Los adolescentes alaveses prueban el alcohol a los 12 años y medio

Un grupo de jóvenes haciendo botellón./BORJA AGUDO
Un grupo de jóvenes haciendo botellón. / BORJA AGUDO

El estudio elaborado en el territorio concluye que el 72% de los alumnos de Secundaria nunca se ha emborrachado y señala que divertirse es su razón principal para beber

MARÍA REGO

No resulta sencillo determinar en qué momento se deja atrás la niñez para entrar en la adolescencia pero, en esa complicada frontera vital, los chavales tienen su primera toma de contacto con el alcohol en Álava. En concreto, a los 12 años y 5 meses. Se trata de la edad media a la que se inician en su consumo -antes que el tabaco, una tendencia que se ha invertido- y, aunque siempre existen excepciones, en torno al 80%-90% de los menores se han tomado un kalimotxo, una cerveza o una copa cuando han alcanzado los 15 años. Las reveladoras cifras se desprenden de un estudio elaborado en la zona rural del territorio entre alumnos de Secundaria (2.023 estudiantes de 14 centros) que pretende servir de «reflexión» a la hora de diseñar medidas de prevención.

El 62% de los chavales de 11 a 17 años encuestados por Sasoia, empresa dedicada a la educación para la salud, en colaboración con el Instituto Foral de Bienestar Social (IFBS) -su equipo de prevención comunitaria está a punto de cumplir tres décadas de trabajo-, reconocen haber tomado alcohol alguna vez en su vida. Ellos, los chicos, comienzan antes pero cuando superan los 13 años son más las chicas que lo han probado. La gran mayoría, con independencia del género, beben por primera vez con su cuadrilla (seis de cada diez) aunque un importante número accede a la bebida a través de la familia (el 18,9% con los padres y el 2,7% con los hermanos). «Es una auténtica barbaridad», advierte Vicente Fernández, experto de la firma responsable de la investigación, sobre el papel de los familiares en este consumo inicial.

«Normalización»

Los adolescentes no se muestran ajenos a «la normalización» del alcohol en la sociedad, por ejemplo, «cuando desde casa se preparan las botellas para controlar lo que consumen». De hecho, el ambiente que existe en el hogar influye en la relación de los chavales con la bebida y si se sienten a gusto en su entorno familiar o ven que sus progenitores no beben o lo hacen con moderación, ellos presentan también menores consumos. El estudio, que ha implicado a profesionales de los ayuntamientos de Llodio y Amurrio, apunta otro detalle a analizar: la «tolerancia» del alcohol. El 72% de los encuestados no ha llegado nunca a emborracharse aunque el 32% se ha dado alguna vez «un atracón», es decir, ha tomado cinco o más bebidas en poco tiempo.

Los adolescentes buscan, sobre todo, un buen rato o divertirse con la bebida así como seguir a sus amistades aunque, como tercer motivo, confiesan que el alcohol les sirve para olvidarse de los problemas o «pasar de todo». «Me preocupa», admite el especialista de Sasoia al respecto. En el otro lado, entre las razones para no consumir, citan en primer lugar los daños para la salud. La diputada de Servicios Sociales, Marian Olabarrieta, alerta en esta línea de que «el inicio a edades muy tempranas posee un efecto sobre la salud y el desarrollo de las personas».

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