Los blusas creen que el Ayuntamiento les plantea obligaciones «difíciles de cumplir»

Un grupo de blusas salta en un paseíllo en la calle Dato./Rafa Gutiérrez
Un grupo de blusas salta en un paseíllo en la calle Dato. / Rafa Gutiérrez

Las cuadrillas rechazan el borrador que regula su subvención para fiestas y trabajan en el diseño de uno propio para entregar al Ayuntamiento

José Ángel Martínez Viguri
JOSÉ ÁNGEL MARTÍNEZ VIGURI

Las relaciones entre las cuadrillas de blusas y neskas y el Ayuntamiento vuelven a tensarse. No es algo fuera de lo normal, prácticamente todos los años hay tiras y aflojas cuando toca repartir la subvención o marcar el programa de actos. En esta ocasión, las discrepancias se centran en el nuevo reglamento que el Ayuntamiento pretende impulsar y que quiere marcar nuevas reglas del juego. Por un lado, para repartir el dinero público. Y, por otro, para hacer que los blusas se comprometan en asuntos como evitar cánticos o actitudes machistas, homófobas o xenófobas y que moderen la exhibición de alcohol en la calle.

Tras décadas de unidad de acción, la Comisión de Blusas y Neskas sufrió hace un año una inédita ruptura con la salida de siete cuadrillas que se asociaron como Federación de Neskas y Blusas. La división -18 se mantienen en la representación original- hace más difícil el entendimiento en una colectividad de más de 4.000 miembros. Ante el nuevo escenario, con dos agrupaciones distantes, el Ayuntamiento pretende regular este año la concesión de la ayuda con la implantación de unos requisitos y obligaciones para todas las cuadrillas que antes no eran tan explícitos.

El Departamento de Cultura entregó hace semana y media a representantes de la comisión y la federación el borrador con las bases para las fiestas de 2018. Pronto surgieron las primeras discrepancias. Algunas cuestiones incluidas en la normativa municipal son «difíciles de cumplir», sostienen distintas fuentes consultadas por El CORREO, y así se lo dejaron ver a la concejala Estíbaliz Canto.

Las cuadrillas rechazan que se les soliciten datos personales -DNI, nombre y apellidos y edad- de cada uno de sus miembros. Tampoco tienen claro a qué se refiere Cultura cuando les demanda que eviten «muestras genéricas y explícitas de consumo de alcohol» en los paseíllos. E igualmente se quejan de que se les exija que el hueco entre un grupo y otro en sus desfiles de ida y vuelta sea inferior a veinte metros «por respeto a la ciudadanía». Es ésta también una discusión que viene de largo en el seno de las propias cuadrillas. El incumplimiento de estas u otras obligaciones podría «dar lugar a la devolución parcial o total de la subvención». Llegados a este punto dicen desconocer los baremos y cuantías de las supuestas infracciones.

75.000 euros

La comisión y la federación trabajan por separado en la confección de sus propios borradores para presentar el lunes al Ayuntamiento con el fin de avanzar en una negociación que, según lamentan, discurre con lentitud. Quedan dos meses para el Día del Blusa, el 25 de julio, y diez días más para La Blanca.

El Ayuntamiento ha reservado para este año 75.000 euros con destino a las cuadrillas. 55.000 serán a repartir entre los dos colectivos de forma proporcional al número de peñas que los integran y los otros 20.000 quedan sujetos a los actos que cada entidad presente y sean incluidos en el programa. Es una ayuda que tiene como objeto financiar parte del costo que les supone contratar fanfarres o txistularis.

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