El asesino Koldo Larrañaga queda libre por padecer una dolencia cardíaca incurable

Imagen de la detención de Larrañaga, ocurrida en Madrid días después del asesinato de Begoña Rubio.

El preso condenado por dos crímenes cometidos en los 90 en Vitoria ha cumplido 18 de los 50 años de cárcel a los que fue sentenciado

D. GONZÁLEZ/ O. B. DE OTÁLORA

Koldo Larrañaga, el asesino que mató entre 1998 y 1999 en Vitoria a una abogada y a un empresario de máquinas tragaperras -y fue investigado por otros dos crímenes- ha quedado en libertad definitiva por padecer una cardiopatía incurable. Tal y como adelantó EL CORREO, el recluso había solicitado a Instituciones Penitenciarias que se le concediera el tercer grado por un problema de salud, medida de gracia que le ha sido otorgada. El ahora exrecluso se encuentra a la espera de que se le practique un trasplante de corazón.

Larrañaga fue detenido en 1999 y condenado a medio siglo de prisión en 2000 por los asesinatos de la abogada Begoña Rubio y del empresario de máquinas tragaperras Agustín Ruiz. Su salida de la cárcel supone que ha cumplido 18 años del total de la pena. Ambos crímenes y otras dos muertes que siguen sin esclarecer -la de la profesora de inglés Esther Areitio y la del cordelero Acacio Presa- conmocionaron la capital alavesa a finales de los 90. Todos ellos se cometieron en apenas dos años y sin móviles aparentes, lo que llevó a pensar que se trataba de la actuación de un asesino en serie. Una de las características de todos ellos era la violencia desmedida -la letrada recibió una veintena de puñaladas- y la ausencia de robos significativos. En el asesinato de Begoña Rubio, en este sentido, el autor tan sólo se llevó 4.500 pesetas, lo que ahora serían 27 euros.

En mayo de 1999 Larrañaga fue detenido en Madrid por una unidad de la Ertzaintza que se desplazó hasta la capital de España en una comisión judicial tras haber detectado indicios que vinculaban al sospechoso con los crímenes. En su piso se localizaron ropas con restos de sangre pero también se descubrió que tenía una herida en un dedo. Esa lesión se correspondía con un corte que aparecía en un guante utilizado por el asesino de Rubio y que había sido localizado en la escena del crimen. En su declaración ante la Policía vasca, Larrañaga reconoció haber apuñalado hasta la muerte a la letrada y al empresario Agustín Ruiz. En este último caso, el arrestado afirmó que había acabado con su vida a causa de una cantidad de dinero que adeudaba a la víctima.

CRONOLOGÍA

13 de agosto de 1998.
Asesinato del empresario Agustín Ruiz en Vitoria.
24 de mayo de 1999.
Begoña Rubio, una joven abogada, es asesinada en su despacho.
29 de mayo de 1999.
El guipuzcoano Koldo Larrañaga es detenido en Madrid. La Ertzaintza le atribuyó cuatro asesinatos. Fue condenado por dos: el de Begoña Rubio (30 años de prisión) y Agustín Ruiz (20 años).

Larrañaga rechazó cualquier conexión con las otras dos muertes que quedaban por resolver. En aquellas fechas, tanto la Fiscalía como los máximos responsables de la Ertzaintza afirmaron en público que existían «fundadas sospechas» del vínculo del arrestado con ambos asesinatos pero esta hipótesis jamás se consiguió convertir en una acusación ante los juzgados.

El perfil de Larrañaga en el momento de su arresto era el de una persona con problemas económicos al que diversos negocios hosteleros que había intentado poner en marcha acabaron por arruinar. Nacido en Azpeitia en 1961, había llegado a Vitoria para trabajar como profesor de euskera y se instaló en la capital alavesa. El peritaje forense comprobó que su coeficiente intelectual era de 138, algo superior a la media, y descartó que padeciese ningún tipo de trastorno mental.

Buen comportamiento

Koldo Larrañaga ingresó en la prisión de Nanclares, donde se caracterizó por su buen comportamiento. Su evolución permitió concederle varios permisos a lo largo de este año. En primavera sufrió un infarto mientras se encontraba en la cárcel por lo que se le incluyó en la lista de personas que está pendiente de un trasplante de corazón. De forma paralela comenzó a tramitar la puesta en libertad en aplicación del artículo que establece la excarcelación de enfermos incurables «por razones humanitarias y de dignidad personal».

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