Se presenta en Aguirrelanda el conductor fugado tras chocar con dos coches aparcados en Vitoria

El conductor de la furgoneta blanca huyó tras impactar con dos coches bien estacionados. /B. A. L.
El conductor de la furgoneta blanca huyó tras impactar con dos coches bien estacionados. / B. A. L.

Acude con un familiar a la comisaría de la Policía Local y alega que abandonó el lugar al asustarse

David González
DAVID GONZÁLEZ

El conductor a la fuga tras chocarse la mañana de este sábado con dos coches bien estacionados en la Avenida de los Huetos ha aparecido. Lo ha hecho por propia voluntad. Según ha sabido este periódico, se presentó en la tarde de este domingo en la comisaría de Aguirrelanda, donde hacía horas que le buscaban por este incidente, tras dejar un vehículo al borde del siniestro total y otro con el maletero destrozado. El causante del accidente abandonó su furgoneta a un metro de esta escena sin dejar rastro.

Hasta que acudió a confesar, la Policía Local le estuvo buscando. Mediante el cotejo de la matrícula de la furgoneta enseguida le puso nombre, apellidos y dirección. Sin embargo, cuando fue a su casa tampoco andaba por ahí. Quizá sabedor de que le buscaban o porque le entró cargo de conciencia, él mismo se presentó en la comisaría, acompañado por un familiar directo. Se trata de un joven que, ilustran fuentes policiales, «se asustó» al comprobar el cariz de los destrozos causados tras un despiste en su conducción. «Y en vez de quedarse a esperar la llegada de las patrullas tuvo la mala idea de marcharse», valoran los medios consultados. El siniestro, en el que no hubo heridos, tuvo lugar poco antes de las nueve de la mañana de este sábado.

Y es que los policías locales que acudieron al siniestro peinaron las inmediaciones en busca del presunto causante o de algún testigo. Pero no había ni rastro del conductor. Sólo localizaron «unas bolsitas con marihuana desperdigadas por los alrededores», como si alguien se hubiera desprendido de ellas durante una precipitada huida. No se ha podido determinar su relación con el conductor a la fuga.

Como en los hospitales vitorianos nadie había ingresado a esas horas por un accidente de tráfico, la única opción válida era que el conductor había puesto pies en polvorosa. «Cuando alguien huye en una situación de estas características suele ser porque trata de ocultar infracciones más graves, como el presunto consumo de alguna sustancia estupefaciente o porque no dispone de los permisos de conducir necesarios», explican policías especializados en tráfico. En este caso no se sabrá si la ecuación de la Avenida de los Huetos incluía alguna de estas variables.

¿Qué le espera ahora a este joven? Pues una pequeña multa por darse a la fuga, en torno a 200 euros de multa. También la pertinente sanción por retirar su furgoneta del depósito de vehículos de Aguirrelanda. Sobre su cabeza pesa la posibilidad de que le habrán un procedimiento penal por abandonar la escena del accidente de tráfico sin motivo. Por no hablar de una segura subida de la cuota de su seguro.

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