La autopista atribuye a dos accidentes y a la nieve el colapso que afectó a miles de alaveses

Una larga fila de vehículos retenidos por la nieve, el miércoles en una carretera alavesa./Igor Aizpuru
Una larga fila de vehículos retenidos por la nieve, el miércoles en una carretera alavesa. / Igor Aizpuru

Los siniestros y el estado de la calzada por la intensa nevada obligaron a cortar el tráfico y dejaron aislada a Álava

Juan Carlos Berdonces
JUAN CARLOS BERDONCES

¿Por qué quedó Álava aislada por carretera el pasado miércoles tras una nevada anunciada con una alerta naranja? ¿Hubo falta de previsión?Las instituciones alavesas insisten en defender su gestión de la incidencia, a pesar de que miles de ciudadanos se vieron afectados -centenares de ellos directamente atrapados en sus vehículos- en dos puntos que quedaron colapsados de forma simultánea, la A-1 en Salvatierra y la autopista de pago AP-68 en Llodio, donde el peaje se cerró durante horas. En el primer punto, el cierre de la vía -de gestión foral- se atribuye a la ventisca de nieve que la hizo impracticable. En el segundo, de gestión privada, a dos accidentes que, al parecer, obligaron a cerrar ambos sentidos de la calzada en el peor momento de la nevada. «He estado una hora y diez minutos en el peaje de Llodio», confesó un afectado a EL CORREO.

Incidencias como la vivida por este vecino de la capital también las sufrieron cientos de alaveses porque, por ejemplo, la conexión por línea de autobús entre Vitoria y Bilbao llegó a estar suspendida durante más de seis horas y afectó a 50 servicios. Este colapso se originó, aseguraron ayer a este periódico fuentes del grupo Abertis -gestor de la autopista AP-68-, debido a dos accidentes protagonizados por sendos camiones «hacia las siete de la mañana» en dirección hacia la capital vizcaína; uno en el punto kilométrico 1,5 y otro en el punto 12, ambos en el entorno de Bilbao -en las zonas de Buia y Arakaldo, respectivamente-.

Para esa hora «las precipitaciones en forma de nieve ya eran abundantes» y con los dos accidentes «la situación se complicó más todavía porque los camiones siniestrados ocuparon los dos carriles» hacia Bilbao. Hasta el punto de que una hora después, hacia las ocho, Abertis trasladó al departamento de Tráfico del Gobierno vasco la «necesidad» de impedir la circulación a todo tipo de vehículos en dos puntos: a la salida de Bilbao hacia Vitoria hasta el peaje de Arrigorriaga y en el otro sentido de la vía entre Llodio y la capital vizcaína.

Subir el puerto de Altube no iba a ser lo más complicado para los alaveses. Lo peor iba a llegar después. Y ocurrió, por ejemplo, en el peaje de Llodio. «Nadie nos decía nada y lo único que he podido oír, porque estaba muy cerca de la barrera, es que tenían instrucciones de la Ertzaintza de no dejar pasar», detallaba Juan Andrés, un afectado.

La circulación por la AP-68 en ese tramo era «muy complicada. Había quitanieves trabajando para intentar mantener limpia la calzada, pero también tuvieron que entrar las máquinas y grandes grúas para las labores de retirada de los camiones siniestrados», explicaron portavoces autorizados de Abertis.

Cortes «intermitentes»

A partir de las 9.30 horas la concesionaria de la autopista consideró que era el momento de abrir el tráfico a los vehículos ligeros entre Arrigorriaga y Bilbao, a pesar de que continuaban los trabajos para intentar despejar el carril derecho que seguía ocupado por los camiones. La circulación de camiones, eso sí, estuvo prohibida en los tres territorios vascos entre las ocho de la mañana y las doce del mediodía. El Gobierno vasco tomó esa decisión debido al estado de las carreteras, cubiertas de nieve, y a que el temporal que había comenzado de madrugada seguía arreciando durante esas primeras horas del día.

En lo que no existe coincidencia entre el grupo Abertis y el departamento de Seguridad del Ejecutivo de Lakua es en la consideración sobre la gravedad de los accidentes. Mientras que la empresa gestora de la autopista justifica el colapso en esas dos salidas de vía, en el resumen de incidencias más destacadas conforme a los partes de tráfico de la Ertzaintza no aparecen. Únicamente hace alusión a que «a la entrada de Bilbao por la AP-68 -desde Álava- se ha cortado de manera intermitente, en algunos tramos, para abrirse totalmente a las once de la mañana». Para entonces apenas había rastro de los camiones.

Los problemas más reseñables en territorio alavés, según el Gobierno vasco, se registraron en la A-1, entre Argomaniz y Egino, «debido a fuertes ventiscas que complicaban la circulación y dificultaban las labores de limpieza. Entre las 9.24 y las 12.41 el tráfico estuvo cortado en ambos sentidos». A partir de esa hora se permitió circular hacia Madrid y desde las dos de la tarde también se abrió el carril a Pamplona.

Los líderes forales y municipales guardan silencio

No hay comentarios sobre el colapso viario que miles de alaveses sufrieron el miércoles por parte del diputado general del territorio, el peneuvista Ramiro González. Tampoco los hay del alcalde, Gorka Urtaran, sobre el estado de la capital, Vitoria, en esa misma jornada, en la que la vida ciudadana quedó gravemente trastocada por la nevada a pesar de que estaba anunciada bajo la calificación de «alerta naranja» por parte de los servicios de emergencia de Euskadi. EL CORREO trató de recabar ayer la opinión de ambos líderes, pero fue en vano. 'No comment'. La institución foral desvió toda la responsabilidad del colapso de la autopista a Bilbao -que dejó en tierra a 50 servicios de La Unión- a la concesionaria. El Ejecutivo local solo dio explicaciones por boca de su edil de Seguridad Ciudadana, el concejal socialista Carlos Zapatero.

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