Las bajas y las multas agotan la paciencia en el conflicto policial de Vitoria

Un agente apercibe a un peatón, ayer, tras cruzar la carretera en Vitoria sin utilizar el paso de cebra. /Iñaki Andrés
Un agente apercibe a un peatón, ayer, tras cruzar la carretera en Vitoria sin utilizar el paso de cebra. / Iñaki Andrés

Las ausencias masivas en Carnavales, las peticiones económicas y la campaña de sanciones, que se mantiene, hacen «irresoluble» el conflicto, según el Ayuntamiento

ANDER CARAZO

La solución al conflicto con la Policía Local se aleja cada vez más. En estos momentos no hay visos de que se alcance un próximo acuerdo. La tensión entre el equipo de gobierno y los sindicatos de la Guardia urbana se ha disparado después de que 35 agentes cogieran la baja el pasado fin de semana -28 el sábado y 7 el domingo-, lo que dejó a la plantilla en cuadro y sin medios suficientes para cubrir el desfile de Carnaval, el partido del Baskonia en el Buesa Arena y el resto de asuntos que acontecieron aquella tarde en Vitoria. Esta evidente medida de presión ha colmado la paciencia del Gabinete Urtaran que, pese a que mantiene abierta las vías de diálogo, sostiene que las centrales tienen unas exigencias que son imposibles de cubrir sin quebrantar la ley.

El desfile con más de 7.000 participantes y muchos más espectadores se cubrió en precario por parte de la Policía Local, mientras que el resto de fuerzas de seguridad estaban desplegadas por la capital alavesa de acuerdo con el actual nivel 4 de alerta antiterrorista sobre un tope máximo de 5. Hubo cruces que no tuvieron vigilancia y los auxiliares que contrató el Ayuntamiento carecían de la identificación necesaria. «No soy médico por lo que nunca pondré en duda ni estas ni otras bajas, pero hay datos objetivos. Y si me preguntan si me parece normal esta situación, pues les digo que no», afirmó ayer el concejal de Seguridad Ciudadana, Carlos Zapatero. En el desfile que los agentes dejaron sin apenas vigilancia había miles de niños.

Mientras tanto, los datos demuestran que la huelga de celo sigue adelante. Si bien no lo hace al ritmo inicial, cuando en noviembre se llegaron a multiplicar por cuatro los datos habituales, aún se ponen el doble de multas que hace un año. Las arcas consistoriales tuvieron en enero unos ingresos brutos de 1,5 millones de euros como consecuencia de la masiva campaña de multas. En el mismo mes de 2017 fueron 863.000 euros y en 2016, 637.000. En el caso de que se tomara como referencia los derechos adquiridos sobre ingresos -es decir, que no se anulase ninguna sanción o nadie recurriera al ‘pronto pago’ -, esa diferencia sería todavía mayor.

«No quieren negociar»

La oposición sigue presionando al gobierno sobre este asunto. El PP carga la responsabilidad sobre los hombros del alcalde, mientras que EH Bildu considera que los agentes están «chantajeando» a la ciudad con sus últimas medidas. Carlos Zapatero, por su parte, lamenta que con la postura que mantienen los sindicatos policiales no pueda haber avances. «Estamos en una negociación donde una de las partes no quiere negociar. Están pidiéndome el oro y el moro, que no se lo podemos dar porque alguien lo va a recurrir porque el Ministerio de Hacienda ya fijó en julio que sólo se pueden subir los sueldos (de los funcionarios) un 1%», subrayó el edil, quien plantea al comité de empresa recuperar el acuerdo suscrito en diciembre, que fue aprobado por los sindicatos y rechazado por la plantilla.

Alerta para los bares de la Avenida

Cualquiera que camine por la Avenida de Gasteiz contemplará cómo los locales hosteleros han colocado sus terrazas a 1,5 metros de las fachadas, como marca la ordenanza municipal de veladores. La decisión de la Policía Local de realizar una estricta interpretación de las normativas -que en algún caso incluso se ha traducido en una multa- ha hecho que los bares y restaurantes de la principal vía de Vitoria hayan cambiado la posición de sus mesas por lo que han estado prácticamente inutilizadas en los últimos días como consecuencia de las precipitaciones de los últimos días. Algo similar ha sucedido en algunos puntos de la calle Cuchillería.

En la ikastola Armentia, por su parte, la tensión entre los padres y la Guardia urbana va en aumento. «Un agente le ha informado a un conciudadano que si quiere aparcar donde quiera que se compre un coche de policía. La delicadeza, empatía y la pedagogía por los suelos», relataba un usuario de las redes sociales.

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