Álava, en pie contra las agresiones

Instituciones, colectivos y ciudadanos alaveses rechazamos los ataques machistas los 365 días del año y exigimos unas fiestas de La Blanca seguras para todos

La bombera Victoria Uriarte, Fátima Sabri, Izaskun Landaida, el abogado José Miguel Fernández ‘Fote’, Gema Guillerna, el Celedón Gorka Ortiz de Urbina, la feminista Yolanda Barrios, Endika Sáez de Adana, Claudia Martínez y Floren Ponce muestran su apoyo y solidaridad con las víctimas en el parque de la Florida.
La bombera Victoria Uriarte, Fátima Sabri, Izaskun Landaida, el abogado José Miguel Fernández ‘Fote’, Gema Guillerna, el Celedón Gorka Ortiz de Urbina, la feminista Yolanda Barrios, Endika Sáez de Adana, Claudia Martínez y Floren Ponce muestran su apoyo y solidaridad con las víctimas en el parque de la Florida. / Igor Aizpuru y Jesús Andrade
Judith Romero
JUDITH ROMERO

Las fiestas populares son el momento de pasarlo bien, unir a la ciudad y dejar a un lado las preocupaciones y las rencillas del resto del año. Sin embargo, en los últimos tiempos un eco retumba cada vez con más fuerza durante estas celebraciones. Las aglomeraciones, la algarabía y los conciertos de asistencia masiva comparten espacio con abusos sexuales, denuncias, juicios y protocolos preventivos. La escalada de delitos contra la libertad sexual registrada en Euskadi durante el primer semestre de 2017 -con casi medio centenar más de casos que en el mismo periodo del año anterior- y la violación acontecida el pasado domingo junto a la estación de autobuses de Vitoria han vuelto a poner alerta a la sociedad alavesa de cara a las fiestas de La Blanca.

Visibilidad

A falta de cinco días para que Celedón recorra la plaza de la Virgen Blanca con su paraguas, EL CORREO ha recogido la opinión de personas de todos los colectivos de la ciudad y su mensaje, al que se suma este periódico, es unísono. ‘No es no’, en cualquier lugar y en cualquier circunstancia, y todas las personas merecen el mismo respeto con independencia de su género, origen, edad, religión u orientación sexual. Las instituciones y colectivos sociales cada vez se implican de manera más estrecha con la prevención de la lacra de la violencia machista y sus campañas cobran una mayor presencia en las calles, pero su objetivo final es lograr que el balance anual de agresiones sea cero y poder desaparecer.

Respuesta inmediata

En respuesta a la demanda popular, el Ayuntamiento de Vitoria ha actualizado su protocolo de respuesta 2017 con el compromiso de hacerlo extensivo a todos los días del año. Al otro lado del teléfono 945 13 44 44, correspondiente a las urgencias municipales, una psicóloga y una trabajadora social asistirán a las víctimas a partir del 4 de agosto. La Policía Local atenderá las posibles denuncias en el 092 y ambos canales de comunicación permanecerán abiertos durante el resto del año. A pie de calle, un puesto informativo atendido por dos especialistas en prevención de agresiones volverá a instalarse en la plaza de los Celedones de Oro. Cómics, guías, chapas y pañuelos con mensajes de rechazo se colarán en todos los rincones de La Blanca con la esperanza de que se desarrolle de forma segura para todos.

Izaskun Landaida | Directora de Emakunde «No debemos trasladar a las chicas un mensaje de miedo»

Izaskun Landaida, directora de Emakunde, reconoce que los datos aún evidencian la existencia de un problema, pero también percibe una mayor concienciación por parte de la sociedad. «Las agresiones y otras vulneraciones de los derechos de la mujer eran parte del ámbito privado hasta hace quince o veinte años, pero hoy se sienten como un ataque a toda la ciudadanía», subraya sin dejar de hacer un llamamiento a «seguir trabajando» para desterrar el machismo que ocultan las agresiones sexuales. «No podemos bajar la guardia, pero en ningún caso trasladaría a las mujeres un mensaje que contribuya al miedo», sostiene la exalcaldesa de Ugao-Miraballes.

Tras cuatro años al frente del Instituto Vasco de la Mujer, Landaida considera que, además de acciones a corto plazo para apoyar a las víctimas, se necesitan programas de prevención y sensibilización para lograr un cambio de valores. «Los chicos deben cuestionarse el modelo de masculinidad imperante».

Yolanda Barrios | Foro Feminista María Maeztu «El problema se visibiliza más en fiestas, pero es estructural»

Como profesora de filosofía en el instituto Miguel de Unamuno de Vitoria y miembro del Foro Feminista María de Maeztu, Yolanda Barrios es consciente de que las agresiones físicas y verbales afectan a todo tipo de mujeres, con independencia de su edad y del momento del año. «Vas al cine, te meten mano, te quejas y te lo cuestionan. Entonces, ¿Qué te queda?», protesta. Es por ello que, aunque aprueba que se promuevan acciones contra la violencia en fiestas y con las que apoyar a las víctimas, recuerda que «la violencia tiene un origen estructural» y debe combatirse los 365 días del año.

Este mes ha participado en su primer taller de autodefensa feminista para compartir lo aprendido con sus alumnas. «Estas iniciativas deberían ser gratuitas más allá de las fiestas», indica en referencia a la «cuota femenina» que las mujeres pagan por el mero hecho de serlo. «Tener cuidado, vigilar por dónde vas, procurar no vestir de forma provocativa... es un estrés al que no está sometido el hombre».

Abel Serrano | Federación de Blusas «Todavía hay que recordar dónde están los límites»

Abel Serrano, vicepresidente de la recién estrenada Federación de blusas y neskas, que agrupa a siete cuadrillas festivas, recuerda que, no hace tanto, las neskas no eran más que las novias de los blusas. «Actuaban como acompañantes, pero no comenzaron a tener capacidad decisiva hasta los años noventa», recuerda. Ahora, Serrano cuenta los miembros de su cuadrilla con orgullo. «Los Biznietos de Celedón ya somos 100 neskas y 150 blusas: nos vamos acercando al 50-50%», celebra.

Aunque la Federación mantiene su postura de no renunciar a los paseíllos, sus miembros se han adherido al protocolo del Ayuntamiento. «Las agresiones son un tema recurrente en nuestras reuniones y, aunque parece que es algo que ya debería estar claro, recordamos dónde están los límites a cada nuevo blusa», señala seguro de que, si un miembro de la Federación es testigo de una agresión, hará lo posible por impedirla. «Debemos respeto al emblema que vestimos y al conjunto de la ciudad».

Maider Unda | Exluchadora y ganadera «El agresor es cobarde y espera a la que se queda sola»

La exluchadora Maider Unda aprecia una característica común en los agresores. «Hay un componente de cobardía, no se meten con la que va en grupo, sino que esperan a la que se queda sola. La noche y el alcohol sacan a relucir lo miserable que puede llegar a ser el ser humano», sentencia la ganadera afincada en Aramaio. La deportista sostiene que, aunque hay quien cree que la igualdad ya está conseguida, el machismo aún pervive en las calles y en los campeonatos.

«Nosotras tenemos más cosas que demostrar: hasta que gané la medalla hubo quienes cuestionaron mis habilidades y me decían que lo tenía más fácil por ser una chica», recuerda. Ni siquiera el galardón olímpico le permite disfrutar de una noche tranquila con sus amigos. «Cada vez me resulta más difícil acercarme a La Blanca y salir de noche porque hay quien se envalentona y se cree con el derecho a echarme un pulso. Es una falta de respeto, y me pregunto si se lo harían a un hombre con la misma insistencia», explica.

Fátima Sabri | Jóvenes musulmanas «Te dicen obscenidades vistas la ropa que vistas»

A Fátima Sabri, vitoriana de 21 años, le gustaría que el respeto y la tolerancia imperasen en todas las calles de la ciudad. Aunque no es aficionada a las grandes concentraciones o a los locales nocturnos, ha podido comprobar que el acoso callejero está a la orden del día. «El problema es que los chicos están acostumbrados a ignorarnos aunque les digamos que no porque piensan que no les vamos a denunciar», explica quien ha sufrido la discriminación en sus carnes por decidirse a vestir el velo en bachillerato.

Los comentarios negativos no le han quitado las ganas de trabajar junto a otras chicas de la capital alavesa para constituir AMJUV, la Asociación de Jóvenes Musulmanes de Euskadi. «El tema de la ropa es una excusa porque aunque vayamos tapadas nos silban y nos gritan todo tipo de obscenidades», lamenta. Tampoco aprecia el trato que recibe el colectivo LGTBI. «En su caso ni siquiera se trata de un intento de entablar una relación, lo único que reciben es puro odio».

José Miguel Fernández | Clara Campoamor «Las agresiones sexuales son sólo la punta del iceberg»

José Miguel Fernández ‘Fote’, abogado de la Asociación Clara Campoamor, atribuye el acoso y los abusos sexuales a una falta generalizada de valores en materia de derechos humanos. «Las agresiones son sólo la punta del iceberg: ellas afrontan la desigualdad en sus sueldos, los comités de empresa, las bajas de maternidad... la pobreza tiene rostro de mujer», denuncia. Las leyes, los juzgados, los fiscales y el Código Penal le parecen quirófanos que tratan pero no atajan del todo la enfermedad.

«El problema radica en la educación y, aunque desde Clara Campoamor visitamos centros educativos para formar a los jóvenes en igualdad y se supone que conocen la teoría, lo que vemos hace que se nos caiga el alma al suelo», reconoce. Una asignatura sobre Igualdad y Derechos Humanos en los colegios, iniciativas como la implantación de baños mixtos o que protestar contra las agresiones se extienda durante todo el año son algunos de los cambios que a Fernández le gustaría ver en la sociedad.

Claudia Martínez | Comisión Antisida Sidálava «En otros países la gente sigue callada por el qué dirán»

Claudia Martínez, trabajadora social del programa Nahikari de la Comisión Ciudadana Antisida Sidálava, dejó su El Salvador natal hace quince años para trasladarse a la capital alavesa. «En algunos países las víctimas aún optan por callarse por el miedo al qué dirán, pero aquí la sociedad muestra un auténtico apoyo a las víctimas», destaca. Martínez admite que, aunque en ocasiones se ha sentido insegura, vivir en Vitoria le permite hacer cosas a las que no se atrevería en El Salvador. «Por ejemplo, puedo volver a casa sola andando o en bicicleta».

No obstante, las prostitutas a las que atiende en Nahikari le transmiten la inseguridad que se vive en las calles. «¿Piropos? Les dicen de todo y lo que menos es ‘guapa’. Que se prostituyan nunca puede servir como una excusa, son personas y merecen respeto», exige al tiempo que extiende una invitación. «Cualquier persona que se sienta agredida tiene un lugar en el que encontrar apoyo en nuestro local de calle Zapatería».

Gorka Ortiz de Urbina | Celedón «Las fiestas hay que vivirlas desde el respeto y la igualdad»

Gorka Ortiz de Urbina, el Celedón humano, lo tiene muy claro. «Es como si te prometo que te voy a dejar la moto durante todo el día y luego te digo que no. Te aguantas, no me la robas, no me violentas, es tan sencillo como eso», resume. Aunque encarna a un personaje de lo más tradicional, celebra que las fiestas de la capital alavesa cada vez tengan una imagen más acorde a los tiempos. Jatorrak, la última cuadrilla compuesta exclusivamente por hombres, incorporó a dos neskas a sus filas en el último día del Blusa.

«Las cuadrillas deben ser un reflejo de la sociedad vitoriana, y la costumbre de no admitir mujeres era un atraso», defiende. Dice la leyenda que tocar a Celedón puede ayudar a encontrar amor, suerte y salud durante las fiestas pero, además de igualdad, el hombre del paraguas pide respeto. «Entiendo que la situación es emocionante porque yo también he estado al otro lado de la plaza», admite. No obstante, su mayor deseo es que «podamos celebrar que no ha ocurrido nada en la valoración de fiestas».

Endika Sáez de Adana | Comisión de Blusas «Ojalá no tengamos que aplicar nunca nuestro protocolo»

En sus primeras fiestas de La Blanca como presidente de la Comisión de blusas y neskas, Endika Sáez de Adana destaca que, a pesar de los esfuerzos, las mujeres «continúan siendo muy infravaloradas». «Debemos hacer ver a la sociedad que el machismo es un problema real, que mata y que con él no valen medias tintas», afirma el miembro de Txirrita. Siguiendo el ejemplo de ciudades como Bilbao o Pamplona, la Comisión ha creado su propio protocolo de respuesta ante las agresiones sexistas en La Blanca.

«Es una oportunidad para educar y concienciar a las cerca de 4.000 personas que conforman nuestro colectivo, pero nuestro mayor deseo es no tener que volver a aplicar nada de lo que hemos escrito», indica en referencia a las concentraciones del pasado Día del Blusa, en las que se rechazó la agresión del 23 de julio. Mientras tanto, las cuadrillas continúan su camino hacia la igualdad. «Hemos detectado que las neskas ya componen cerca del 40% del total de la Comisión», celebra Sáez de Adana.

Gema Guillerna | Directora de hotel «Que no nos toquen, pero que si lo hacen, nos defiendan»

na vez subrayada su plena repulsa por lo que supone de agresión a las mujeres, Gema Guillerna, directora del hotel NH Canciller Ayala, pone el foco en el efecto que las agresiones pueden producir en la reputación de una ciudad. «Los turistas adoran La Blanca y lo que ocurre en Sanfermines le está haciendo un flaco favor a Pamplona, no podemos permitir que esto nos ocurra a nosotros», anima. Pero lo más importante, remarca, son las consecuencias en el bienestar de sus compañeras más jóvenes.

«No puede ser que tengan miedo de ir a tal o cual fiesta porque no saben si van a poder volver seguras a casa», lamenta. Madre de un chico de 15 años, está convencida de que el respeto se aprende en el entorno más cercano, entre la familia y los amigos. «Hace falta que alguien te pare los pies a tiempo y te deje claro que hay ciertas cosas que no se hacen, incluso en la edad adulta», aboga la gerente, convencida de que la implicación del entorno es fundamental. «No sólo quiero que no me toquen, quiero que si lo hacen me defiendan».

Floren Ponce | Hostelero «Deberíamos prestarnos más atención los unos a los otros»

Tras pasar 22 años detrás de la barra del HF y en la noche vitoriana, Floren Ponce ha comprobado que con la fiesta y la algarabía las situaciones de acoso se disparan. «Ni siquiera hace falta que sea La Blanca, hay quien pierde el control con la llegada del fin de semana», lamenta. Aunque el HF abre hasta altas horas de la madrugada, Ponce considera que las agresiones se concentran en la calle. «Cada vez nos prestamos menos atención los unos a los otros, deberíamos dejar el móvil y estar más pendientes de lo que ocurre a nuestro alrededor», reclama.

Y aunque pone la música que le piden sus clientes, no aprueba los mensajes machistas del ‘reggaeton’. «Aún así, no son excusa para nada», sostiene. Su mujer y su cuñada le acompañan al frente del local situado junto al Parlamento. «Aunque a veces alguno se cree con derecho a decir cosas porque ha pedido una copa, las peores cosas suceden en lugares como el parque de la Florida, uno de los nueve puntos inseguros de la ciudad».

Victoria Uriarte | Subinspectora de Bomberos «Las víctimas necesitan apoyo para atreverse a denunciar»

Victoria Uriarte, subinspectora del Servicio de Extinción y Prevención de Incendios y Salvamento (SPEIS) de la capital alavesa, aboga por hacer sentir seguras a las víctimas en todo momento para que el miedo no les impida denunciar. «Hay que tener especial cuidado con los menores de edad porque pueden sentir vergüenza o no terminar de comprender lo que les ha ocurrido. Tienen que ser capaces de contárselo a sus padres», anima.

La vitoriana, mujer y por tanto en minoría en el parque de Aguirrelanda junto a dos administrativas, dos subinspectoras y otras tres bomberas, no ve una relación entre las capacidades físicas de los protagonistas y las víctimas de estos incidentes. «Parece que dan por hecho que nos vamos a venir abajo psicológicamente o que somos más vulnerables cuando lo que ocurre es que tenemos un carácter amable», reflexiona. A pesar de ello, Uriarte aguarda La Blanca con esperanza. «Siempre he vivido las fiestas de Vitoria de manera muy sana y así es como deberían seguir siendo», desea.

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