2017, un año «muy cálido» y «seco» en Álava

Un hombre camina por la orilla del embalse en Landa, durante la sequía de otoño./Jesús Andrade
Un hombre camina por la orilla del embalse en Landa, durante la sequía de otoño. / Jesús Andrade

Con una temperatura media de 12,5 grados, el año pasado es el sexto más cálido desde 1975, cuando empezaron a registrarse las temperaturas en Foronda

Rosa Cancho
ROSA CANCHO

El pasado 21 de agosto, los vitorianos soportaron como pudieron una temperatura máxima de 35,8 grados, en un mes en el que apenas llovió. Si alguien pensaba que había empezado el fin del mundo, que se tranquilice. El año 2017 ha sido «muy cálido» para lo que es costumbre. Pero desde que se recogen los datos de temperatura y precipitaciones primero en el aeródromo de Salburua, después en Antezana de Foronda y ahora en el aeropuerto, ha habido ejercicios más achicharrantes, según detalla la delegada de la agencia de meteorología Aemet en el País Vasco, Margarita Martín.

La temperatura media del pasado año fue de 12,5 grados, uno por encima de la media estadística. Desde 1975, año en que se trasladó la estación meteorológica a Foronda, ha habido otros cinco más cálidos en Vitoria: 1997, 2003, 2006, 2011 y 2014. Pero el que está en los anales de la meteorología es 1947. Martín calcula que se superaron los 13 grados de media.

Se han recogido 642,2 litros de agua por metro cuadrado, cuando la media de un año normal es de 797 litros

Hay, eso sí, un mes que destaca en la última serie anual: mayo. Fue «extremadamente cálido» al superar en tres grados la media. La temperatura media fue ese mes de 15,9 grados, poco habitual para la primavera vitoriana. Por contra, hubo cuatro días en los que se congelaron campos. Las heladas de los tres últimos días de abril y el 1 de mayo hicieron estragos y afectaron a los viñedos y a los árboles frutales. Se concatenaron cuatro días de amaneceres a menos de tres grados bajo cero. La temperatura mínima más baja sin embargo se vivió la madrugada del 7 de enero, con -8,5 grados.

Para Margarita Martín, «si hay que destacar algo del año meteorológico en Foronda es la escasez de precipitaciones». En contra de los territorios vecinos, que vivieron un año húmedo, Vitoria, más acorde con la vertiente mediterránea, que con la cornisa cantábrica sufrió un año seco. El pluviómetro de Foronda anotó 642,2 litros por metro cuadrado, cuando la media es de 155 litros más, o sea, 797.

Del mercurio al platino

‘Sólo’ hubo precipitaciones durante 133 días. El mes más seco fue abril con sólo 15,4 litros. «Es el cuarto abril más seco en Vitoria desde 1945», indica la meteoróloga. Eso sí, diciembre se despidió muy húmedo y enero de 2018 le ha cogido el testigo.

La sequía tiene también su parte amable. A cambio, las pieles de los vitorianos han podido disfrutar de más horas de sol. En total, durante todo 2017 el astro rey se ha dejado ver sin tapujos y con todo su espledor por estos lares durante 1.825 horas, lo que supone 150 horas más de lo habitual. En días sin sus noches, como unos 12 más. En abril casi todos los día lució el sol.

Los vitorianos este año han disfrutado de 1.875 horas de sol, unas 150 más de lo normal. Abril fue el mes más luminoso

Los datos estadísticos dejan otras informaciones. Por ejemplo, que los meses de agosto, septiembre y octubre fueron los más secos o que hubo más días de niebla de los normal, en total, 74. La escarcha cubrió calles y jardines durante 45 días.

Margarita Martín comenta la dificultad de comparar los datos de la estación del viejo aeródromo de Salburua con los de Foronda. En la primera de las zonas, explica, el viento dominante es de nordeste y eso hace que sea más fría que Foronda. Martín ha calculado que puede haber una diferencia de hasta un 10% entre las temperaturas registradas en una y otra área. Además, señala, también ha cambiado el material de las mediciones. Por ejemplo, detalla que ya no se usan termómetros de mercurio para medir las temperaturas, ahora se hace con unos que llevan aleaciones de platino.

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