las 24 horas del día hay un especialista cerca para atender un urgencia.

En Campezo, por ejemplo, a partir de las tres de la tarde cinco médicos (incluidos dos concertados con el servicio de salud navarro) y sendos enfermeros se turnan entre semana y los festivos para estar de guardia desde la 15.00 horas hasta las 8.00 de la mañana del día siguiente. Pueden estar en el centro de salud o en sus casas. Es el 112 el que coordina. Y los fines de semana un médico y una enfermera cubren las 48 horas.

Las claves

Mayores
El 30% de los vecinos de Montaña Alavesa supera los 65 años; es una de las zonas con más esperanza de vida de Euskadi
Cercanía
Además de curar, se encargan de los asuntos del alma

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