Un letrado de 39 años se convierte en el nuevo decano de los abogados alaveses

Echevarrieta, el segundo por la izquierda, con corbata roja, posa con otros abogados y el Fiscal Jefe de Álava en la Escuela de Práctica Jurídica./Igor Aizpuru
Echevarrieta, el segundo por la izquierda, con corbata roja, posa con otros abogados y el Fiscal Jefe de Álava en la Escuela de Práctica Jurídica. / Igor Aizpuru

Antón Echevarrieta, integrante de la última junta directiva, es elegido por la vía rápida al no presentarse más candidaturas

David González
DAVID GONZÁLEZ

A las cinco de la tarde de ayer, la junta electoral liquidó una de las renovaciones más plácidas que se recuerdan en el influyente Colegio de Abogados de Álava. Lo tuvieron muy sencillo sus tres miembros. Sólo se presentó una candidatura, liderada por buena parte de la junta cesante. Al frente, Antón Echevarrieta, un joven letrado que en julio cumplirá cuarenta años. Desde ayer es el nuevo decano de este colectivo, aunque su toma de posesión se demorará hasta el lunes 19.

«Respetado» y «apreciado por su buen talante» en el Palacio de Justicia, Echevarrieta se mostró algo «abrumado» ante la notoriedad del puesto y por la celeridad del cambio de poderes. Ante la ausencia de más pretendientes, las elecciones se suspendieron y en apenas dos semanas será nombrado de manera oficial. Antes, este letrado de 39 años adelantó para EL CORREO las líneas maestras de su inminente mandato, que se alargará -como mínimo- hasta 2022.

«Está claro que seremos una junta continuista porque queremos proseguir con lo hecho en los últimos tiempos», manifestó en referencia a los ocho años de mandato de Javier García Pascual, en los que enderezaron la delicada situación económica de este organismo, que reúne a casi un millar de profesionales. El clímax quizá fuera la organización del congreso nacional en la primavera de 2015, que encima llenó los hoteles y alegró la hostelería local.

«Se ha ido en buena dirección, intentaremos seguir ese camino con el margen de mejora que podamos hacer», abundó antes de piropear a su antecesor, García Pascual, decano desde 2010 hasta ayer. «Nos lo ha puesto imposible, he tenido mala suerte porque ha sido uno de los mejores de nuestra historia».

«Vamos a continuar la consolidación del colegio, implementaremos el programa de formación y fomentaremos las relaciones con otras instituciones como la administración de Justicia», enumeró este experto en derecho penal y civil, casado y padre de un niño. Su mayor caballo de batalla, por contra, será «el turno de oficio, son necesarias remuneraciones dignas en atención a la calidad del servicio que se presta, que es notable y garantiza derechos fundamentales los 365 días del año».

Poco amigo de la notoriedad

Muchos de los miembros de su plancha ya integraron el anterior equipo directivo. Él, por ejemplo. «Hay abogados de mucho prestigio, de diferentes ámbitos y despachos, tienen presencia en el juzgado y están a pie de calle», valoró el nuevo decano. Medios jurídicos consultados la tildan de «equilibrada» y «representantiva del colectivo».

Echevarrieta posee un despacho en el centro de Vitoria en asociación con Juanjo Lozano. Quienes le conocen bien hablan de «un profesional cercano y siempre abierto al diálogo». Lo que peor llevará, avisa el aludido, será el carácter público del cargo. «¡Uf!, es que no me gusta mucho lo de los actos públicos», compartió sincero.

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