Cara a cara con Martín Villa

Eva Barroso y José Luis Martínez Ocio, con Martín Villa.
Eva Barroso y José Luis Martínez Ocio, con Martín Villa. / M. Arregi

Los hermanos de dos de los asesinados en el Tres de Marzo reclaman en persona al exministro que declare sobre la matanza ante los jueces

ANDER CARAZO

«¿Te acuerdas de Vitoria?», cuestionó José Luis Martínez Ocio al exministro Rodolfo Martín Villa cuando el pasado miércoles le vio aparecer por la calle Cedaceros de Madrid de camino hacia el Congreso de los Diputados, donde se celebraba el 40 aniversario de las primeras elecciones. La pregunta consiguió captar la atención del político retirado y durante diez minutos charló con José Luis y Eva Barroso, hermanos de dos de las cinco asesinados por la Policía Armada en la masacre del Tres de Marzo (Pedro Mari y Romualdo). «Nos mantuvo la mirada y nosotros a él. Fue impasible y frío. No capté humanidad en su actitud. Nos dirigió un discurso que ya se lo sabía de carrerilla», describe Eva.

Ambos interrogaron a Martín Villa, que era titular de Relaciones Sindicales en 1976 bajo el gobierno de Carlos Arias Navarro, sobre su negativa a testificar ante la jueza argentina María Servini sobre los sucesos en Zaramaga. «Tenía ganas de justificarse ante nosotros. Nos dijo que él declarará allí donde le citen y lo que sucedía es que no le dejaban, en referencia a estamentos superiores de la Justicia y del Estado», añade Barroso. «Sin embargo, cuando le pedimos que hiciese algún tipo de declaración pública de condena sobre el Tres de Marzo se puso a la defensiva. Nos dijo a la cara que él no había participado en ninguna clase de genocidio y que tenía tanta responsabilidad como el ministro de Agricultura en lo sucedido», señala con notable indignación.

El político, de 82 años, les confesó que tenía la conciencia muy tranquila y que no sentía arrepentimiento. «Lejos de demostrar algún tipo de empatía hacia dos víctimas exhibió altanería. La sensación que nos quedó fue muy desagradable, aunque me he quedado a gusto en exponerle lo que nos ha tocado sufrir. Si en mi lugar hubiese estado mi padre, al que le destrozaron a balazos un hijo de 19 años que estaba en la flor de la vida, le habría cogido de la pechera para darle dos puñetazos con la zurda», señala Eva Barroso. «No se nos debe olvidar que los obreros se habían reunido en la iglesia para pedir mejoras laborales, no estaban tramando nada», recalca.

Contradicción enorme

La representante de la Asociación de Víctimas del 3 de Marzo se muestra desesperanzada sobre la posibilidad de ver a Martín Villa sentado ante una juez para explicar su papel en la matanza de Zaramaga. «Hay una contradicción enorme. La Justicia de Argentina ha pedido mediante exhorto su declaración –junto a la del exministro Alfonso Osorio y el capitán Jesús Quintana– y se ha solicitado su detención a la Interpol, pero el Rey le condecora el miércoles. ¿Cómo puede suceder esto? El Estado no está haciendo nada y ampara la impunidad», concluye.

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