«Me acorraló contra la pared y no paró hasta que vino una compañera asustada por mis chillidos»

Los abusos supuestamente se produjeron en el Instituto Agrario de Arkaute./
Los abusos supuestamente se produjeron en el Instituto Agrario de Arkaute.

Dos alumnas y una compañera relatan los abusos y acosos sufridos a manos de un exprofesor del Instituto Agrario de Arkaute, quien niega los hechos

DAVID GONZÁLEZ

Acudir cada mañana a clase para aprender sobre jardinería y paisajismo o llevar el papeleo administrativo degeneró en un calvario para tres mujeres, dos alumnas y una administrativa, de la Escuela Agraria de Arkaute, a apenas dos kilómetros de Vitoria. Las tres se sentaron este martes ante los magistrados de la Audiencia Provincial de Álava. A un par de metros, separado por un biombo, las escuchaba un antiguo profesor del centro, acusado de acosarlas y tocarlas en el propio centro. Principalmente, durante el curso 2015-16. El procesado, para el que la Fiscalía reclama 16 años y medio de cárcel por estos y otros episodios de presuntos abusos, en su turno de palabra, lo negó todo. Lo achacó a su especial implicación con el alumnado, «que va más allá de lo académico», y a su carácter «bromista».

Sin embargo, esa etapa bajo el mismo techo supuso todo lo contrario a una chanza para estas tres mujeres -una de ellas menor en el momento de los hechos- a tenor de sus declaraciones. El testimonio más sobrecogedor correspondió a una de las estudiantes. Con una enorme entereza relató que este docente, ya dado de baja del centro dependiente del Gobierno vasco, la condujo hasta una sala vacía. A partir de ahí, explicó la chica, «me acorraló contra la pared, me decía que quería hacerme cosquillas. Me intentó meter la mano por debajo de la blusa. Yo le gritaba '¡para, para!'. Mis chillidos los escuchó una compañera que entró y, al verla, me soltó y dijo como que él no había hecho nada». Hubo más incidentes. Siempre sin testigos. «Me pidió un beso para despedir al año, a la vuelta a las clases me lo recordó», describió. Habló también de «tocamientos inapropiados» en algunas clases prácticas. Tenía «miedo» a quedarse a solas con él.

Miedo. Las tres denunciantes usaron este término. Otra alumna, menor de edad en el momento de los hechos, afirmó que «dejé el centro por esta 'situación'», en referencia a «sus mensajes» diarios, a los que contestaba por temor «ya que era mi profesor». Tras las clases, se quedaba sola a la espera del autobús, lo que aprovechaba este docente para «tocarme el culo, los pechos y la cadera». Habló de «quince» incidentes de esta índole. Siempre a solas.

Una encuesta anónima en el centro, en el que alguien habló de estos ataques, animó a denunciar a las dos estudiantes. Y a su vez, su paso insufló la valentía suficiente a una administrativa. En su caso, el presunto acoso se desarrolló «desde 2007» hasta el curso 2015-16. Esta víctima matizó que el procesado siempre fue muy sutil. «Me mandaba muchos mensajes subidos de tono», lo que le llevó a bloquearle. También sufrió tocamientos. Llegó a hablarlo con el director de la escuela, pero cuando éste le pidió explicaciones al profesor, lo negó todo. El máximo responsable de la escuela así lo reconoció en su testimonio.

Diez años inhabilitado

Esta atmósfera de terror descrita por las víctimas contrastó con la versión del encausado. Rechazó cualquier tocamiento u hostigamiento. «Ninguna de ellas me dijo nada al respecto», remarcó. Cuando la fiscal leyó alguno de sus mensajes -«ese vestidín resalta tus curvas» o «esos besos que no me das, que sepas que los seguiré pidiendo»-, reconoció que salieron de su puño y letra, aunque los calificó de normales. Lo mismo que el incidente de las cosquillas, cuando se quedó a solas en un aula con una denunciante. «Quería enseñarme unas fotos de su cámara», se justificó. Minutos más tarde, la víctima aclaró que «la tarjeta de memoria estaba vacía».

Hoy seguirá la vista. La fiscal ha calificado tres delitos de abuso sexual continuado, dos de acoso y uno de agresión sexual. El Ministerio Público, la acusación particular y el Gobierno vasco solicitan 16 años y medio de cárcel, 7.000 euros de indemnización (ya pagados) y diez años de inhabilitación como docente. Su abogada, la libre absolución.

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