Las casas prefabricadas despegan en Álava

Alfredo Ruiz de Samaniego, en su casa prefabricada de Treviño.
Alfredo Ruiz de Samaniego, en su casa prefabricada de Treviño. / Igor Aizpuru

Sólo un 5% del parque de viviendas son modulares en Álava, aunque las empresas detectan un repunte en el sector

NEREA PÉREZ DE NANCLARES

Protagonizan paisajes escandinavos de postal, pero no son tan fáciles de ver en Álava. Sólo un 5% del parque de viviendas del territorio son modulares. Es decir, hechas en una factoría y montadas luego por bloques sobre el terreno. «Pero es un mercado que está en auge, porque este producto no tiene nada que ver con lo que se hacía hasta hace bien poco. Ahora, vendemos casas que nadie puede pensar que vienen de fábrica», asegura el dueño de ArabaKasa, Txema Martín, con sede en el centro comercial Gorbeia y factoría en Cantabria.

Sus principales ventajas convencen cada vez a más personas que eligen este tipo de construcción, principalmente, como segunda residencia en zona rural. El perfil del comprador responde al de una persona que posee un terreno urbanizable en el que quiere levantar una casa en un plazo breve de tiempo, con un precio cerrado y sin las molestias de unas obras. Es el caso de Julián García, que ha instalado una estructura modular en Artaza. «Nosotros teníamos un finca y pensamos en hacernos una casa para el verano y fines de semana, y esta opción nos encajaba a la perfección. La verdad es que no echo nada en falta», admite.

Este negocio ha experimentado una gran evolución. «Prima la calidad de los materiales con un acabado e interiores muy bien cuidados. Es más que un recurso constructivo que permite infinidad de posibilidades. De hecho, tenemos clientes que las eligen como primera residencia», asegura Txema Martín. También el factor ecológico y de sostenibilidad convence a los compradores. «Hemos estado en invierno con heladas y ni me he enterado. Tiene un nivel aislamiento muy alto», recalca Alfredo Ruiz de Samaniego, desde su unifamiliar de 85 metros de Treviño.

Estas viviendas se asientan sobre una base de hormigón, donde se coloca la carcasa de madera que se recubre luego con hormigón, piedra o canexel, un revestimiento con apariencia de madera pero que no se degrada con la climatología. «El montaje de mi casa fue impresionante. Recuerdo que la trajeron en cuatro trailers y necesitaron una grúa enorme para mover las piezas», rememora Alfredo Ruiz de Samaniego, que no duda en admitir que es la casa que siempre deseó, «de madera, aunque por fuera no me quedó más remedio que forrarla con piedra para cumplir las normas subsidiarias del municipio».

Las casas prefabricadas no escapan a las estrictas normativas que rigen la construcción en zonas rurales. La empresa ofrece a sus clientes la opción de encargarse de toda la tramitación administrativa. Desde el proyecto básico arquitectónico y su presentación en el Ayuntamiento, para comprobar que cumple los requisitos exigidos, hasta las licencias, el proyecto de ejecución y la cédula de habitabilidad. «De las escrituras ya se encarga el propietario», detalla Txema Martín. El tiempo que transcurre desde que se obtiene el permiso de obras hasta que el cliente entra en su casa ronda los siete meses.

Presupuesto

El presupuesto de una vivienda prefabricada, con papeleo incluido, es de 1.375 euros el metro cuadrado, IVA incluido. Si el comprador se encarga de todos los trámites administrativos, el precio baja a 985 euros. «Que nadie piense que se va a hacer una casa de entre 80 y 100 metros por 60.000 euros. Aunque su precio está por debajo de una construcción convencional, el proceso tiene unos costes de personal, fabricación y traslado muy elevados, además de unos materiales de calidad», argumenta Txema Martín.

Dentro de la amplia gama de prefabricados que se encuentran en el mercado se incluyen también los bungalows o cabañas de madera, de un máximo de 45 metros cuadrados. Un modelo básico de madera, que incluye paredes, tejado, suelo, puerta y ventanas, puede rondar los 11.000 euros, explican desde Hobycasa, en Ali. Su montaje es sencillo. De hecho, «en nuestra página web hay tutoriales sobre cómo se pueden montar», explica Rodolfo Benito.

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