Las aves con las que habitamos en Vitoria

Cigüeñas de la torre de San Miguel./Igor Aizpuru
Cigüeñas de la torre de San Miguel. / Igor Aizpuru

Naturalistas harán un censo de edificios con fauna de interés en la capital alavesa y sensibilizarán sobre el papel «clave» de esta convivencia

Rosa Cancho
ROSA CANCHO

Quizá usted no lo sepa, pero puede que tenga entre sus vecinos más distinguidos a una grajilla, una lechuza, un mochuelo europeo, quizá algún autillo o un vencejo y con suerte una familia de murciélagos. Forman parte de la fauna con que la que los vitorianos conviven desde hace décadas, quizá siglos, y a la que cada vez se le ponen las cosas más difíciles. La rehabilitación de los edificios y la manera y los materiales con los que se diseñan los nuevos están acabando con las grietas, recovecos o bajotechos en los que hacen sus nidos. El Instituto Alavés de la Naturaleza (IAN) de la mano de la Fundación Eroski se ha marcado como reto realizar una censo de esa fauna asociada a los edificios de Vitoria con la intención de poner en valor el papel «clave» que tienen en el mantenimiento de la biodiversidad urbana.

«Queremos que se consideren como un todo los valores arquitectónicos de un edificio y la biodiversidad que es capaz de contener, que junto a artesonados, esculturas, frescos o tallas se muestre que también le da valor el tener una pareja de lechuzas, murciélagos o una colonia de vencejos», explica Jordi Gómez, miembro del Instituto Alavés de la Naturaleza. El proyecto no sólo pretende sensibilizar a los ciudadanos, sino también a los profesionales de la construcción. «Cuando se rehabilita un edificio antiguo se tapan todo tipo de grietas y cuando las aves vuelven allí para hacer su nido ya no pueden. Y los bloques nuevos los hacen totalmente aislados, con materiales lisos donde les resulta imposible anidar. En otros países ya se están incluyendo estructuras con cajas incluidas adaptadas para dar cobijo a halcones o murciélagos», agrega el ornitólogo.

Los datos

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especies diferentes de murciélagos habitan en la Península. Los expertos quieren identificar a los que conviven con los vitorianos y también se fijarán en los edificios que alberguen aves como la grajilla, la lechuza, el mochuelo, el autillo, los cernícalos, los vencejos, los gorriones o el avión común.
Atractivo turístico.
En las rutas guiadas por la ciudad, los expertos proponen incluir explicaciones sobre la vida salvaje.

Para empezar, se ha creado un grupo de trabajo de especialistas en el que participan miembros de Gaden, Txepetxa, IAN, Aranzadi y Seo Birdlife, profesores de la UPV y técnicos de Medio Ambiente del Ayuntamiento y de la Diputación. Han empezado a realizar trabajos de campo y ya han tenido las primeras reuniones con aparejadores, arquitectos y constructores. Ya saben que en algunos palacios del Casco Medieval habitan grajillas, que tienen serios problemas de conservación que en Euskadi sólo se dejan ver por Vitoria. Están también las cigüeñas y los expertos creen que las dos catedrales pueden dar cobijo a murciélagos o vencejos. Además hay torres, como las de Esmaltaciones, con nidos de aviones comunes, que preparan sus nidos con barro.

Simposio en noviembre

Sabrán mucho más cuando hayan realizado su censo. Su idea es comparar la fauna existente en edificios antes y después de su rehabilitación y si se han tomado o no medidas compensatorias. Como no es posible abarcar todo, los expertos se van a concentrar en algunas aves significativas como la grajilla, la lechuza común, el mochuelo europeo, el autillo, los cernícalos, los vencejos, los gorriones y los aviones comunes, además de los murciélagos. «Conviven con el hombre, porque en las ciudades no hay caza, no hay depredadores, hay un clima estable y a cambio a nosotros nos libran de roedores, de mosquitos y nos enriquecen», defiende Gómez.

El proyecto incluye la realización de talleres donde se enseñará a los participantes a construir cajas- nido. También se hará una exposición sobre edificios singulares de Vitoria y su fauna asociada y se difundirá en las redes sociales. Además, contemplan formar en biodiversidad a los guías que cada día enseñan los encantos de la ciudad. Y el broche a todo este año será la organización de un simposio en noviembre al que invitarán a expertos de Estonia, Eslovaquia, Alemania, Bélgica o Reino Unido, donde algunos edificios ya incluyen elementos que favorecen la convivencia entre el hombre y las aves.

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