«Somos artistas, pero también empresarias»

La banda madrileña, en una imagen promocional, con Perrote en el centro./E. C.
La banda madrileña, en una imagen promocional, con Perrote en el centro. / E. C.
Ana Perrote - Guitarra y vocalista de Hinds

El grupo madrileño, quizás el fenómeno más fulgurante de la escena alternativa patria, oficia este miércoles un bolo en el Pabellón Universitario

Jorge Barbó
JORGE BARBÓ

Ha trascendido Operación Triunfo (Rosa de España edition) como un fenómeno musical sin precedentes, con unos tipos convertidos de la noche a la mañana en estrellas del pop patrio. Extrapolado a la escena alternativa, el de las Hinds (Ciervas) es un caso de éxito fulgurante que deja a OT a la altura del betún. La banda de veinteañeras –que este miércoles oficiará un bolo en el Pabellón Universitario (19.00 horas, gratis)– empezó en la habitación de dos amigas. «Carlotta (Cosials) y yo grabamos una demo para un concurso, la presentamos y, antes de ganar, vino la locura», cuenta la guitarra y vocalista, Ana Perrote. El resumen esquemático de la lideresa venada se olvida de que antes de haber iniciado su primera gira, en 2015, la NME (New Musical Express, la biblia planetaria del mundillo musical) ya les estaba pidiendo declaraciones para una reseña. Boom.

– Debieron pensar que les estaban vacilando.

– Literalmente. Comprobamos el nombre y apellido del periodista que nos estaba escribiendo porque pensábamos que algo así no podía estar pasando. Pero sí, estaba pasando.

– Y luego la Pitchfork (otra publicación referencial), les invita la BBC para tocar... ¿Cómo se digiere un éxito tan de golpe?

– Esos primeros meses eran de exaltación constante. Cada mañana nos levantábamos con una noticia loquísima. Sólo habíamos dado diez conciertos como grupo y querían que fuéramos teloneras de los Libertines (la banda de Pete Doherty) en París y Bruselas. Intentábamos entender todo eso que nos estaba pasando pero no éramos capaces. ¡Pero si una discográfica nos ofreció grabar un single y ni siquiera sabíamos qué era!

– Y van y les proponen actuar en Coachella y en Glastonbury.

– Entonces, te mueres. Tal cual.

– Mientras todo eso estaba pasando, en España su radio de influencia se limitaba a la escena del moderneo capitalino.

– Sí. Lo nuestro aquí ha sido un efecto rebote. Es verdad que no se nos ha conocido hasta que ya estábamos haciendo giras internacionales.

– ¿En alguna ocasión han tenido la sensación de ser consideradas un ‘bluf’, puro ‘hype’?

– Desde fuera, la gente puede pensar que lo nuestro es algo que alguien ha hinchado de forma artificial. Pero nosotras sabemos que no ha sido así. Todo lo que ha sucedido ha sido después de mucho, mucho curro.

– Tuvieron que aprender a negociar con la industria sobre la marcha.

– Jugábamos con una ventaja enorme: los sellos nos querían. Normalmente sólo puedes hacer una gira internacional con el apoyo de una discográfica y, en nuestro caso, fue al revés. Aguantamos mucho siendo vírgenes, sin casarnos con nadie y creo que hicimos bien porque en este mundo, si te ofrecen un contrato cuando eres joven y firmas para diez años, la has cagado.

– ¿Se han sentido tratadas como meras niñas monas en los despachos?

– Esa actitud jamás nos la hemos encontrado en ningún sello, ni en ninguna agencia. Sólo nos ha tratado así la prensa española.

– (...)

– Sí. Y lo siguen haciendo. Aquí se nos ve como cuatro niñas, pero fuera se nos reconoce como cuatro tías capaces de hacer todo sin la ayuda de nadie, de diseñar, de dirigir y montar nuestro videoclip. Somos músicas y artistas pero también somos empresarias y es algo que hemos tenido claro desde el primer momento.

«Somos punk»

– ¿Se sienten cómodas en el traje de garageras poperas?

– En general, nos sentimos cómodas con las etiquetas. Aunque yo quizás no esté de acuerdo con esa en concreto. Ahora, más que garage, somos punk.

– ¡Qué pensarán los punkarras de pura cepa de eso!

– Pero vamos a ver, ¿qué es ser punk? Es hacer lo que te da la gana. Si quieres cantar mal y pegar el grito de tu vida en un concierto para que la gente se quede sorda, lo haces. Punk es hacer tu segundo disco, traer a un productor de Los Ángeles y que flipe cuando, por decisión propia, le decimos que no queremos auto-tune (un sistema que se suele usar para disimular errores durante el proceso de grabación) porque queremos hacer la sesión en directo.

– ¿Les siguen afectando las críticas vía redes sociales?

– Obviamente. Nosotras es que somos muy sensibles... Bueno, quizás más que sensibles, somos emotivas. Y creo que es bueno porque este es nuestro bebé, nuestro proyecto, en el que invertimos el 90% de nuestro tiempo.

– Aquí, en Vitoria, tocan por la patilla, en el Pabellón Universitario. ¿No es un bajón después de haber oficiado en salas y festis de todo el mundo?

– ¡Qué va! Va a molar. Me apetece un montón. Esos son los mejores bolos: son diversión, sudor y salvajada garantizada. Preferimos cuantos más pogos mejor, cuantos más gritos, mejor.

– Entre ustedes tienen un grupo de WhatsApp con un nombre un poco...

– Ja, ja, ja... Sí, ‘Misión ser la polla’.

– ¿Y ya lo son?

– Sí. Nos lo pusimos antes de una gira por Estados Unidos, justo en medio de la grabación del segundo disco. Volvimos en plan ‘vamos a morir, pero vamos a ser la polla, el mejor grupo del mundo en todos los sentidos’. Y creo que lo hemos conseguido.

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