3 años de cárcel por el macrocultivo de marihuana «más sofisticado» de Vitoria

Los agentes de Policía local salen de la nave con las plantas. /Rafa Gutiérrez
Los agentes de Policía local salen de la nave con las plantas. / Rafa Gutiérrez

La plantación, de 442 plantas, crecía a un ritmo «jamás visto» gracias a un enorme sarcófago de pladur oculto dentro un pabellón de Oreitiasolo

DAVID GONZÁLEZ

Lo que descubrieron los policías locales al traspasar la puerta de la nave industrial les dejó boquiabiertos. En el interior del local, a nombre de una empresa menor y ubicado en Oreitiasolo, se levantaba un enorme sarcófago de 15 metros de largo, por 6 de ancho y 3 de alto. Y dentro medraba el macrocultivo de marihuana «más sofisticado» visto hasta entonces en Vitoria.

Aquel operativo, liderado en agosto de 2016 por la unidad de Investigación de la Guardia urbana, sacó a la luz un invernadero de 442 plantas. Capaz de producir una cosecha «cada quince días». Unos calendarios marcaban el ritmo de producción. Como si de una factoría se tratara. Las macetas seguían cuatro fases diferentes de crecimiento para mantener semejante ritmo de fabricación.

El gasto en la instalación también era de aúpa. «Como mínimo, 20.000 euros», cifraron tras el descubrimiento fuentes policiales consultadas por EL CORREO. 32 luminarias encendidas 24 horas al día, ocho potentes ventiladores, una treintena de transformadores, diecinueve secadores-tendederos, una máquina de despalillar marihuana... Lo nunca visto por el término municipal. «Era una auténtica fábrica», rememoran agentes consultados. Semejante despliegue, aparte de diseñarse para producir sin parar, también escondía un componente de picaresca. Estaban enganchados ilegalmente a la red eléctrica.

76.799 euros de multa

En el dispositivo, que movilizó a una veintena de agentes de paisano y patrulleros uniformados, hubo un detenido. Un hombre de origen nacional y de 35 años. Era el ‘jardinero’. Hace unos días compareció ante el Juzgado de lo Penal número 1 de Vitoria para responder por estos hechos.

Este periódico ha tenido acceso a la sentencia, de conformidad. Es decir, el procesado aceptó su autoría a cambio de una rebaja del castigo. Salió de la sala con una condena de tres años y un día, que implicará su ingreso en prisión. Le cayó también una multa de 76.799 euros, el equivalente al valor estimado en el mercado de las 442 plantas. En caso de impago, su pena se incrementaría en seis meses de cárcel o, en su defecto, el mismo periodo pero en trabajos en favor de la comunidad.

Asimismo, el ya condenado, con una hoja delictiva impoluta hasta su arresto, ha tenido que indemnizar a la compañía eléctrica con 9.457 euros por los más de 100.000 kilovatios consumidos durante los casi veinte meses de funcionamiento de la macroplantación. Este pago se produjo antes del juicio como muestra de buena voluntad.

El sarcófago de pladur tenía una razón de ser muy sencilla. Al enclavarse en una zona rodeada de negocios legales, se construyó para evitar olores delatores. En el techo colocaron una larguísima chimenea para facilitar una ventilación discreta. Fue la primera vez que en Vitoria se destapó un sistema tan sofisticado.

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