El carnaval vitoriano ya arde en la hoguera

El entierro de la sardina. /Blanca Castillo
El entierro de la sardina. / Blanca Castillo

El tradicional entierro de la sardina al que asistieron miembros de las 25 comparsas pone fin a una semana de celebración

SARA LÓPEZ DE PARIZA

El Carnaval es fugaz y en ello reside parte de su magia. Tan fugaz como la existencia de la sardina que hasta la tarde de este martes permaneció expuesta en la Oficina de Turismo. Cuando el reloj marcaba las ocho de la tarde exactas, la animada música del grupo Lisker que amenizaba una plaza de España bastante concurrida se detenía para dejar paso a una sintonía de luto. Llegaba el momento de despedirse del Carnaval hasta el próximo año.

La figura que simboliza el fin de esta fiesta se abría camino ante una multitud de flashes que inmortalizaban el momento. «¡Vaya labios tiene!», «Y qué pedazo de pestañas…», fueron algunos de los piropos que recibió el pez antes de quemarse en la hoguera ubicada en el centro de la plaza. Miembros de las 25 comparsas que han tomado este año parte en el Carnaval vitoriano fueron los encargados de componer el cortejo fúnebre portando las antorchas que minutos después harían arder la figura. Una vez rociada con líquido inflamable y sirviendo como fondo para alguna foto más, sólo quedaron las raspas.

En este particular entierro no faltó ni el cura, rodeado de Mickey y Minnie Mouse, Campanilla, loros, indios y hasta los emoticonos de Whatsapp. Nadie quería perderse una despedida que acabó al grito unánime de ‘Gora Gasteizko inauteriak!’ (¡Vivan los Carnavales de Vitoria!). «Me da pena que se terminen porque es un fin de semana súper divertido. Es el segundo año que salgo en una comparsa y se lo recomendaría a todo el mundo», comentaba Leire, una joven de 15 años. Luisa y su marido Alfredo observaban la quema detrás de la valla. «Solemos venir todos los años, es una tradición muy bonita. No nos asusta que haga frío, aquí al lado del fuego nos calentamos», bromeaba ella entre todos los curiosos que no querían perder detalle.

Adiós al desenfreno

Existen diferentes teorías sobre esta manera de decir adiós al Carnaval. Pero una de las que más peso tiene es la que asegura que el entierro simboliza la muerte de los vicios y el desenfreno vividos durante los días de fiesta. El fuego es símbolo de regeneración y gracias a él se vuelve a la rutina ordenada de los pueblos y ciudades. También se ha extendido la creencia de que antiguamente se enterraba carne, que simbolizaba el pecado de la gula, pero con el paso del tiempo esa carne acabó convirtiéndose en una sardina por motivos de ahorro económico. La costumbre está ya arraigada en los Carnavales de todo el país y, por supuesto, en Vitoria.

Y para los que se hayan quedado con ganas de más, hasta mañana todavía se puede visitar la exposición de los 54 carteles presentados al concurso para anunciar el Carnaval 2018 en los centros cívicos de Ibaiondo, Lakua y El Pilar. Este año, la obra elegida para estas fiestas ha sido ‘Miau’, del murciano Rubén Lucas García y que muestra la cara de un gato integrada en la cola de una sardina.

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